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miércoles, 23 septiembre, 2026
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FADA: los impuestos representan el 58,2% de la renta agrícola en septiembre

El último informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de la Argentina indica que la participación del Estado en la renta agrícola se redujo respecto de junio, cuando era del 61,9%, debido a la suba de los precios internacionales de los granos y la baja del precio de la urea. La mayor parte de la carga tributaria corresponde a impuestos nacionales no coparticipables.

El Índice FADA, elaborado por la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de la Argentina (FADA), registró en septiembre una participación del Estado del 58,2% sobre la renta agrícola. En junio, ese porcentaje había sido del 61,9%. El informe señala que, de cada 100 pesos de renta generada por una hectárea, 58,2 se destinan al pago de impuestos nacionales, provinciales y municipales.

La distribución de la renta agrícola promedio se compone de un 58,2% de impuestos, un 27,3% de costo de la tierra y un 14,5% de resultado agrícola. Dentro de los impuestos, la mayor parte corresponde a tributos nacionales no coparticipables, que representan el 55,6% del total. Los nacionales coparticipables explican el 35,7%, los provinciales el 7,8% y los municipales el 0,9%.

El Índice FADA para cada cultivo muestra una participación del Estado del 60,7% en soja, 53,8% en maíz, 55,5% en trigo y 56,8% en girasol. Estas cifras implican una mejora en los cuatro cultivos analizados respecto de la medición anterior.

Según el informe, la reducción del índice se explica por factores del contexto internacional. Por un lado, aumentaron los precios de los granos. El trigo superó el nivel de un año atrás y la soja mostró una mejora vinculada a cambios en las estimaciones de producción de Estados Unidos y a una mayor demanda de China. Por otro lado, el precio de la urea, un fertilizante clave, bajó de 730 dólares por tonelada en junio a 570 dólares en septiembre.

La relación insumo-producto refleja ese cambio. En septiembre se necesitan 2,9 toneladas de maíz y 2,4 de trigo para comprar una tonelada de urea, mientras que en junio se requerían 4 toneladas de maíz y 3,4 de trigo.

Nicolle Pisani Claro, economista jefa de FADA, explicó: «La relación insumo-producto muestra cuánto esfuerzo necesita hacer el productor para comprar un insumo. Hoy, tanto para maíz como para trigo, se necesitan menos toneladas de grano que en junio para comprar una tonelada de urea».

Antonella Semadeni, economista de FADA, agregó: «En esta medición vemos cómo los movimientos del mercado internacional pueden modificar la renta agrícola. La mejora de los precios de los granos, junto con la baja de la urea, permitió que el resultado económico o la ganancia del productor mejore. Pero el Estado todavía se queda con una porción mayoritaria de esa renta».

Fiorella Savarino, también economista de FADA, sostuvo: «La leve caída de índice no se dio por cambios en los impuestos argentinos en sí, fue por factores en el contexto internacional». Y precisó: «Por un lado, aumentaron los precios de los granos. Por otro, bajó el precio de la urea, uno de los principales insumos para producir. Es una doble influencia sobre la renta: mejora el ingreso por lo que se vende y se reduce el costo de un insumo clave».

Semadeni afirmó: «Esta combinación explica la baja del Índice, pero no cambia el dato de fondo: aún con mejores precios y menores costos para algunos insumos, los impuestos representan más de la mitad de la renta agrícola».

El informe indica que el trigo es uno de los casos más claros de mejora. El aumento de su precio, combinado con la caída del valor de la urea, permitió que el cultivo mostrara un resultado positivo antes del pago de impuestos. En mediciones anteriores, el margen era mínimamente positivo o incluso negativo. No obstante, los precios del trigo y el maíz siguen por debajo de sus promedios de los últimos cinco años.

El transporte es otro de los costos que inciden en la renta. Los fletes aumentaron respecto de junio y más aún en comparación con un año atrás. Su peso varía según la distancia a los puertos. Semadeni señaló: «En una hectárea de maíz, por ejemplo, en Córdoba, San Luis y La Pampa alrededor de 2 de cada 10 camiones de lo que se produce, se destina a pagar el flete».

Pisani Claro agregó: «Por eso, el precio del grano no es el único elemento que define la renta agrícola. También importan los costos de producción, la distancia a los mercados, los rindes y la estructura impositiva de cada territorio. Son muchos los factores que entran en juego».

En cuanto a los impuestos, los derechos de exportación o retenciones son uno de los principales componentes. Desde diciembre de 2023, sus alícuotas se redujeron para los principales cultivos, lo que disminuyó su participación dentro de la carga tributaria total. En paralelo, ganaron peso impuestos vinculados al resultado económico, como Ganancias.

El Índice FADA también presenta diferencias entre provincias. El promedio nacional de 58,2% se desagrega en Córdoba 56,9%, Buenos Aires 56,1%, Santa Fe 53,9%, La Pampa 54,7%, Entre Ríos 58,4% y San Luis 55%. Estas diferencias no implican necesariamente que una provincia pague más impuestos en pesos que otra, sino que resultan de la combinación de rindes, precios, costos, fletes e impuestos provinciales y municipales.

El informe concluye que septiembre muestra una mejora respecto de junio, explicada principalmente por un escenario internacional que favoreció los precios de los granos y redujo el costo de un insumo clave. No obstante, el Índice FADA indica que de cada 100 pesos de renta agrícola, 58,2 se destinan a impuestos.

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