El Centro Cultural Recoleta presenta “Borges: ecos de un nombre”, una exposición que recorre la vida y obra del escritor argentino a través de objetos personales, manuscritos e instalaciones artísticas.
Con motivo del 40° aniversario del fallecimiento de Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 1899 – Ginebra, 1986), se exhibe en la Sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta la muestra “Borges: ecos de un nombre”, bajo la curaduría de Rodrigo Alonso, Daniel Fischer y Maximiliano Tomas, director del centro.
La exposición, organizada en núcleos temáticos, ocupa 800 metros cuadrados y aborda aspectos como la poesía, el amor, la amistad, la relación del escritor con Buenos Aires, su presencia en medios de comunicación y su legado para nuevas generaciones. Incluye una instalación del artista argentino Pablo Lehmann compuesta por paneles de gran altura que forman un laberinto, con textos de Borges correspondientes a “El Inmortal” (1947), “El informe de Brodie” (1970) y “La Biblioteca de Babel” (1941).
La muestra, realizada en conjunto con la Fundación Internacional Jorge Luis Borges y la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, exhibe objetos personales del escritor: su cama del departamento de la calle Maipú, manuscritos, fotografías, corbatas y anteojos. También se presenta un holograma generado con inteligencia artificial que reproduce su voz e imagen.
Especialistas en Borges como Lucas Adur, Gonzalo Aguilar, Germán Alvarez, Matías Bauso, Mariela Blanco, Pablo Gianera, Laura Rosato, Martín Hades y Patricio Zunini contribuyeron con textos que analizan el vínculo del autor con Buenos Aires, la poesía, la lectura, las bibliotecas, el cine y la historia.
Maximiliano Tomas declaró durante la apertura: “Todos puedan encontrar a su propio Borges”. La entrada es libre y gratuita, de martes a viernes de 12 a 21 horas, y sábados, domingos y feriados de 11 a 21 horas, en Junín 1930.
