9 C
Buenos Aires
domingo, 13 septiembre, 2026
InicioPolíticaEcuador y la gestión de la asimetría de poder: entre Estados Unidos...

Ecuador y la gestión de la asimetría de poder: entre Estados Unidos y China

El país sudamericano combina alianzas de seguridad con Washington y vínculos comerciales con Pekín, en un contexto de tensiones geopolíticas y debates sobre la soberanía.

El nombre de la cosa es «fragilidad». Frente a actores más poderosos y a la presión de sus intereses concretos, la política internacional ofrece a los Estados de menor poder relativo no tanto una compensación automática de su escasez de capacidades materiales, cuanto un repertorio de mecanismos para administrar esa asimetría: instituciones, alineamientos selectivos, reconocimiento diplomático y comercio. En ellos se combinan, de manera inestable, lógicas realistas —poder, amenaza, proximidad estratégica— e idealistas —normas, alianza, amistad—.

El problema no es nuevo. La frase atribuida a Porfirio Díaz -«Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos»- nombra la limitación geográfica y de poder, aunque no el instrumento para sortearla. Ecuador ilustra, en cambio, el intento de gestionar esa limitación en dos tableros a la vez. En septiembre de 2026, el Secretario de Estado Marco Rubio elogió al país como el mejor aliado de la región «en términos de enfrentarse a lo que es la amenaza criminal transnacional»; el presidente Daniel Noboa le otorgó la Orden Nacional al Mérito en el grado de Gran Cruz. Pocas semanas antes, en Pekín, el mismo Noboa había dicho que Ecuador reconocía «alta importancia» al papel de China y que estaba dispuesto a ser «siempre un buen amigo de China en la otra orilla del Pacífico». La seguridad puede conducir al Escudo de las Américas; el pragmatismo comercial, a la venta del camarón y el arándano. No hay síntesis doctrinal: hay huevos diversificados en distintas canastas.

Los instrumentos ideados para afrontar la asimetría merecen ser tomados en consideración —en la medida en que se administren con juicio—, porque el verdaderamente más poderoso es quien se tiene a sí mismo en su poder (Séneca). Esos instrumentos se denominan uniendo palabras a veces contradictorias, ya que empalman dos lógicas que chocarían en un mundo de iguales. Como el mundo es jerárquico, se nivelan.

El lenguaje de las operaciones de paz se fusiona con el del uso de la fuerza.

La fórmula del «destino manifiesto» acopla la expansión continental con un designio providencial; la conquista territorial tiene una misión democrática y protestante (John O’Sullivan, 1845). El «realismo ético» de entreguerras y posguerra, liga el poder y el interés nacional con un marco moral de prudencia y responsabilidad (1932–1948). Desde China, «crecer sin amenazar» mezcla la acumulación de poder con la retórica de la no hegemonía: del «ocultar capacidades y esperar el momento» de Deng (~1989–1992) al «ascenso/desarrollo pacífico» de Zheng Bijian (2003–2004).

El lenguaje de las operaciones de paz (peacekeeping) se fusiona con el del uso de la fuerza (enforcement) en las «operaciones de paz con mandato de combate» (ONU, Somalia y Bosnia, 1992-1995): misiones que conservan el vocabulario de la paz y operan, de hecho, bajo Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas («Acción en caso de amenazas a la paz, quebrantamientos de la paz o actos de agresión»»). La doctrina que articula valores liberales con el uso de la fuerza —a menudo sin autorización inequívoca del Consejo de Seguridad— se formuló como «intervencionismo liberal» en el discurso de Tony Blair en Chicago, el 22 de abril de 1999, en plena guerra de Kosovo. La Comisión Independiente Internacional sobre Kosovo concluye en 2000 que la campaña de la OTAN de 1999 fue «ilegal, pero legítima»: ilegal por carecer de mandato del Consejo; legítima, a su juicio, por la emergencia humanitaria. La «acumulación por desposesión» de David Harvey (The New Imperialism, 2003; Socialist Register, 2004) reformula la acumulación originaria de Karl Marx y Rosa Luxemburgo: ya no solo el umbral histórico del capitalismo, sino un mecanismo contemporáneo —privatización, financiarización, gestión de crisis y redistribuciones estatales— que libera activos a bajo costo. El «pragmatismo principista» (principled pragmatism, Hillary Clinton, audiencia senatorial de enero de 2009; primer gobierno de Barack Obama) une derechos humanos y valores declarados con una táctica caso por caso y con el reconocimiento de los límites del poder estadounidense después de Irak; es una fórmula de la política exterior de Washington.

La doctrina estadounidense post-Irak —derechos humanos y valores como «estrella polar», sin el maximalismo de George W. Bush— y el «pragmatismo principista» de Rafael Velázquez Flores comparten el rótulo, pero no la filiación. No hay metamorfosis de una en la otra, sino homonimia. Clinton y Obama (2009) enuncian una política propia. Velázquez (2014-2015; 2022) propone un marco analítico de la política exterior mexicana: principios doctrinales —no intervención, autodeterminación, Doctrina Estrada— combinados con ajustes pragmáticos, sobre todo frente a Estados Unidos, a menudo con un discurso principista hacia adentro y otra práctica en la negociación. El empalme semántico es el mismo; el objeto no.

La libertad que depende de la benevolencia del amo es precaria.

El periodista Daniel Morales Ruvalcaba retoma ese marco para identificar un patrón latinoamericano: el giro a la derecha acerca a varios gobiernos a Washington en seguridad, sin alejarlos necesariamente de China. Ecuador ilustra esa tensión —alianza con Estados Unidos en el Escudo de las Américas / Coalición Anticarteles (A3C) y en la JTF-WHEM, brazo operativo del Comando Sur, en paralelo al vínculo comercial con Beijing—, aunque no «es» el pragmatismo principista mexicano. Es, en cambio, una extensión analítica de un concepto forjado para México, para una vieja tensión hemisférica: seguridad con una potencia, comercio con otra.

Los atentados contra el World Trade Center del 11 de septiembre de 2001 fueron juzgados, en gran parte del mundo, como una amenaza mayor contra un orden internacional que se pretendía pacífico y justo. Esa lectura desencadenó una cadena de reacciones que muchos tomaron por señales de un tiempo inaugural y, a la vez, terminal. Desde entonces, los episodios se han vuelto más breves y más drásticos; hoy, se miden en días. Jacob Coxon, ex investigador de OpenAI y de Anthropic, sostuvo que la industria corre hacia una inteligencia sobrehumana y auto perfeccionable y que, en muy poco tiempo, sistemas así podrían «acabar con la vida humana». Casi de inmediato, Anthropic anunció que había interrumpido varios usos de sus modelos que podrían haber servido para investigación aplicable al desarrollo de armas biológicas. El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben-Gvir, acusó a los británicos de «robar violentamente al pueblo argentino» (las islas Malvinas) y denunció las perforaciones petroleras en el archipiélago, sin mencionar que el operador del proyecto Sea Lion es la compañía israelí Navitas; el gesto coincidió con la tensión diplomática entre Israel y el Reino Unido, y con que el ministro de Seguridad está en campaña electoral. En El sastre de Panamá (John Boorman, 2001), el costurero Harry Pendel se ve obligado a reconocerse culpable y consulta a su tío Benny, que lo aconseja: «A un hombre que dice la verdad lo descubren tarde o temprano. Sé más bien sincero; esa es una virtud. Pero la verdad es una aflicción». Cuando lo imposible se hace realidad, la realidad no tarda en volverse rutina (Susan Neiman).

La libertad que depende de la benevolencia del amo es precaria; a eso se suma que la lisonja no produce estima. No hace falta convertir la desigualdad de poder en culto. Quien examina asuntos de vida o muerte sabe que aprender a vivir por cuenta propia abre una etapa más cruda y más juiciosa: una moderación salida de la vulnerabilidad, la congoja y la perplejidad. Parece una idea simple, pero las cosas breves lo son. Lo que nunca es breve son las consecuencias de la servidumbre voluntaria, que no recaen solo sobre el siervo.

Más noticias
Noticias Relacionadas