Despertarse con dolores o molestias puede estar relacionado con la posición en la que dormimos. Especialistas explican cómo pequeños ajustes pueden mejorar la calidad del sueño y el bienestar general.
¿Te has despertado alguna vez con un calambre en el cuello o un dolor en la parte baja de la espalda? ¿El ardor de estómago o los ronquidos interrumpen tu descanso? Si la respuesta es afirmativa, la postura al dormir podría ser un factor clave. Si bien no existe una forma «correcta» universal de dormir, realizar ciertos ajustes puede aliviar molestias y mejorar la calidad del sueño, según especialistas.
Dormir de lado es común, pero para algunas personas, especialmente aquellas con problemas articulares o de mayor edad, puede ejercer presión sobre hombros, caderas y rodillas. Utilizar un colchón de espuma viscoelástica o gel puede ayudar a distribuir el peso de forma más uniforme. Colocar una almohada entre las rodillas también puede reducir el dolor al mantener alineadas las piernas y las caderas.
La elección de la almohada para la cabeza es crucial cuando se duerme de costado. Una almohada demasiado gruesa o demasiado fina puede desalinear la columna vertebral, provocando tensiones musculares, dolor u hormigueo. Además, para personas con tabique desviado, dormir de un lado específico puede facilitar la respiración.
Dormir boca arriba es beneficioso para mantener la alineación natural de la columna, pero puede agravar problemas como la apnea obstructiva del sueño o el reflujo gastroesofágico. En estos casos, dormir de lado puede ser una mejor opción. Para aliviar el reflujo, se recomienda elevar ligeramente la parte superior del cuerpo con almohadas o elevar la cabecera de la cama. A las mujeres embarazadas, a partir de las 20 semanas, se les suele aconsejar dormir de lado, preferentemente el izquierdo, para optimizar el flujo sanguíneo.
Dormir boca abajo es la postura menos habitual y suele ser la más perjudicial para la columna, ya que fuerza el cuello y puede hiperextender la zona lumbar. Si es la posición preferida, colocar una almohada pequeña bajo la pelvis puede ayudar a reducir la curvatura excesiva de la espalda.
El objetivo principal es encontrar una postura que permita mantener la curvatura natural de la columna «sin crear demasiadas curvas y giros», y que se adapte a las condiciones de salud específicas de cada persona.
