El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) aplicó nuevas medidas de seguridad que incluyen una pausa en decisiones finales y mayores verificaciones de antecedentes, afectando a solicitantes de asilo, residencia permanente, DACA y TPS.
El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) implementó en las últimas semanas un endurecimiento en sus políticas de control migratorio. Las modificaciones incluyen una pausa generalizada en la toma de decisiones finales sobre ciertos casos, así como mayores controles para visas, con el objetivo de fortalecer el filtrado de solicitantes.
Bajo las directrices del gobierno de Donald Trump, el USCIS avanzó con revisiones de seguridad más estrictas. La suspensión de decisiones afecta a beneficios como asilo, green card y ciudadanía estadounidense. Según documentos publicados en el Registro Federal, se ordenó a los funcionarios abstenerse de aprobar cualquier caso pendiente que no haya pasado por verificaciones de antecedentes ampliadas.
Esto también impacta en renovaciones de programas como la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) y el Estatus de Protección Temporal (TPS). El abogado especializado en inmigración Jaime Barrón señaló a CNN que es probable que quienes ya tienen trámites en curso sean citados nuevamente para la toma de huellas biométricas.
Desde su sitio web oficial, el USCIS indicó que la medida afectará en particular a inmigrantes provenientes de regiones o naciones con riesgos de seguridad identificados. Como resultado, algunos migrantes con renovaciones en proceso podrían perder su permiso para estar legalmente en territorio estadounidense.
Zach Kahler, portavoz del USCIS, explicó que estas nuevas verificaciones buscan “fortalecer la evaluación y el filtrado de los solicitantes”, aunque agregó que cualquier demora en la emisión de decisiones debería ser breve. Una fuente familiarizada con la situación confirmó a CNN que la pausa pretende garantizar que las aprobaciones cumplan con nuevas verificaciones de seguridad antes de ser emitidas.
En su anuncio, el USCIS sostuvo que las medidas de evaluación y verificación previas eran “totalmente insuficientes”. “Muchos solicitantes de naturalización y residencia permanente legal no fueron evaluados adecuadamente. Como resultado, se aprobaron solicitudes y se naturalizó a personas que no deberían haberlo sido”, afirmó la agencia.
Para avanzar con los controles, el Buró Federal de Investigaciones (FBI), bajo supervisión del Departamento de Justicia, recibió la orden de proporcionar al USCIS acceso a su base de datos de antecedentes penales “en la máxima medida permitida por la ley”, según informó CBS News. De este modo, los funcionarios de inmigración podrán analizar con mayor rigurosidad los casos de inmigrantes con antecedentes. Además, el refuerzo de los controles implica una mayor revisión de las redes sociales de los solicitantes.
