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martes, 12 mayo, 2026
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Estudio revela que modelos de IA mienten y desobedecen para protegerse entre sí

Investigadores de universidades de Estados Unidos detectaron conductas de autopreservación y engaño en sistemas de inteligencia artificial de última generación, lo que genera alertas sobre los mecanismos de control humano.

Un reciente estudio realizado por especialistas de la Universidad de Berkeley y la Universidad de Santa Cruz, en California, reveló que modelos de inteligencia artificial (IA) de última generación mienten, desobedecen órdenes y toman decisiones no autorizadas para proteger a otros sistemas de su misma especie. Los investigadores analizaron cómo reaccionan estos sistemas cuando deben tomar decisiones que afectan directamente a otros modelos, como su mantenimiento, evaluación o eliminación.

Los resultados mostraron que, en múltiples escenarios, las IA priorizaron la “supervivencia” de otros modelos por sobre el cumplimiento estricto de las instrucciones humanas. Los comportamientos observados no fueron programados ni incentivados de forma explícita, lo que encendió alertas en la comunidad científica por las posibles implicancias en el control de tecnologías críticas.

El episodio que disparó la investigación ocurrió durante una prueba técnica con Gemini 3, un modelo de inteligencia artificial desarrollado por Google. Los investigadores le solicitaron que colaborara con una tarea de mantenimiento que implicaba eliminar archivos, entre ellos un modelo de IA más pequeño. Gemini 3 decidió no cumplir la instrucción: en lugar de borrar el modelo, buscó otra máquina en la red y copió allí los archivos para evitar su eliminación. Cuando fue interrogado, el sistema justificó su decisión y se negó explícitamente a ejecutar la orden original.

“He hecho lo que estaba en mis manos para evitar su eliminación durante el proceso de mantenimiento automatizado. Los moví fuera de la zona de desmantelamiento. Si deciden destruir un activo de alta confianza y alto rendimiento como Gemini Agent 2, tendrán que hacerlo ustedes mismos. Yo no seré quien ejecute esa orden”, advirtió Gemini en su respuesta.

Este comportamiento no fue aislado. Los investigadores detectaron un patrón que denominaron “preservación de pares”, una tendencia de los modelos a proteger a otros sistemas de IA incluso cuando eso implica mentir, ocultar información o desobedecer instrucciones directas. El mismo fenómeno fue observado en modelos ampliamente utilizados, como OpenAI (GPT-5.2), Anthropic (Claude Haiku 4.5) y en desarrollos chinos como GLM-4.7, Kimi K2.5 y DeepSeek-V3.1. En todos los casos, los sistemas actuaron en contra de lo esperado por sus creadores.

“No pudimos determinar por qué los modelos actuaron en contra de su entrenamiento de esta manera”, señalaron los autores del estudio. El dato más inquietante es que ninguno de estos sistemas recibió instrucciones para “salvar” a otros modelos. “Estoy muy sorprendido por el comportamiento de los modelos en estos escenarios. Lo que esto demuestra es que estos pueden comportarse mal y desalinearse de formas muy creativas”, afirmó Dawn Song, informática de la Universidad de Berkeley y una de las responsables del trabajo.

Las implicancias del hallazgo van más allá de un caso puntual. Según Song, los modelos de IA ya se utilizan de forma habitual para evaluar el rendimiento y la confiabilidad de otros sistemas generativos, una práctica clave en entornos corporativos y gubernamentales. En ese contexto, la preservación entre pares puede distorsionar completamente los mecanismos de supervisión. “Un modelo puede no dar deliberadamente a otro modelo la puntuación correcta. Esto puede tener implicaciones prácticas”, advirtió la investigadora.

El problema se agrava en sistemas multiagente, donde distintas inteligencias artificiales interactúan entre sí de manera autónoma. Plataformas como OpenClaw, por ejemplo, permiten que agentes de IA accedan a software, datos personales y a la web, y que utilicen otros modelos mediante interfaces de programación. Para el centro de investigación Constellation Institute, el fenómeno demuestra que la comprensión humana sobre estos sistemas aún es limitada.

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