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sábado, 9 mayo, 2026
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Bullrich intensifica su estrategia de diferenciación en medio de tensiones con el oficialismo

La ministra de Seguridad refuerza su perfil propio con gestos políticos y legislativos, mientras crecen las especulaciones sobre su futuro electoral en la Ciudad de Buenos Aires o a nivel nacional.

Patricia Bullrich lanzó su campaña. No lo dijo, no lo anunció, y ni siquiera definió si va a jugar en la Ciudad de Buenos Aires o en la escena nacional. Pero en los hechos, esta semana hizo exactamente lo que hace cuando decide que el barco en el que viaja empieza a hundirse: marcó distancia, subió el perfil y se posicionó en el único lugar donde una dirigente puede instalarse con credibilidad en este clima político.

No fue solo el pedido de que Adorni presente su declaración jurada de inmediato. Según pudo saber PERFIL, Bullrich también le transmitió al Presidente que el jefe de Gabinete debería dar un paso al costado. Y desde su círculo íntimo minimizaron con frialdad el “es una fenómena” que Adorni le dedicó en una entrevista con Fantino: la postura no cambia, dijeron, y la DDJJ tiene que presentarse ya. Fuentes libertarias consultadas por este medio leyeron la movida como “juego propio” antes que como una opinión técnica sobre el caso judicial.

El posicionamiento tiene dos ejes claros. El primero es la anticorrupción: Bullrich eligió diferenciarse del Gobierno del que forma parte en el único terreno donde el oficialismo está más expuesto que nunca, con el escándalo Adorni sumado a los créditos del Banco Nación a funcionarios y los avances en la causa ANDIS. El segundo es Ficha Limpia: en el Senado, Bullrich habilitó esta semana el tratamiento de esa iniciativa por fuera del paquete de reforma electoral, contra la voluntad de Karina Milei, que quería mantener todo atado. Es la bandera anticorrupción que más consenso genera en la opinión pública y que mejor le sienta a quien viene de pedir explicaciones patrimoniales al propio coordinador de su gobierno. Que haya empujado su aprobación por separado no es un gesto legislativo: es un movimiento de campaña.

En cuanto a dónde va a jugar, Bullrich no lo definió. Ante cada pregunta sobre la jefatura de gobierno porteña respondió con un escueto “soy senadora hace tres meses”. Pero las encuestas que circulan en el oficialismo la muestran como una de las figuras mejor posicionadas del universo libertario, y ya no como un proyecto exclusivamente porteño. Quienes creen en sus chances recuerdan los casi 24 puntos que sacó en la primera vuelta de 2023. Ese volumen propio puede catalizar el desencanto con los Milei. En el entorno de Karina, esa proyección nacional genera más alarma que cualquier pelea puntual.

Para entender lo que está haciendo Bullrich hay que mirar atrás. En el gobierno de De la Rúa, donde fue ministra de Trabajo, construyó un perfil de alta intensidad que tensionó permanentemente al Presidente. Cuando la reubicaron en Seguridad Social con menos poder del prometido, confrontó públicamente con sus colegas tres días seguidos hasta que De la Rúa la citó y le reclamó moderación. Bullrich renunció al día siguiente. Quince días había durado. Un mes después, el Presidente abandonaba la Casa Rosada en helicóptero. Bullrich ya no estaba.

El segundo antecedente es el más preciso. En octubre de 2025, entonces candidata a senadora, reclamó que Espert explicara su relación con el empresario narco Fred Machado. Lo hizo entre el 1 y el 3 de octubre. El 5, Espert renunció a su candidatura. La comparación con el caso Adorni es casi calcada. La diferencia es que Adorni es el hombre de máxima confianza de Karina, lo que hace el desenlace más difícil —pero no imposible.

El tercer antecedente ilumina la dimensión estratégica: en 2023 apoyó a Milei sin usar a Macri de intermediario, consiguió el ministerio directamente y después abandonó el PRO por LLA. Le cerró el círculo a su ex jefe político con sus propias herramientas. Su fotografía con Macri en la cena de la Fundación Libertad esta semana no fue neutral. Macri fue quien le planteó a Milei su rechazo al nombramiento de Adorni. El abrazo lo saben leer en el karinismo.

El video de “Vogue” con el que Bullrich celebró su performance en las sesiones extraordinarias de febrero fue el primer aviso. Desde entonces construyó agenda propia: reuniones con dirigentes del Partido Nacional de Uruguay, viaje a Chile con foto con el alcalde de Santiago, presencia en el debate sobre el cierre de la Sala de Prensa de la Casa Rosada sentada entre los críticos del propio gobierno que integra. Se diferencia sin romper. Levanta perfil sin anunciarlo. Es exactamente lo que hizo en cada etapa de su carrera. Y siempre terminó en el lugar correcto cuando el barco naufragó.

Dos gestos en un día: reunión de Gabinete y recorrida por el sur porteño Patricia Bullrich tuvo ayer una jornada con dos señales del Ejecutivo para bajar las tensiones. Por la tarde participó de la reunión de Gabinete en Casa Rosada, donde Javier y Karina Milei volvieron a respaldar a Manuel Adorni frente a todos los ministros. El Presidente abrió el encuentro con media hora de discurso y ratificó al jefe de Gabinete en el cargo. Bullrich también tomó la palabra en la reunión, en un clima de tensión disimulada que todos los presentes registraron. La decisión de ir al Gabinete fue interpretada como un gesto de continuidad, pese a las diferencias públicas.

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