Un estudio del Survey Center on American Life y análisis de investigadoras locales describen una brecha ideológica de género entre jóvenes de 18 a 30 años, que se refleja en la disminución de citas, parejas y matrimonios. El fenómeno, que comenzó a visibilizarse en 2018, se manifestó en Argentina durante las elecciones presidenciales de 2023.
La generación Z (personas entre 18 y 30 años) presenta una agenda de problemáticas que incluye la salud mental, la inestabilidad laboral y la incertidumbre medioambiental. Según datos del Survey Center on American Life y análisis de investigadoras locales, se observa una disminución en la formación de parejas, citas y matrimonios entre los jóvenes de esta generación en Argentina.
El investigador Daniel Cox, director del Survey Center on American Life, señala que esta generación es la primera en considerar su ideología como un filtro de pureza moral innegociable, lo que dificulta la interacción con personas que no compartan esos estándares. En su estudio, el 60% de las mujeres consultadas afirmó no poder salir con hombres con los que no estén de acuerdo en temas como el aborto o el feminismo, mientras que el 35% de los hombres manifestó una reticencia menor a convivir con ideologías opuestas.
La filósofa Nancy Fraser, en su obra ‘Fortunas del feminismo’, explica que el reconocimiento de las ideologías del ámbito público en el ámbito privado es crucial para el entendimiento mutuo; cuando este reconocimiento no ocurre, se produce una disonancia cognitiva. Esta distancia, que comenzó a materializarse en Argentina en las últimas elecciones presidenciales de 2023, se atribuye a la fragmentación de los espacios de interacción y a la influencia de algoritmos que crean burbujas ideológicas.
La socióloga e investigadora del CONICET especializada en juventudes, Ana Miranda, sostiene que el actual presidente Javier Milei captó los votos de varones sub-25 que se sienten frustrados por el papel de proveedor en una economía informal y precarizada. Este discurso, según Miranda, también generó en las mujeres jóvenes una percepción de amenaza a sus derechos fundamentales, lo que profundiza el distanciamiento.
Las juventudes enfrentan el desafío de reconstruir puentes que permitan la interacción entre géneros, en un contexto donde los espacios comunes tradicionales han sido reemplazados por entornos digitales segmentados.
