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miércoles, 17 junio, 2026
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El Gobierno cierra la renegociación de los REPOs para despejar vencimientos de 2027

El ministro de Economía, Luis Caputo, ultima un acuerdo con bancos internacionales para extender USD 6.000 millones en préstamos garantizados hasta 2028, en el marco de una estrategia para evitar turbulencias financieras en el año electoral.

El ministro de Economía, Luis Caputo, comenzó a delinear la estrategia financiera para evitar que un clima de inestabilidad afecte el año electoral. El Gobierno cerrará esta semana un acuerdo definitivo con un consorcio de bancos internacionales para extender los vencimientos de préstamos garantizados, conocidos como REPO, por USD 6.000 millones hasta 2028. El objetivo es despejar la concentración de compromisos en moneda extranjera proyectada para 2027.

La arquitectura de esta renegociación ya comenzó a ejecutarse con la aprobación de la garantía del Banco Mundial por USD 2.000 millones. Según informó PERFIL, en estos días se firmará el acuerdo con las entidades. Un paso fundamental lo dio el Ministerio de Economía la semana pasada al concretar un canje de bonos con el Banco Central (BCRA). La autoridad monetaria entregó al Tesoro títulos atados a la inflación (Boncer) a cambio de dos series de bonos soberanos en dólares: los Bonar 2035 (AL35) y Bonar 2038 (AE38).

Esta operatoria replica la ingeniería utilizada en los últimos días de 2025 para preparar la oficialización de un tramo previo de crédito. Los préstamos REPO exigen la inmovilización de un activo de resguardo o colateral financiero, atado a un compromiso de recompra futura. En el pasado, el BCRA había utilizado para este fin sus propios títulos, los Bopreales. Ahora, dotada con los nuevos Bonar, la entidad reguladora cuenta con los instrumentos exigidos para sellar el rollover con bancos como JP Morgan, Bank of America, Santander y BNP Paribas.

Según un análisis de la consultora 1816, el canje de Bonceres por AL35 y AE38 responde a la necesidad de renovar los repos que actualmente tienen como garantía la serie 1-D de los Bopreales (BPOD7), cuyo vencimiento original operaba en octubre de 2027. Si se asegura el financiamiento para los pagos de julio y se sella el rollover del capital de los repos del BCRA por USD 6.000 millones, quedarían vencimientos en moneda extranjera con acreedores privados y el FMI por USD 20.000 millones anuales hasta diciembre de 2027.

En la plaza financiera local e internacional, se considera que esos compromisos se pagarán a corto plazo. Las reservas disponibles del Central, calculadas como las reservas brutas menos el tramo inactivo del swap con China, rondan los USD 34.000 millones. Si se descuentan los encajes bancarios, el nivel de liquidez real desciende a USD 18.000 millones. Este respaldo justifica que bonos cortos como el A027 rindan en torno al 4,5% contra el dólar MEP.

La incógnita que analizan los fondos de inversión es con cuántas reservas netas arrancará la próxima gestión política para enfrentar ese piso de USD 20.000 millones. Esto ocurre en un contexto de proyecciones de exportaciones récord en energía y minería, pero con una economía real que confirma una dinámica en «serrucho», con caídas y rebotes intermitentes en rubros como la industria y la construcción.

El primer test para el Tesoro será el próximo mes, cuando deba afrontar USD 4.400 millones en pagos a bonistas. Para sortear el escollo, la cartera económica planea activar un crédito apalancado con garantías de organismos multilaterales como el Banco Mundial, el BID y la CAF.

En caso de materializarse la operación y reducir la prima de riesgo país, se reflota la discusión sobre un eventual canje preventivo para eliminar los vencimientos de 2027, utilizando un esquema de reestructuración similar al de Ecuador, según planteó el investigador jefe del IERAL, Jorge Vasconcelos. «Obviamente, para el caso argentino tendría que ser bastante mayor, dada la magnitud de los vencimientos de 2027», advirtió Vasconcelos. Explicó que emitir nuevos títulos para un canje implicaría reconocer cupones de interés mayores, pero que el costo real es bajo frente al alivio operativo. «Eso puede ser cuestionado políticamente, pero no financieramente», detalló.

Operadores del sistema financiero observan la actitud del ministro Caputo y advierten que persiste el apetito por que el Gobierno valide una salida formal a las plazas internacionales de crédito. «Lo que puede complicar son esos 20.000 millones, pero con la salida a los mercados, los vencimientos se disipan más rápido», señaló un hombre financiero con presencia en Wall Street. Con el riesgo país consolidado en el área de los 425 puntos básicos, se considera que el objetivo técnico está cerca. Sin embargo, en el sector privado cuestionan que la conducción económica sobreactúa sus buenos resultados financieros sin haber logrado ese hito de financiamiento genuino.

La discusión sobre el timing para regresar al mercado voluntario de deuda se trasladó al debate público. «Cuando el riesgo país estaba cercano a 600 puntos, muchos analistas decían que había que salir al mercado. Nunca entendí el concepto, pero hubiéramos pagado 175 bps de tasa innecesarios. Buena decisión del Gobierno», analizó el director de Research for Traders y asesor de La Libertad Avanza, Darío Epstein.

Caputo convalidó ese diagnóstico: «Desde que los bonos rendían 12 por ciento que varios analistas repetían ese argumento. Siempre expliqué lo mismo: cuando la macroeconomía está en orden, el paso del tiempo juega a favor. Argentina es hoy un ejemplo de prudencia fiscal y monetaria. Las mejoras crediticias de Fitch y S&P son la consecuencia lógica de este nuevo orden».

El Gobierno no muestra signos de querer activar un canje de bonos a gran escala, intentando despegarse de cualquier semántica vinculada a una reestructuración de deuda. Esta postura se encuentra delineada en el último acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El reporte técnico del organismo subraya que la estrategia central no es alterar los contratos vigentes, sino refinanciar los compromisos. La hoja de ruta marca que, a medida que se desplome el riesgo país, el Estado retornará a los mercados financieros internacionales emitiendo nueva deuda para fondear el pago de la vieja.

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