Un informe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA indica que la pobreza y la indigencia disminuyeron en Argentina entre 2022 y 2025, aunque la magnitud de la caída varía según la metodología de medición utilizada.
El Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) publicó un estudio que analiza la evolución de la pobreza y la indigencia en Argentina entre 2022 y 2025. El informe, elaborado con datos de la Encuesta Permanente de Hogares Total Urbano del INDEC, compara dos escenarios de medición.
El primer escenario aplica la metodología oficial del INDEC a los terceros trimestres de 2022, 2023, 2024 y 2025. El segundo escenario homogeneiza los cambios en la captación de ingresos, actualiza la Canasta Básica Total con la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/18 y reduce el desfase entre los ingresos declarados y las canastas utilizadas para evaluarlos.
Según el estudio, con la metodología oficial, la pobreza cayó 10,9 puntos porcentuales, de 39% en 2022 a 28,1% en 2025. En el escenario alternativo, la reducción fue de 3,1 puntos, de 44,7% a 41,6%. En la indigencia, la baja fue de 2,3 puntos según el método oficial y de 0,5 puntos con los ajustes.
El informe señala que la comparación entre los extremos del período oculta trayectorias distintas. Entre 2022 y 2023, la mejora de los ingresos laborales fue neutralizada por el encarecimiento relativo de los alimentos y otros bienes básicos. Entre 2023 y 2024, la metodología oficial muestra una leve reducción de la pobreza, mientras que el escenario alternativo registra un aumento de 5 puntos en la pobreza y de 1,2 puntos en la indigencia.
La mejora más clara se concentró entre 2024 y 2025. En ese tramo, ambos escenarios coinciden en un descenso significativo: la pobreza baja 12,1 puntos con el método oficial y 8 puntos con el escenario integrado; la indigencia disminuye 3,8 y 3 puntos, respectivamente. Los componentes principales fueron la recuperación parcial de los ingresos laborales y el aumento de la Canasta Básica Alimentaria y la Canasta Básica Total por debajo del nivel general de precios.
El estudio indica que la desaceleración de la inflación creó condiciones favorables, pero distingue ese factor del efecto de los precios relativos. La pobreza y la indigencia disminuyen cuando las canastas básicas aumentan menos que el índice general utilizado para actualizar los ingresos.
Los ingresos no laborales tuvieron un papel acotado y heterogéneo. Su efecto compensatorio más claro se concentró entre 2023 y 2024, cuando las mejoras en asignaciones sociales y jubilaciones evitaron un aumento mayor de la indigencia.
El informe concluye que desde 2025 no se observa una expansión suficiente del empleo ni una mejora generalizada y sostenida de las remuneraciones. Sin crecimiento capaz de generar trabajos productivos, protegidos y mejor pagos, la reducción reciente podría ser frágil.
Fuente: ODSA-UCA/CONICET.
