El diputado Sebastián Galmarini presentó un proyecto de resolución para que el Poder Ejecutivo informe sobre las consecuencias económicas, comerciales e institucionales del deterioro de la relación bilateral con Brasil, tras la decisión del gobierno de Lula da Silva de retirar a su embajador en Buenos Aires.
La tensión diplomática entre la Argentina y Brasil se trasladó al Congreso. El diputado Sebastián Galmarini presentó un proyecto de resolución para exigir que el Poder Ejecutivo informe cuál es el impacto económico, comercial e institucional que podría generar el deterioro de la relación bilateral, luego de que el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva retirara a su embajador en Buenos Aires y degradara la representación diplomática al nivel de encargado de negocios.
La iniciativa, impulsada por el legislador del Frente Renovador, solicita que la Jefatura de Gabinete y la Cancillería detallen las consecuencias que la crisis podría tener sobre el intercambio comercial con el principal socio de la Argentina, especialmente para las exportaciones industriales, y expliquen qué medidas prevén adoptar para recomponer el vínculo entre ambos países.
Según los fundamentos del proyecto, la decisión de Brasil constituye un hecho de «gravedad poco habitual en la historia reciente de la relación bilateral» y se produjo tras las reiteradas declaraciones del presidente Javier Milei contra su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y contra un integrante del Supremo Tribunal Federal durante un acto partidario realizado en territorio brasileño.
«No se trata de ideologías ni de afinidad, sino de cuidar los intereses de la Argentina y de los argentinos», sostuvo Galmarini al presentar la iniciativa. En esa línea, remarcó que el Congreso debe conocer la evaluación oficial sobre las consecuencias que podría tener el conflicto diplomático para la economía y el empleo.
Entre los principales puntos del pedido de informes figura la actualización del estado de la balanza comercial con Brasil y la evaluación del riesgo de que se profundice el déficit bilateral. También reclama precisiones sobre el impacto que la crisis podría tener en las exportaciones argentinas y en los sectores productivos más dependientes del mercado brasileño.
El proyecto pone especial atención sobre la provincia de Buenos Aires, donde se concentra buena parte de la industria automotriz orientada a las ventas hacia Brasil. En ese sentido, solicita una proyección oficial sobre la situación de las plantas ubicadas en Zárate, El Palomar y General Pacheco, cuya producción depende en gran medida de ese destino de exportación.
Además, el legislador pide que el Ejecutivo informe si la crisis afecta el funcionamiento del Mercosur y las negociaciones que actualmente se desarrollan en el bloque regional, así como el cronograma previsto para restablecer los canales diplomáticos y normalizar la relación bilateral.
Brasil, un socio clave para la economía argentina que preocupa en medio de la escalada diplomática
La crisis diplomática entre la Argentina y Brasil volvió a poner en evidencia el peso que tiene el principal socio comercial del país para distintos sectores de la economía. Más allá del conflicto político entre los gobiernos de Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva, el intercambio bilateral resulta determinante para las exportaciones, la industria automotriz y el flujo de inversiones productivas.
El complejo automotor aparece entre los más expuestos. Brasil concentra el mayor destino de las exportaciones de vehículos argentinos y ambos países mantienen un régimen de comercio administrado que brinda previsibilidad a la industria desde hace años. Además, existe expectativa de renovar ese esquema una vez que expire el acuerdo vigente, dada la fuerte integración de las cadenas de producción entre ambos mercados.
El vínculo también resulta estratégico para otros complejos exportadores, como el triguero, y para la llegada de inversiones. Los principales productos exportados al país vecino fueron vehículos automóviles para transporte de mercancías; trigo y morcajo, excluidos trigo duro y para siembra; vehículos automóviles, principalmente para el transporte de personas; y aceites crudos de petróleo, que en conjunto representaron el 43,6% de las ventas hacia este destino.
En el intercambio bilateral tiene un peso enorme, tanto cualitativo como cuantitativo, el Acuerdo de Complementación Económica para el comercio de automóviles sin aranceles, conocido como ACE 14. Firmado el 20 de diciembre de 1990, fue renovado casi sin modificaciones durante 35 años y su última prórroga —acordada en 2019 por diez años— vence en junio de 2029.
Tanto del lado argentino como del brasileño, la expectativa es renovar un nuevo acuerdo que extienda ese marco más allá de esa fecha, dado que el esquema dotó de cierta estabilidad a la industria automotriz de ambos países. Brasil es hoy el principal destino de exportación del complejo automotriz argentino y también del complejo triguero, el cuarto y quinto complejo exportador del país, respectivamente.
