El actor argentino se sube al escenario de la sala Pablo Neruda para interpretar la obra de Richard Gadd, basada en hechos reales, que también fue llevada a Netflix.
Desde el 28 de este mes y todos los martes, Nazareno Casero interpretará Bebé Reno, un unipersonal del dramaturgo y actor escocés Richard Gadd, en la sala Pablo Neruda de La Plaza, con dirección de Indio Romero. La obra, que ya ganó notoriedad mundial tras su adaptación en Netflix, aborda una historia real de acoso y relaciones tóxicas.
En diálogo con Ciudad Cero, Casero explicó que aceptó el proyecto después de ver la serie y descubrir que la historia original era una obra teatral. “Me pareció que estaba buenísima y dije: ‘vamos para adelante’”, señaló. El actor destacó la intensidad del texto y la propuesta seductora del autor.
Consultado sobre el impacto de saber que se trata de una historia real, Casero reflexionó: “Le da un marco de verdad en un momento donde todo está tan inventado, donde perdemos noción de qué es verdad y qué no, incluso con la inteligencia artificial”.
El unipersonal representa un desafío técnico y emocional: “Estar solo en el escenario, la cantidad de letra, lo que cuenta desde la soledad y ponerle el cuerpo. Además, hay que inventar un universo desde el unipersonal”, agregó.
La trama muestra a un actor acosado por una mujer, pero Casero matiza: “No deja de ser una relación, porque él abre esa puerta. ¿Hasta dónde uno permite? ¿Cuándo una relación se vuelve tóxica? La obra te deja pensando”. También vinculó el tema con la presión de las redes sociales: “Empezás a ser vos en un mundo virtual, pero nunca dejas de serlo y te representa, te golpea y te significa”.
El actor confirmó que casi todo lo narrado en la obra es real, incluyendo los mensajes y llamados que sufrió el creador. “Te lleva puesto y de golpe estás viviendo y sufriendo en carne propia”, dijo. Aunque no sufrió acoso directo, reconoció conocer relaciones tóxicas y señaló la importancia de poner límites.
Respecto a la diferencia cultural, Casero opinó que, si bien la historia ocurre en otro país, “hay algo de la idiosincrasia del autor, pero refleja la vida de un comediante que trata de sobrevivir en una profesión inestable. El arte lo salva”.
Finalmente, el actor comparó este texto con otros fuertes que interpretó, como Cara de fuego en 2007, y afirmó: “Lo que más me gusta de actuar es hacer otra vida totalmente diferente a la mía. Atreverse y ver qué sucede”.
