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domingo, 3 mayo, 2026
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La Pandorga, un refugio para la pesca deportiva en la provincia de Buenos Aires

A 590 kilómetros de la Capital Federal, esta laguna privada ofrece una experiencia de pesca selectiva, con ejemplares de pejerrey de gran porte y un manejo que prioriza la conservación del recurso.

En el universo de la pesca deportiva bonaerense existen escenarios que rozan lo mítico. Lugares donde los relatos de grandes capturas se repiten generación tras generación. Uno de ellos es Laguna La Pandorga, un ámbito selecto donde los pejerreyes pueden convertir cualquier jornada en una experiencia inolvidable.

Ubicada a unos 590 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, esta laguna combina calidad y cantidad de ejemplares, aunque con una condición clave: no es un destino para improvisar. La Pandorga se destaca por su escasa presión de pesca, ya que permanece cerrada gran parte del año y abre solo en días puntuales. Este manejo, sumado al cuidado de sus propietarios, permite mantener una población de pejerreyes de excelente porte.

Aquí, los “matungos” —como se conoce a los ejemplares de gran tamaño— no abundan en cada lance, pero existen y pueden superar cómodamente el kilogramo, algo cada vez más difícil de encontrar en lagunas bonaerenses. En La Pandorga nos encontramos con un guía referente como Germán Rigane, no solo habilidoso con los flechas de plata, sino que supo deleitarnos reiteradamente con lisas y tiburones. El recorre semanalmente el ámbito y viene dando con pejerreyes de todo tamaño, con cuotas completas la muchas de las salidas, y con días de más o menos tamaño.

Claro está, hay ejemplares chicos, lo que obliga al pescador a seleccionar y cerrar la jornada con los mejores portes, pero eso nos asegura el futuro de un ámbito que nunca dejó de estar entre los preferidos del aficionado de la zona. La laguna aloja cuatro claros a los que es muy difícil recorrer en el día de pesca. Los mismos se atraviesan con motor eléctrico, ya que no se permiten motores fuera de borda ni de 4 tiempos. Lo hace con una embarcación de 4 m en la que lleva grupos de dos pescadores como máximo.

La laguna no abre todos los días, por lo que hay que combinar con el guía, que es el único operador autorizado para llevar pescadores con su embarcación. El encuentro es en la rotonda de Energía, lugar en que se ubica el encargado del campo para esperar a los aficionados al amanecer. Una vez que llegan, les toman los datos, les cobran un canon de entrada al predio y transitan unos 25 km de tierra para llegar al predio privado.

La laguna está muy bien poblada, pero no está asegurado el resultado, más bien obliga a trabajar muy bien a los visitantes y es clave moverse rápido, ya que en 50 metros los resultados pueden cambiar ostensiblemente. Para pescar en La Pandorga no hay cosas extrañas, más bien mucha simpleza. Equipos tradicionales de pejerrey con aparejos de 3 boyas, solo la salvedad de reforzar las líneas, una madre reforzada con 0,45 mm y bajadas de 0,34 a 0,37 mm. La profundidad suele estar entre los 30 y 50 cm, aunque nuestro colega Diego Mancino pescó, hace pocas semanas, a un metro de profundidad.

La mojarra viva es rendidora, aunque las palmas se las llevan los filet de dientudo o pejerrey de la misma laguna, teñido en tiritas de color naranja. La Pandorga no regala nada. El pique puede ser exigente y obliga a seleccionar piezas, descartando ejemplares chicos para privilegiar la calidad. Por distancia, costos y modalidad de acceso, no es un destino masivo, sino una propuesta orientada a quienes buscan algo diferente dentro de la pesca en lagunas.

En tiempos donde muchos espejos sufren presión constante, La Pandorga aparece como una alternativa que conserva la esencia: buscar ese gran pejerrey que no abunda, pero que puede cambiarlo todo en un instante.

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