El jurado popular de los tribunales de San Francisco encontró culpables a Rocío Milagros Rauch, Ezequiel Matías Simeone y Cristian Hernán Varela por abuso sexual agravado seguido de muerte. La niña de 8 años fue hallada sin vida tras un incendio en Brinkmann en noviembre de 2024.
El juicio por el crimen de Aralí Vivas, la niña de 8 años asesinada en noviembre de 2024 en la localidad cordobesa de Brinkmann, concluyó este jueves con una condena a prisión perpetua para su madre, su padrastro y un amigo de la pareja. Los tres fueron encontrados culpables del delito de «abuso sexual agravado seguido de muerte» por un jurado popular en los tribunales de San Francisco.
Los condenados son Rocío Milagros Rauch (28); Ezequiel Matías Simeone (33), pareja de la mujer; y Cristian Hernán Varela (40), amigo de Simeone. Fueron hallados responsables de haber asesinado a la niña y de prender fuego la casa donde se encontraba para borrar evidencias del abuso y el homicidio.
El juicio se desarrolló durante cuatro jornadas con jurados populares. Según el fallo, Rauch fue encontrada partícipe necesaria del delito de abuso sexual con acceso carnal triplemente agravado y de homicidio triplemente calificado. En su caso, la decisión del jurado fue por mayoría y no por unanimidad.
Simeone y Varela fueron encontrados por unanimidad coautores responsables de los delitos de abuso sexual con acceso carnal triplemente agravado y homicidio triplemente calificado. A Simeone, además, se le atribuyó el delito de incendio.
Tras conocerse el veredicto, Rauch entró en crisis: rompió en llanto y, antes de ser retirada del tribunal, se dirigió al padre biológico de su hija, Ricardo Vivas: «Drogadicto, por culpa tuya me tuve que ir a buscar la comida para mi hija», le dijo. Luego se dirigió a Simeone, su expareja: «Vos te olvidaste que tenés hijos conmigo, desgraciado», le recriminó.
La fiscal de Cámara, Consuelo Aliaga Díaz, había solicitado prisión perpetua para los tres imputados. Los defensores Luis Alberto Licera y Marcos Arnold sostuvieron: «Rocío Rauch no estaba en Brinkmann desde el día anterior al crimen de Aralí». No obstante, recibió la misma condena que los autores materiales de la violación y el homicidio.
El tribunal estuvo integrado por los jueces Guillermo Rabino, Alejandro Acuña y Claudio Requena, y el jurado popular por ocho ciudadanos que definieron que los tres imputados son culpables.
El crimen que conmocionó Córdoba
El homicidio de Aralí Vivas ocurrió el 1 de noviembre de 2024 en Brinkmann, Córdoba. Ese día se incendió la casa ubicada sobre calle Caseros al 800, donde Aralí vivía con su mamá, su padrastro y sus cinco hermanos.
Tras combatir las llamas, el cuerpo de la niña fue encontrado en una habitación de la planta alta. Los primeros datos indicaron que ya estaba muerta cuando el fuego comenzó y que evidenciaba lesiones compatibles con abuso sexual.
De acuerdo con el relato de los testigos, en las horas previas a la muerte de la niña se realizó una fiesta en esa casa. Durante la madrugada, los bomberos fueron alertados sobre el inicio del fuego. Llamó la atención que el fuego solo alcanzó la parte de la planta alta, donde estaba el cuerpo calcinado.
Una de las primeras hipótesis de los investigadores fue que el incendio podría haber sido una estrategia para tapar el crimen. Con los registros y análisis de las cámaras de seguridad de la zona, más el testimonio de los vecinos, el fiscal Oscar Gieco ordenó la detención de Simeone, que estaba al cuidado de los niños, y de su amigo Varela.
En la etapa de instrucción, Gieco informó que Aralí había sufrido una «muerte traumática» y se estableció que el incendio habría sido provocado por Simeone para borrar evidencias. El juicio comenzó el 22 de septiembre y en las audiencias declararon más de 10 testigos.
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