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jueves, 9 julio, 2026
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Medicina del deporte: cómo decidir si es seguro entrenar con síntomas de resfrío o gripe

La medicina del deporte establece criterios para evaluar si es seguro realizar ejercicio físico cuando se presentan síntomas de resfrío o gripe. Especialistas advierten sobre los riesgos de entrenar enfermo y ofrecen pautas basadas en la ubicación e intensidad de los síntomas.

Cuando aparece un resfrío o una gripe leve, la tentación de mantener la rutina de ejercicio es frecuente. Sin embargo, la medicina del deporte marca un límite claro: no todas las molestias permiten entrenar, y algunos síntomas o ciertos medicamentos pueden volver riesgosa una actividad que, en condiciones normales, sería segura.

Hacer ejercicio mientras se está enfermo puede agravar los síntomas, elevar el riesgo de lesión, alargar la recuperación y contagiar a otras personas, según la Clínica Cleveland. La médica especialista en medicina del deporte Heather Rainey señala como orientación práctica que, si los síntomas son leves y están por encima del cuello, puede ser seguro hacer ejercicio suave; si son más amplios o intensos, lo recomendable es descansar.

Para decidir, Rainey propone una prueba del cuello como criterio general. “Una regla simple para seguir: si tus síntomas están por encima del cuello —probablemente moqueo o congestión—, probablemente sea seguro hacer ejercicio”, afirmó Rainey en la Clínica Cleveland. Ese criterio deja de servir cuando aparecen varios síntomas en distintas partes del cuerpo. En esos casos, la médica aconseja descansar, sobre todo si la persona tiene asma o una afección cardíaca.

“Una fiebre indica que está ocurriendo algo un poco más serio”, advirtió Rainey. La especialista añadió que sumar el esfuerzo del ejercicio en ese contexto puede causar problemas de deshidratación y de control de la temperatura corporal. La pérdida de líquidos también pesa cuando hay vómitos o diarrea. Si la persona se exige demasiado en esas condiciones, puede desmayarse.

Si la prueba del cuello sugiere que la actividad física todavía es posible, la recomendación pasa por reducir la carga. Rainey indicó que el esfuerzo debería bajar al menos 50% hasta que el cuerpo esté listo para retomar la intensidad habitual. “Escucha a tu cuerpo. Si no te sientes bien, tal vez no debas hacer tu entrenamiento más intenso”, aconsejó la médica. Entre las opciones más prudentes, mencionó caminar en lugar de correr, levantar menos peso o elegir ejercicios de bajo impacto, como yoga.

Los medicamentos también pueden cambiar la decisión sobre si conviene entrenar. Según la Clínica Cleveland, algunos analgésicos de venta libre pueden ocultar la fiebre y dar una impresión equivocada sobre el verdadero estado de la persona. Los descongestionantes nasales merecen atención aparte, ya que elevan de forma temporal la presión arterial y causan palpitaciones, un efecto que se vuelve más delicado cuando el ejercicio también acelera la frecuencia cardíaca. “Los inhaladores también pueden causar algunos problemas con la frecuencia cardíaca. Solo hay que prestar atención a cuánto medicamento necesitas y a sus efectos secundarios”, señaló Rainey.

Ante cualquier enfermedad tratada con medicamentos, la institución aconseja consultar con un profesional de salud cuánto ejercicio resulta seguro. La recomendación es detener la actividad de inmediato si aparece dolor en el pecho, dificultad para respirar, mareo o sensación de desmayo. Si no hay ánimo para caminar o moverse demasiado, Rainey propone una rutina simple de estiramientos e insiste en tomar agua. La Clínica Cleveland sostiene que una pausa breve no borra el progreso y puede facilitar una vuelta más rápida a la rutina.

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