La región reduce su dependencia externa en vacunas: de comprar solo el 1,5% a productores locales en 2020, pasó al 23% en 2025, con proyecciones de superar el 40%.
En 2021, las imágenes de largas filas en América Latina esperando vacunas contra el Covid-19 contrastaban con la disponibilidad en países ricos. La pandemia expuso una fragilidad regional: la dependencia casi total de proveedores externos y un limitado poder de negociación. Hoy, ese escenario comienza a cambiar.
Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), antes de la pandemia los mecanismos de compra conjunta adquirían apenas el 1,5% de sus vacunas a proveedores regionales. En 2025, ese porcentaje alcanzó el 23%, y se busca superar el 40%. Producir en la región implica plazos de entrega más cortos, menor exposición a interrupciones globales y capacidad de respuesta ante emergencias.
Un hito es la vacuna antineumocócica conjugada 20-valente (PCV-20). Gracias a un acuerdo entre los Fondos Rotatorios Regionales (FRR), Pfizer y Sinergium Biotech (Argentina), estará disponible desde 2026 para países de ingresos medios. Otro avance es la producción de vacunas contra la influenza: en 2025, el 10% de las compras provino de productores regionales; para 2026, será el 65%, con protagonismo de Sinergium y el Instituto Butantan de Brasil. Argentina pasó de cubrir el 8% al 50% de la demanda regional y redujo el precio unitario en un 15%.
Además, se concretó un acuerdo con CSL Seqirus y Sinergium para transferir tecnología de cultivo celular, lo que permitirá mayor flexibilidad ante nuevas cepas de influenza. Esta plataforma estará operativa hacia 2028 y podría generar exportaciones anuales de hasta 250 millones de dólares.
La OPS impulsa la Plataforma Regional de Innovación y Producción, que apoya capacidades en ARN mensajero, como en Bio-Manguinhos (Brasil) y Sinergium, ahora aplicadas a leishmaniasis y preparación ante pandemias. En 2025, los FRR entregaron 234 millones de dosis, alcanzando a 85 millones de personas, con precios hasta 50% más bajos en vacunas y entre 60% y 90% más accesibles en medicamentos de alto costo.
