La Municipalidad de Córdoba y la Iniciativa Bloomberg para la Seguridad Vial Global presentaron la campaña anual «Controlar es cuidar», con foco en la fiscalización de velocidad. En la ciudad, una persona muere cada seis días por siniestros viales, según el Reporte de Mortalidad 2025.
La Municipalidad de Córdoba y la Iniciativa Bloomberg para la Seguridad Vial Global (BIGRS) presentaron la nueva campaña anual de seguridad vial bajo el lema «Controlar es cuidar». El anuncio se realizó en el marco de los datos del Reporte de Mortalidad 2025, que indican que en la ciudad de Córdoba una persona fallece cada seis días por siniestros viales.
Durante la presentación, el intendente de Córdoba, Daniel Passerini, declaró: «Es una estrategia validada científicamente en muchos lugares del mundo y estamos viendo su eficacia en nuestra ciudad. Estamos preocupados y ocupados en cuidar a los ciudadanos que transitan las calles de nuestra ciudad, y la mejor forma de cuidarlos es controlarlos».
La iniciativa cuenta con el acompañamiento de Vital Strategies, organización que trabaja con la Municipalidad desde hace cinco años en campañas de cambio de comportamiento. Según se informó, la propuesta busca intervenir sobre las creencias, motivaciones y percepciones de riesgo de distintos grupos de conductores.
Daniela Barbariol, gerente de comunicaciones de Vital Strategies para Argentina, explicó: «El punto es qué nueva información nosotros le podemos ir brindando para que de a poco eso ‘a mí no me va a pasar nada’ cambie a un ‘sí, a mí también me puede pasar'».
De acuerdo con datos citados durante el anuncio, cada año 1,19 millones de personas mueren en siniestros viales en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS); más de 4.000 en Argentina, según la Agencia Nacional de Seguridad Vial; y aproximadamente 300 en la provincia de Córdoba, según el reporte de mortalidad del Consejo para la Planificación Estratégica de Córdoba (COPEC).
La velocidad fue identificada como el principal factor de riesgo, tanto en la probabilidad de ocurrencia de un siniestro como en la severidad de sus consecuencias. La nueva campaña pone el foco en la fiscalización, con el objetivo de que los conductores no reduzcan la velocidad únicamente ante la presencia visible de un radar o control, sino que incorporen la idea de que respetar los límites forma parte del cuidado propio y de terceros.
«Estamos lanzando y acompañando a lanzar a la ciudad esta nueva campaña, que hace foco en el control, pero entendiendo o dándole sentido al control», señalaron desde la organización. Uno de los desafíos mencionados es modificar la percepción de que los controles tienen exclusivamente un objetivo recaudatorio o punitivo.
«Queremos hacer en esta campaña es redimensionar y que la gente empiece a entender que el control tiene que ver con cuidar y con salvar vidas», profundizó Barbariol.
Respecto de la estrategia, se indicó que «la comunicación es una sola, pero necesariamente tiene que trabajar con la fiscalización». La organización trabaja con datos para definir públicos, mensajes y características de cada campaña, y contempla una evaluación posterior mediante encuestas presenciales de intercepción. Según se explicó, el año pasado participaron unas 700 personas y la muestra se construyó de acuerdo con las audiencias a las que estaba dirigida la campaña.
Uno de los conceptos centrales es que no todos los conductores responden a los mismos argumentos. «Estamos generando distintas motivaciones o argumentos para que las personas puedan ver si ese argumento es el que necesitan para poder cambiar su conducta», sostuvo Barbariol. Los mensajes pueden variar según la edad y las circunstancias: mientras un adolescente puede asociar el exceso de velocidad con la adrenalina, un adulto puede acelerar porque llega tarde a buscar a sus hijos. «Hay distintos argumentos, no van a funcionar los mismos para todos», señalaron.
En cuanto al rol de los radares, desde Vital Strategies indicaron que Córdoba trabaja dentro de la Iniciativa Bloomberg junto con una organización internacional denominada GHSP, que aporta tecnología para fortalecer la fiscalización. La lógica que plantean es que la presencia de controles no necesariamente debe ser permanente y visible para generar un efecto sobre la conducta. «La fiscalización funciona de esa manera: ‘No voy a exceder los límites de velocidad porque bueno, no está ahora el radar, pero quizás está'», explicaron, al referirse a la denominada teoría de la disuasión. En ese esquema, la comunicación cumple un papel complementario: amplificar el mensaje de que existen herramientas de fiscalización y que el objetivo de esas herramientas es reducir los riesgos en la vía pública. «La comunicación ayuda a amplificar el sentido de la fiscalización», resumieron.
