El Congreso Mundial de Menopausia se realiza en Río de Janeiro con 4000 asistentes y 900 trabajos científicos. El evento aborda la menopausia como un fenómeno económico y sanitario, con proyecciones de 1.200 millones de mujeres en esta etapa para 2030.
RÍO DE JANEIRO — El Congreso Mundial de Menopausia comenzó este miércoles 30 de septiembre en Río de Janeiro con 4000 asistentes y más de 900 trabajos científicos presentados. El encuentro, organizado por la International Menopause Society (IMS), reúne a especialistas de más de 70 países.
La menopausia, definida como 12 meses consecutivos sin período menstrual, afecta a millones de mujeres en todo el mundo. Según proyecciones demográficas globales, para 2030 más de 1.200 millones de mujeres estarán atravesando esta etapa, y cerca de 47 millones ingresarán en ella ese año. La Dra. Jane Barratt, de la iniciativa global Map Alliance, afirmó que «1 de cada 5 mujeres tendrá síntomas que afectarán su vida».
El impacto económico de la menopausia fue detallado en informes del McKinsey Health Institute en colaboración con el Foro Económico Mundial. Estos estiman que abordar adecuadamente los síntomas y el diagnóstico de la menopausia representaría una ganancia estimada de 120.000 millones de dólares anuales en el PBI global hacia 2040.
En América Latina, los datos no son claros. El congreso y las discusiones previas exponen una realidad que, según los organizadores, ya no se puede ignorar. El 49% de la población mundial son mujeres.
La menopausia no es una enfermedad, sino una transición biológica vinculada con el final de los ciclos menstruales y la etapa reproductiva. Sin embargo, puede presentar síntomas de distinta intensidad que afectan la calidad de vida y requieren atención médica. La agenda científica del congreso incluye temas como salud cardiovascular y ósea, sueño, sexualidad, cambios cognitivos, salud mental y envejecimiento saludable.
La Dra. Aimee Spector, del University College London, aborda la salud cognitiva durante la transición menopáusica y las evidencias sobre el «brain fog». Richard Anderson, de la Universidad de Edimburgo, presenta investigaciones sobre envejecimiento ovárico, daño del ADN, inflamación y fibrosis. Antonio Cano, de la Universidad de Valencia, analiza la relación entre menopausia, fragilidad y envejecimiento saludable.
El congreso también aborda la comercialización de la menopausia. La médica canadiense Jen Gunter cerrará el evento con una conferencia titulada «Menopause for Sale» (Menopausia en venta), dedicada a analizar la desinformación y la monetización en torno a esta etapa.
En el marco del congreso se presentó la Menopause Advocacy and Policy (MAP) Alliance, integrada por especialistas en salud de la mujer, investigación clínica, academia, políticas sanitarias e industria, financiada por Bayer. Su primer relevamiento sobre 12 países encontró que ninguno cuenta con un sistema considerado maduro, plenamente financiado y coordinado para la atención de la menopausia. «Ningún país tiene un estándar de oro. Tenemos algunas burbujas de buenas prácticas, pero eso no alcanza», dijo la Dra. Jane Barratt.
Un estudio realizado sobre 3.523 mujeres de entre 40 y 60 años de 12 países latinoamericanos encontró que, entre quienes presentaban síntomas severos, el 82,1% reportó una disminución de su rendimiento laboral, frente al 56,7% entre aquellas sin síntomas severos. Además, el 42,4% de las primeras informó haber tomado licencias médicas, contra el 29,5% del segundo grupo.
Rossella Nappi, presidenta de la International Menopause Society (IMS), sostuvo: «Las mujeres de hoy no son las mismas que las de generaciones anteriores, y las mujeres del futuro volverán a ser diferentes». Nappi advirtió sobre la necesidad de distinguir la evidencia de la desinformación: «Es vital facilitar que las mujeres y los profesionales sanitarios puedan distinguir la evidencia y los hechos de las opiniones, la desinformación y las afirmaciones comerciales».
El congreso refleja un cambio en la consideración de la menopausia, que pasó de ser un tema tabú a un fenómeno económico y sanitario en la agenda global. Las discusiones abarcan el impacto en la productividad, la necesidad de políticas públicas y el creciente mercado de productos y servicios dirigidos a mujeres de mediana edad.
