19 C
Buenos Aires
lunes, 20 abril, 2026
InicioSociedadLa calle Villanueva: entre la historia oficial y la odisea de un...

La calle Villanueva: entre la historia oficial y la odisea de un sobreviviente

En el elegante barrio de Palermo, la calle Villanueva guarda un enigma histórico. Mientras la nomenclatura oficial homenajea a un sargento, una versión alternativa rescata la increíble historia de un teniente coronel que sobrevivió a un degüello.

La costumbre de bautizar calles solo con apellidos, común a fines del siglo XIX y principios del XX en Buenos Aires, a veces genera confusiones históricas. Un caso emblemático es el de la calle Villanueva, en Palermo-Barrio Parque, cuyo nombre podría referirse a dos militares distintos.

Según los registros oficiales, la arteria rinde homenaje a Nicolás Villanueva, un sargento que participó en el sitio de Montevideo en 1814 y luego formó parte del Ejército del Norte. Sin embargo, una fuente histórica relevante, el libro ‘Plazas y calles de Buenos Aires’ (1910) de Adrián Beccar Varela y Enrique Udaondo, atribuye el nombre a José María Villanueva, un teniente coronel mendocino.

La historia de José María Villanueva es una odisea de supervivencia. Integrante del Ejército de los Andes bajo las órdenes del general San Martín, fue héroe en la batalla de Chacabuco en 1817, donde una herida casi le cuesta el brazo derecho. Años después, durante la guerra civil, luchó en el bando unitario.

Tras la derrota en el combate de Pilar (Mendoza) en 1829, fue capturado por las fuerzas federales de los hermanos Aldao. Como represalia, fue degollado y dejado por muerto. Milagrosamente, una hebilla de su uniforme amortiguó el golpe del cuchillo, salvándole la vida.

Al regresar sus captores por el cuerpo, Villanueva, herido y sangrando, logró escapar arrastrándose por una acequia hasta el convento de Santo Domingo. Con la ayuda del fray Fermín Nieto, se ocultó dentro de una caja de velas en la sacristía, evadiendo una exhaustiva búsqueda. Permaneció escondido, primero en el convento y luego en un sótano, durante siete meses, hasta que las tropas del general Paz llegaron a Mendoza en abril de 1830.

Aunque los historiadores urbanos suelen atribuir la calle a Nicolás Villanueva, la extraordinaria historia de supervivencia de José María invita a reflexionar sobre los personajes que merecen ser recordados en el nomenclátor de la ciudad.

Más noticias
Noticias Relacionadas