La planta de Renault en Santa Isabel aplicará un esquema de banco de horas para 1.200 trabajadores, respaldado por el Gobierno nacional y cuestionado internamente por dirigentes gremiales. El sistema, formalizado bajo la Ley de Modernización Laboral, permite acumular horas adicionales para compensarlas con francos o jornadas reducidas.
La planta de Renault en Santa Isabel, Córdoba, implementará un esquema de «banco de horas» para 1.200 operarios, según un acuerdo entre la automotriz y el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA). El mecanismo fue formalizado al amparo de la Ley de Modernización Laboral y cuenta con el respaldo del Gobierno nacional.
El sistema permite a la empresa acumular las horas adicionales trabajadas durante picos de producción para debitarlas en períodos de baja demanda. Bajo este régimen, los excesos de jornada no se abonan como horas extras convencionales, sino que se compensan con francos o jornadas reducidas, evitando suspensiones. La norma establece un tope máximo de 12 horas diarias de trabajo, con un descanso obligatorio de igual duración.
La ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, afirmó que la herramienta busca «mejorar la competitividad de los trabajadores y sostener los puestos de trabajo». En la misma línea, el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, sostuvo la necesidad de «ajustar la modalidad laboral a la forma en que se trabaja hoy».
Dirigentes locales de SMATA expresaron malestar con la instrumentación del banco de horas. Un referente sindical que integró la cúpula de SMATA, en off the record, calificó la medida como un beneficio desproporcionado para la patronal y afirmó: «Están comprando horas extras a mitad de precio».
La planta atraviesa un contexto industrial complejo. La fábrica discontinuó la producción de los modelos Logan y Sandero, y frenó el ensamble de la camioneta Nissan, mientras que las líneas de Kangoo y Alaskan operan con volúmenes mínimos. La apuesta del grupo se concentra en el lanzamiento de la nueva pickup Niagara, con una inversión de 400 millones de dólares destinada principalmente al mercado exportador.
Ante la baja actividad, la empresa evaluó despidos o suspensiones masivas. «Hoy la gente está con altas probabilidades de ser suspendida o indemnizada, pero la fábrica decidió mantener al personal. El problema es que el año que viene, si la Niagara tracciona y la venta mejora, van a tener que trabajar a contraturno para devolver las horas sin ver ni un solo centavo extra», graficó la misma fuente gremial.
Consultada por Perfil Córdoba, la conducción de SMATA evitó declaraciones públicas y argumentó problemas de representación interna. «Actualmente la institución se encuentra atravesando un proceso de normalización, por lo que de momento no disponemos de un responsable de prensa designado para responder consultas ni brindar entrevistas», informaron mediante un comunicado.
El nuevo régimen laboral debutará en coincidencia con el despliegue del proyecto Niagara.
