La crítica literaria Annick Louis, experta en la obra del escritor argentino, dialogó con Infobae sobre la evolución de su figura, su relación con la política y el humor en sus textos.
GINEBRA (Enviado especial). En la Ruelle du Sautier, un callejón de Ginebra, una placa indica: “En Gran Vía 28 vivió el escritor Jorge Luis Borges”. El cartel no señala exactamente el departamento donde pasó sus últimos días, sino que apunta hacia otro lado. A 40 años de su fallecimiento, la figura del autor sigue generando análisis y debates.
Annick Louis, crítica literaria nacida en Argentina y que trabaja en la Universidad Marie et Louis Pasteur en Francia, fue una de las oradoras en el homenaje realizado en el cementerio de Ginebra y posteriormente en la librería Rousseau. En diálogo con Infobae, Louis abordó diversos aspectos de la obra y la trayectoria de Borges.
Louis sostuvo que la figura de Borges creció después de su muerte. “Cuando Borges vivía, su presencia era muy mediática y polémica, sobre todo en Argentina. Cuando murió, se volvió más canónico y menos discutido”, afirmó. Además, indicó que se inició un proceso de recuperación de sus escritos publicados en diarios y revistas, lo que expandió su obra. “Se empezaron a recuperar escritos que no habían sido publicados y la figura se volvió menos polémica y más universal”, declaró.
La especialista señaló que la fama internacional de Borges se basa en sus ficciones. “Lo que hizo la fama internacional de Borges son las ficciones. En la masa de escritos que él no había publicado no hay muchos relatos inéditos, hay ensayos y notas”, explicó. También destacó el humor en la obra de Borges. “Los textos son muy irónicos. En las primeras traducciones francesas no queda nada de ese humor ni de esa ironía”, dijo.
Louis indicó que en los últimos años cambió la lectura de Borges. “La recuperación de todos esos textos puso en evidencia la relación muy fuerte que él tenía con todo lo argentino, un aspecto ignorado. Se lo acusó de ser un escritor inglés, de darle la espalda a la cultura argentina. Ahora existe la idea de que es un escritor universal, pero muy vinculado a lo nacional”, afirmó. Otro cambio, según Louis, es que “en los años 60 y 70 la literatura de Borges era considerada como literatura de evasión. Hoy la crítica piensa que la literatura de imaginación también dice algo sobre lo real”.
En relación con la política, Louis mencionó que Borges trabajó con estructuras de época. “En Tlön Uqbar Orbis Tertius, todo el texto tiene que ver con las teorías del complot, que están en la época muy en boga y que tienen que ver con el nazismo”, señaló. Sobre el apoyo de Borges a dictaduras, Louis declaró: “No hay que salvarlo. Apoya la dictadura y las dictaduras, porque está ese episodio en que va a ver a Pinochet. Luego va cambiando de opinión. A partir del 80 se declara contra la ‘justicia clandestina’. Es un momento en el final de su vida en que hay una armonía entre la sociedad argentina y él. Va al juicio contra los miembros de la Junta Militar”.
Louis explicó que la internacionalización de Borges comenzó en 1951 con la publicación de Ficciones en Francia y se consolidó en 1961 con el Premio Formentor. “En Francia, Roger Caillois inventó otro Borges. Tomó los tópicos de laberintos, tigres, espejos, y creó un volumen llamado Laberintos que no existe en español. Ese volumen lo lanzó a la fama internacional”, afirmó.
Finalmente, Louis evaluó la calidad de la obra de Borges. “Lo único que me parece realmente de baja calidad son algunos de sus primeros poemas, que no están en los volúmenes, sino en las revistas. Por ejemplo, Himno al mar. Era muy joven, tenía diecinueve años”, concluyó.
