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martes, 29 septiembre, 2026
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Trigo en el oeste de Chaco: rinde promedio de 2.900 kilos por hectárea en una zona no triguera

En Palo Blanco, municipio de Los Frentones, la familia Luxen cosechó 152 hectáreas de trigo con un rendimiento promedio de 2.900 kilos por hectárea y picos superiores a los 3.800 kilos, en una región donde el cultivo no es tradicional.

En el oeste de Chaco, en la zona de Palo Blanco, municipio de Los Frentones, una experiencia productiva concluyó con un rendimiento promedio cercano a los 2.900 kilos por hectárea y picos que superaron los 3.800 kilos, según informó el ingeniero agrónomo Agustín Luxen.

La siembra se realizó el 3 de mayo en un lote de 152 hectáreas, aprovechando condiciones de humedad poco habituales para la región. Se utilizó una variedad de ciclo corto y una densidad de entre 55 y 58 kilos de semilla por hectárea.

El rendimiento promedio fue de 2.900 kilos por hectárea, con variabilidad dentro del lote. «Tuvimos picos de más de 3.800 kilos por hectárea y en más de 18 hectáreas estuvimos arriba de los 3.500 kilos», detalló Luxen.

El dato adquiere relevancia porque Palo Blanco se encuentra en una región donde no es habitual producir trigo. «No es una zona triguera. Pero el año pasado y este año hubo abundancia de lluvia en otoño, donde los perfiles se recargaron y tuvimos la oportunidad de poder hacer el cultivo», explicó.

En marzo se registraron unos 208 milímetros de lluvia; en abril, alrededor de 248 milímetros; y en mayo, otros 52 milímetros. En total, más de 500 milímetros en tres meses, cuando la media histórica anual de la zona ronda los 800 milímetros.

El lote tenía como antecesor un girasol con una performance inferior a la esperada. La cosecha de ese cultivo se realizó hacia el 23 de enero y posteriormente el lote quedó en barbecho hasta la implantación del trigo.

«Ese lote estaba medio quedado. Decidimos esperarlo y hacerle algún trigo temprano para generar una cobertura en el lote para después apuntar ahora a una soja o a algún maíz como un cultivo de renta», explicó Luxen.

En principio, el trigo no fue pensado como un cultivo destinado exclusivamente a generar ingresos. La idea era aprovechar la humedad disponible, cubrir el suelo durante el invierno y luego continuar con una alternativa de verano.

«Lo hicimos sin tener la finalidad de que sea una renta, pero si se daba una cosecha tardía nos quedaba bien como un cultivo de cobertura más que nada para el lote», señaló.

El planteo tuvo un nivel de inversión acotado: no se aplicaron fertilizantes durante el ciclo y tampoco se realizaron tratamientos contra enfermedades o insectos.

«Me da una buena renta ese trigo porque solamente tuve el gasto de las dos aplicaciones presiembra, la siembra, la semilla y luego la cosecha», destacó.

La experiencia también se explica por un cambio en las decisiones productivas de la zona. En los últimos dos años, las lluvias de otoño permitieron incrementar la superficie destinada a cultivos de invierno.

«Se dan los años. Hay años que tenemos precipitaciones en otoño que nos dan la oportunidad de hacer cultivos invernales y hay otros años que no, que directamente solemos hacer más girasol o pasar a maíz o soja», señaló.

A su vez, la presencia de la chicharrita del maíz durante las últimas campañas llevó a algunos productores a reducir la superficie destinada al cereal y buscar otras alternativas dentro de las gramíneas.

De no haber sembrado trigo, Luxen tenía previsto implantar un sorgo temprano a mediados de septiembre, con destino principalmente a silaje.

Por último, contó que una parte de la producción ya fue comercializada «porque queríamos ser primicia», mientras que el resto lo tiene embolsado esperando una suba de precio.

Cómo viene el trigo en el resto del país

A nivel nacional, el panorama del cultivo también muestra buenas condiciones. Según el último informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la campaña alcanzó una superficie sembrada de 6,5 millones de hectáreas y, pese a una semana marcada por heladas y focos de granizo, el 94,6% del área mantiene una condición entre normal y excelente.

Los principales eventos de granizo se registraron en el centro-norte de Córdoba y el centro-este de Entre Ríos. De acuerdo con la evaluación preliminar, las mangas no habrían tenido una extensión de gran alcance, aunque todavía se encuentran en evaluación los posibles daños.

En cuanto a las heladas, se extendieron sobre el centro y sur del área agrícola, donde el trigo transita principalmente entre macollaje y encañazón. Por el momento, la Bolsa de Cereales considera que no habrían provocado daños capaces de comprometer los rendimientos.

El organismo, no obstante, advierte que comienza a cobrar importancia la necesidad de nuevas lluvias en sectores de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, La Pampa y el norte y oeste de Buenos Aires, especialmente ante el aumento de la demanda hídrica que implica el avance del cultivo hacia los estadios reproductivos.

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