La psicoanalista Silvia Tendlarz analiza factores históricos y sociales detrás del descenso de nacimientos en Argentina, que cayó 47% en la última década, y su relación con el individualismo y la tecnología.
Buenos Aires, 16 agosto (NA) – La psicoanalista Silvia Tendlarz expuso un análisis sobre la disminución de la tasa de natalidad en Argentina. Según datos del Ministerio de Salud, los nacimientos cayeron un 47% en la última década. Tendlarz sostiene que este fenómeno no se explica solo por causas económicas, sino también por cambios históricos y sociales que afectan la percepción sobre la trascendencia humana.
En su exposición, Tendlarz mencionó que, siguiendo a Schopenhauer, Freud distinguió entre pulsiones de autoconservación y pulsiones sexuales. La autora plantea que el deseo de perpetuación de la especie se ha debilitado. Como ejemplo, señaló el aumento de demandas de vasectomía en hombres jóvenes y en aquellos que ya tienen hijos, facilitado por la ley 26.130, que permite el acceso gratuito y autónomo a la anticoncepción quirúrgica desde la mayoría de edad.
La arquitecta Alicia Aletti, en su libro “La Diagonal”, describe la solidez de las construcciones de principios del siglo XX, cuando primaba una visión de futuro. En contraste, el sociólogo Zygmunt Bauman caracteriza la modernidad líquida por el consumismo inmediato y la falta de perdurabilidad. Tendlarz señala que hoy se privilegia el confort individual sobre la permanencia.
En el plano tecnológico, la autora afirma que la tecnología separa al sujeto de la relación con otros. La reproducción asistida y la pornografía en línea, de fácil acceso, exacerban el individualismo. Según Tendlarz, la pornografía actual sustituye la relación sexual y puede generar dificultades en el encuentro con una pareja.
Además, la inteligencia artificial plantea un nuevo escenario. Tendlarz relató el caso de un paciente que fue descartado tras entrenar a un sistema de IA para realizar su trabajo. La autora comparó esta situación con las revueltas obreras del siglo XIX contra las máquinas, mencionadas por Marx. En aquel entonces, el temor era la pérdida del empleo y la plusvalía; hoy, según Tendlarz, se trataría de una época de descarte del individuo.
