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sábado, 13 junio, 2026
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Perú llega al balotaje entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez en un contexto de alta inseguridad y fragmentación política

A menos de 72 horas de la segunda vuelta presidencial, Lima muestra una campaña con escasa cartelería y ciudadanos que evitan hablar de política. Encuestas ubican la diferencia entre ambos candidatos dentro del margen de error.

LIMA.– Policías en las esquinas, patrulleros con sirenas intermitentes, serenos municipales y agentes privados custodiando comercios configuran la escena cotidiana en esta capital. El refuerzo del patrullaje y la expansión de servicios de vigilancia responden a una crisis de criminalidad en aumento desde hace años, con extorsiones, homicidios y violencia urbana en alza.

Cuando faltan menos de 72 horas para el balotaje presidencial, Lima no aparece empapelada con los rostros de Keiko Fujimori ni de Roberto Sánchez. Los carteles son escasos. La campaña enfrenta a la candidata de Fuerza Popular, por la derecha, y al aspirante de Juntos por el Perú, desde la izquierda. Ante la consulta, muchos peruanos reaccionan con un rechazo inmediato a hablar de política.

Fujimori se impuso en la primera vuelta con poco más del 17% de los votos, en un escenario altamente fragmentado, y propone un programa centrado en la continuidad económica, el fortalecimiento del orden interno y una estrategia de mano dura frente a la inseguridad. Sánchez accedió al segundo turno con el 12% de los votos y plantea un cambio de rumbo con mayor intervención del Estado, políticas de inclusión social y reformas estructurales orientadas a reducir las desigualdades.

Ambos candidatos realizarán el cierre de sus campañas esta tarde en Lima. Fujimori se presentará en el Estadio Monumental de Universitario y Sánchez en el parque Campo de Marte.

Marco, de 32 años, observó las portadas de los diarios en un quiosco y declaró a LA NACION: “Hasta que ella —Keiko Fujimori— no obtenga la presidencia, este último poder que le falta, la inestabilidad va a seguir”. Añadió: “Muchos creen que detrás del telón ya tiene más control del que tuvo el padre, porque maneja el Congreso, la Justicia y buena parte de las Fuerzas”.

Cristofer, abogado de 27 años, afirmó: “La delincuencia y la corrupción son los dos grandes problemas”. Sostuvo que “Fuerza Popular vota leyes a favor de la delincuencia, en complicidad con el poder judicial, así que si gana Keiko habrá más corrupción”. Advirtió: “Si el que gana no combate la delincuencia, el pueblo se va a levantar”.

Pilar, farmacéutica de 40 años, dijo a LA NACION que irá a votar solo porque es obligatorio. Vive con “miedo” y siente “desesperanza”. Afirmó: “La inseguridad es el gran temor de los ciudadanos de todo el país, no solo de Lima”.

Amalia, ecuatoriana de 70 años nacionalizada peruana, declaró: “Desde que tengo recuerdo, uno vota por el mal menor, tanto en Ecuador como aquí”. Explicó: “Somos dos señoras mayores, dejamos atrás el romanticismo del socialismo, y aunque jamás pensamos en votar a la candidata del otro lado, no podemos darle el país a alguien que no puede hacerle frente a la inseguridad”.

Perú llega a su elección presidencial con ocho presidentes en los últimos diez años, mandatarios destituidos, renuncias y conflictos entre el Ejecutivo y el Congreso. La figura de la vacancia presidencial por “incapacidad moral permanente” se convirtió en una herramienta política recurrente.

José Alejandro Godoy, politólogo de la Pontificia Universidad Católica del Perú, explicó: “La existencia de agrupaciones políticas que no son sólidas hace que las bancadas parlamentarias se rompan al poco tiempo y ello genere una lógica de sobrevivencia política”. Agregó que los acuerdos son de corto plazo y responden a la necesidad de sostener carreras individuales y evitar procesos judiciales.

El sistema de partidos está colapsado. La primera vuelta de 2026 tuvo más de 30 candidaturas. Godoy advirtió: “Los liderazgos también son débiles. No tienen capacidad de endoso de votos y pueden diluirse por escándalos de corrupción”.

El electorado llega a la segunda vuelta con apatía, desconfianza y resignación. Los indecisos, junto con quienes optan por el voto blanco o nulo, representan cerca de un tercio del padrón. Patricia Zárate, socióloga del Instituto de Estudios Peruanos, señaló: “Queda en el imaginario la idea de que se vota por Fujimori para evitar que la izquierda llegue al poder”. Añadió que la confianza en las elecciones cayó a niveles críticos: apenas un 17% de los ciudadanos confía en el sistema electoral.

El último simulador de Ipsos otorga a Fujimori un 51,4% frente a 48,6% de Sánchez. Al incorporar el voto blanco y nulo, los porcentajes caen a 40,4% y 38,3%, con un 21,3% de electores que no eligen a ninguno. La distancia de 2,1 puntos está dentro del margen de error.

Fujimori se impone de manera ajustada en Lima y varios centros urbanos, mientras que Sánchez logra ventajas superiores a 30 puntos en zonas rurales. El próximo presidente asumirá sin mayoría explícita en el Congreso. Godoy sostuvo: “Para Sánchez será más difícil conseguir apoyos legislativos, por tener una bancada menor. En el caso de Fujimori, podría evitar una vacancia con apoyo de la derecha, pero enfrentaría protestas sociales, sobre todo en el sur”.

La gobernabilidad aparece como el desafío central. Godoy afirmó: “Lo veo bastante difícil”.

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