Armando Bo, junto a Tomás Escobar y Ariel Arrieta, impulsa una plataforma de producción de ficciones verticales para celular, planteando una alternativa a los tiempos y costos del cine tradicional.
La industria cinematográfica argentina enfrenta desafíos estructurales para la producción y distribución de contenidos. En este contexto, surge el proyecto Shorta, una iniciativa de los cineastas Armando Bo, Tomás Escobar y Ariel Arrieta, que propone un modelo basado en la producción de ficciones breves en formato vertical, diseñadas específicamente para su consumo en dispositivos móviles.
El proyecto nace de la observación de cambios en los hábitos de consumo a nivel global y de la percepción de una industria local que, según sus impulsores, se ha vuelto «lenta, restrictiva y cada vez más difícil de habitar». Shorta se presenta no solo como una plataforma de exhibición, sino como una estructura de producción que ha activado decenas de rodajes en pocos meses, generando un volumen inusual de trabajo.
«Es muy difícil encontrar el lugar para hacer una película, para hacer tu película», señala Armando Bo, quien destaca que el modelo tradicional puede llevar años en concretar un proyecto. Frente a esto, Shorta propone una dinámica distinta: «Acá podés hacer, probar, equivocarte, volver a hacer. Eso cambia completamente la lógica», explica Bo. Ariel Arrieta agrega que este enfoque permite asumir más riesgos creativos al no depender del éxito perfecto de cada proyecto individual.
El formato, inspirado en tendencias observadas en mercados como el asiático, es visto por sus creadores como una oportunidad para enfocarse en la narrativa y abrir espacios a nuevas voces. «Hay un montón de historias que no se están contando porque no hay espacio. Esto viene a abrir ese espacio», afirma Bo. Tomás Escobar subraya la búsqueda de talento fuera de los circuitos tradicionales: «Hay gente con muchísimo talento que nunca filmó. Y ahora puede hacerlo».
Además de la producción, el proyecto aborda el problema de la distribución. El formato vertical para celular es una estrategia deliberada para alcanzar a una audiencia masiva. «Estamos hablando de millones de personas viendo contenido desde el teléfono», indica Escobar. Esta cercanía con el público permite, según Arrieta, una relación diferente: «Hoy podés construir comunidad mientras contás la historia. Podés ver qué funciona, qué no, ajustar en tiempo real».
Shorta se posiciona así como una iniciativa que busca intervenir en la geografía productiva del cine argentino, combinando un nuevo formato de consumo con un modelo de producción que prioriza la agilidad, la experimentación y la apertura de oportunidades.
