La editorial Emecé publicó una segunda edición del diario de Adolfo Bioy Casares sobre Jorge Luis Borges, en un estuche de dos tomos con más de 200 páginas de apéndices. El editor Daniel Martino detalla los criterios de la ampliación y el contexto de la obra.
La editorial Emecé publicó una nueva edición del libro Borges, de Adolfo Bioy Casares, en un estuche de dos tomos. La obra, que registra las conversaciones y escenas cotidianas entre Bioy Casares y Jorge Luis Borges durante casi medio siglo, había sido publicada por primera vez en 2006 por la editorial Destino. Esa edición, de casi 1600 páginas, se agotó rápidamente y nunca tuvo versión en formato electrónico. En 2011 se lanzó una versión abreviada en formato minor.
La nueva edición incluye más de 200 páginas de apéndices con índices y referencias, y amplía el diario con materiales que habían sido postergados en la primera versión. El precio estimado ronda los 100 dólares. En una semana, la noticia de la publicación generó repercusiones en redes sociales; un video con la apertura del estuche acumuló 400 mil vistas.
Daniel Martino, editor de la obra, dialogó con la prensa por escrito. Martino colaboró con Bioy Casares desde 1986 y continuó el trabajo después de la muerte del escritor en 1999. Sobre los criterios de la nueva selección, explicó: «Volví sobre todo el material y aparecieron, por una parte, omisiones involuntarias y, por otra, pasajes que Bioy y yo habíamos decidido postergar cuando preparamos la primera versión. En estas décadas se han ido personas a quienes ciertos pasajes podían herir innecesariamente. María Kodama es, por su cercanía a Borges, el caso más evidente, pero no el único».
Consultado sobre la inclusión de referencias a Kodama, que en la edición de 2006 habían sido excluidas, Martino sostuvo: «Una cosa puede ser documentalmente interesante y, al mismo tiempo, no ser imprescindible en determinado momento. Veinte o treinta años después las condiciones son otras. Por eso me pareció artificial y ajeno a la voluntad de Bioy mantener ciertas exclusiones».
Respecto del retrato que Bioy hace de Kodama, Martino afirmó: «El retrato de Kodama es el de Bioy; no lo tomaría por un juicio definitivo sobre ella. Y Bioy, como cualquier memorialista, interpreta, se equivoca y acierta, se irrita, se divierte». Agregó que no cree que Bioy se haya propuesto construir una villana y que el diario muestra a un Borges más complejo que la imagen de dependencia total en sus últimos años.
Sobre la recepción de la obra en 2006, Martino indicó: «No sé si ‘cancelación’ describe lo ocurrido. La recepción tuvo motivos muy distintos. Siempre me han producido desconfianza las explicaciones que encuentran un único motivo para una recepción cultural. Es evidente que el libro incomodaba y, sin duda, seguirá incomodando». Mencionó que Borges y Bioy fueron antiperonistas y que el diario registra esas opiniones, además de juicios sobre política, sexo y clases sociales.
En cuanto al valor de los personajes secundarios que aparecen en el libro, Martino discrepó con la opinión de Ricardo Piglia, quien había calificado a los autores como «dos viejos chusmas y mezquinos». Martino afirmó: «A mí, como sé que a muchos otros, me fascinan esos personajes menores. A menudo son lo que da espesor a un mundo».
La nueva edición ya está disponible. Martino señaló que la repercusión en redes es inédita para un libro de estas características: «Durante buena parte de mi vida preparé libros para que alguien los encontrara en una biblioteca. Ahora me despierto y descubro que un fragmento ha sido visto 300 mil veces».
