El ex intendente de Lomas de Zamora mantiene una rutina centrada en reuniones con abogados y un círculo reducido de allegados, mientras su causa judicial avanza y su influencia política se reduce.
Personas que mantienen contacto frecuente con Martín Insaurralde describen un marcado deterioro en su estado de ánimo. Según esas fuentes, «solo se reúne con abogados» y, durante las últimas semanas, lo encontraron afectado por la reaparición pública del caso de su presunto enriquecimiento y por las consecuencias políticas y personales que esto generó.
Las pocas visitas que recibe en su casona de la calle San Martín al 1400 de Banfield son las de su madre, Loreley, y sus hermanas mayores, Adriana y Alejandra. Su equipo de trabajo quedó reducido a su asistente personal, Hernán Morano, y otros pocos colaboradores directos.
Con sus hijos el vínculo se redujo de manera notable tras la aparición de los videos y, en especial, cuando la investigación judicial comenzó a observarlos por haber firmado documentos societarios de empresas que luego serían usadas para incorporar bienes. Por ejemplo, Martín Insaurralde Jr. quedó como presidente de la sociedad Sasaxa Libero SA, que tiene la titularidad de la mansión de San Vicente donde vivían Insaurralde y Jesica Cirio hasta que se separaron. Cuando el hijo de Insaurralde firmó esos papeles tenía alrededor de 20 años y su hermano menor, también usado para encabezar empresas, tuvo que rubricar documentos societarios a los 18.
Una situación similar ocurre con la otra ex pareja de Insaurralde, Carolina Álvarez, quien también habría sido usada por el ex intendente para esconder bienes con el discurso de que «al final del camino todo sería para sus hijos». Se separaron en muy malos términos, pero hoy habrían vuelto a hablar y ella también lo habría vuelto a visitar. La mujer vive a una cuadra de su casa.
La rutina de Insaurralde consiste hoy en moverse todos los días desde Banfield al centro porteño para recluirse en una oficina que el abogado Mauricio D’Alessandro le presta para que mantenga sus reuniones. D’Alessandro es dueño de 7 de los 13 pisos de ese edificio y a Insaurralde le prestó las oficinas del piso 10. Allí suele recibir a sus otros abogados Fernando Pinto y Nicolás Maciel. En los tribunales describen que ellos solo son «los que presentan los escritos».
La estrategia de Insaurralde está armada por otros letrados más conocidos, como D’Alessandro, e incluso por otras personalidades influyentes en la Justicia que conocen al ex intendente del mundo del juego, como Daniel Angelici. «El Tano» conoce a Insaurralde desde hace más de dos décadas e incluso fue uno de los invitados al casamiento con Cirio.
En el universo Insaurralde, los abogados se cruzan constantemente con su vida personal. Por ejemplo, D’Alessandro es también abogado de Sofía Clerici, la amante de Insaurralde con quien compartió vacaciones en Marbella, España, y que tras el posteo de una foto en sus redes sociales desató la tormenta judicial del Yategate. Por otro lado, Fernando Burlando, que también es amigo de Insaurralde, representa a Jesica Cirio. En el entorno de Insaurralde circula el rumor de que habría sido el propio Burlando quien le recomendó a Cirio grabar las bolsas Ziploc repletas de fajos de billetes, donde se acumularían unos 10 millones de dólares.
Sobre sus problemas con la Justicia, circula otra versión que no pudo ser corroborada: que la investigación que lleva adelante el juez Luis Armella se encontraba atravesando una etapa de definiciones y existían conversaciones informales que alimentaban expectativas sobre una eventual resolución favorable para Insaurralde. Hasta se hablaba de gestiones atribuidas a Daniel Angelici. Pero la aparición de los videos modificó ese escenario. El material difundido volvió a colocar el expediente en la agenda pública y derivó en nuevas medidas impulsadas por el fiscal Sergio Mola.
El caso siempre tuvo el mismo fiscal y fue cambiando de jueces porque la causa cayó en un juzgado que no tiene juez y lo fueron subrogando otros magistrados. El primero fue Federico Villena, recusado porque la ex esposa de Insaurralde trabajaba en su juzgado. Luego pasó a manos de Ernesto Kreplak, quien lo instruyó cerca de un año y medio. Durante este periodo el fiscal pidió la indagatoria de Insaurralde y el juez no quiso avanzar. Desde marzo de 2025 está al frente el juez Armella, quien tiene roces constantes con el fiscal por las filtraciones a la prensa. En paralelo, en el Senado se discute la titularidad de este juzgado, el Nº 2 de Lomas de Zamora. El aspirante al cargo es Tomás Rodríguez Ponte, quien esta semana obtuvo dictamen y se espera que antes de que termine el Mundial sea designado.
En materia política, Insaurralde está corrido de la toma de decisiones del PJ bonaerense. Incluso sus pupilos recibieron los coletazos de los escándalos que él protagoniza. El principal damnificado es Federico Otermin, actual intendente de Lomas de Zamora, quien aspiraba a ser el sucesor de Axel Kicillof en la provincia. Los amigos de Insaurralde sostienen que ni siquiera Daniela Vilar, la esposa del actual intendente y ministra de Ambiente de la Provincia de Buenos Aires, estaría de acuerdo con seguir cerca de Insaurralde.
El único lugar donde Insaurralde continúa teniendo algún grado de influencia es en la industria del juego. Cuando estalló el escándalo de la foto en el yate en Marbella, el entonces presidente de la Lotería de la Provincia era Omar Galdurralde, un hombre que respondía a Insaurralde. Fue reemplazado por Gonzalo Atanasoff, quien también tiene vínculo con el ex intendente, pero al mismo tiempo responde al intendente de La Plata, Julio Alak. Después de tantos años manejando el juego, Insaurralde tiene un hombre propio en cada oficina. Por ejemplo, los operadores de bingos y casinos identifican a un hombre clave en el negocio que responde al ex intendente: Carlos Gallo, un histórico de Lotería y actual director de Juegos y Explotación.
El vínculo político que más pesa en este caso es el que Insaurralde tiene con Sergio Massa. Fueron adversarios en la elección legislativa de 2013, pero nunca cortaron el diálogo. Los dos llegaron a ser los actores más fuertes del peronismo en la provincia, cada uno con su armado político. La caída de Insaurralde es vista por algunos históricos del massismo como una oportunidad para construir dentro del territorio que Insaurralde está perdiendo. En política, los vacíos se llenan.
