El especialista Roberto Rojas, de la Fundación Blockchain Argentina, analizó la estabilidad del precio de Bitcoin, la expansión de otros activos digitales y los proyectos de monedas digitales de bancos centrales durante una ronda de economistas.
El precio de Bitcoin se mantiene alrededor de los US$84.000, lejos del máximo histórico superior a US$126.000 alcanzado en octubre de 2025. Durante la Ronda de Economistas, Roberto Rojas, de la Fundación Blockchain Argentina, analizó las razones que pueden explicar el nuevo escenario y puso el foco en la regulación, la expansión de otros activos digitales y el desarrollo de monedas digitales impulsadas por bancos centrales.
“Se mantiene bastante estable, la variación fue del 1%, pero estamos lejos del pico máximo de alrededor de 120 mil”, sostuvo Rojas en +Perfil. El especialista recordó además que luego del último halving circularon proyecciones mucho más optimistas sobre el valor que podía alcanzar la criptomoneda, aunque hasta ahora esas previsiones no se materializaron.
“Después del halving había estimaciones que hablaban de 250 mil dólares”, señaló al describir las expectativas que rodearon al mercado. Las proyecciones sobre Bitcoin, sin embargo, han sido muy diversas: análisis recientes advierten que los rendimientos entre máximos de cada ciclo se fueron reduciendo a medida que el activo ganó tamaño, liquidez y participación institucional.
Más regulación para las plataformas
“Esa regulación, si bien genera un mercado con mayor transparencia, genera también impuestos, genera necesidad de explicar de dónde venían esos fondos que antes no estaban”, explicó Rojas. Para el especialista, el avance de los controles modificó algunas de las características que durante años distinguieron al ecosistema cripto.
“Genera un mercado con mayor transparencia”, destacó, aunque remarcó que ese proceso también supone nuevas obligaciones para los usuarios y para las compañías que administran activos digitales. En su análisis, el mayor seguimiento de operaciones y titulares obliga a justificar fondos que anteriormente podían mantenerse con un nivel menor de supervisión.
Bitcoin ya no está solo
“La aparición de otras monedas también fue desvirtuando la preponderancia que tenía solamente el Bitcoin”, afirmó Rojas. La expansión de stablecoins, otras criptomonedas y diferentes instrumentos basados en tecnología blockchain amplió un mercado que durante sus primeros años estaba mucho más concentrado en Bitcoin.
“Falta un camino para recorrerse”, agregó al llevar la discusión hacia las monedas digitales emitidas por bancos centrales, conocidas como CBDC. Rojas mencionó los proyectos internacionales como otro elemento de una transformación más amplia de las formas de pago y de representación digital del dinero.
Europa avanza y Estados Unidos tomó otro camino
“Se sigue trabajando en lo que son las CBDC, las monedas virtuales de Banco Central”, explicó Rojas. La Unión Europea continúa preparando un posible euro digital: el Banco Central Europeo seleccionó 36 proveedores para un piloto que comenzará en la segunda mitad de 2027 y mantiene 2029 como horizonte para una eventual primera emisión.
“Estados Unidos comenzó a trabajar en esta cuestión hace varios años”, recordó el especialista sobre investigaciones realizadas en etapas anteriores. Actualmente, sin embargo, la política estadounidense es diferente: una orden ejecutiva de enero de 2025 prohibió a las agencias federales establecer, emitir o promover una CBDC y ordenó terminar los proyectos existentes en esa dirección.
La posibilidad de una alternativa argentina
“Es una oportunidad, yo siempre lo digo, para recuperar la capacidad de reserva de valor de la moneda nacional”, planteó Rojas al trasladar el debate a la Argentina. Su propuesta apunta a explorar instrumentos digitales que puedan ofrecer una alternativa local sin depender exclusivamente de monedas extranjeras.
“Que finalmente nos sirva de reserva y no tengamos que irnos a una moneda de otro país”, concluyó. Para Rojas, después de que el debate sobre los activos digitales perdiera espacio tras el caso Libra, todavía existe margen para discutir una herramienta vinculada con la moneda argentina y apoyada en tecnologías similares a las utilizadas por las stablecoins.
