Tras un hecho de violencia fatal entre estudiantes en una escuela de San Cristóbal, especialistas analizan la soledad, la crisis de autoridad y la falta de acompañamiento que afectan a los jóvenes, destacando el aumento de problemas de salud mental en esta población.
La comunidad educativa de una escuela de San Cristóbal se prepara para el regreso a clases luego de un episodio de violencia fatal entre alumnos, un hecho que reaviva el debate sobre el rol de los adultos y las instituciones en la contención de los adolescentes. Especialistas en psicología y educación señalan una crisis en el ejercicio de la autoridad y un aumento preocupante de problemas de salud mental entre los más jóvenes.
Mario Izcovich, psicólogo especialista en educación, plantea que un problema central es la delegación de la autoridad: «los padres esperan que la escuela ponga orden, y la escuela delega en los padres la continuidad educativa». Esta dinámica, según analistas, puede dejar a los adolescentes en una especie de vacío.
El neuropsiquiatra infantil italiano Narciso Mostarda introduce el concepto de «adultescentes» para referirse a aquellos adultos que no pueden ejercer plenamente su función educativa. En su análisis, la inmadurez de algunas figuras adultas dificulta que los jóvenes gestionen sus procesos relacionales de forma responsable.
Paralelamente, los indicadores de salud mental preocupan. Un estudio de la consultora Moiguer del año pasado detectó que el 65% de los jóvenes entre 15 y 25 años había experimentado depresión, ansiedad o angustia en los últimos doce meses, un porcentaje muy superior al de los adultos mayores. Datos del Observatorio de Psicología Social Aplicada de la UBA indican que el riesgo de padecer un trastorno mental es mayor en el segmento de menor edad, siendo también los más altos los niveles de depresión, ansiedad y riesgo suicida entre los 18 y los 29 años.
Frente a este escenario, Izcovich señaló la necesidad de contar con psicólogos en todas las escuelas, profesionales capacitados para escuchar y ayudar a reflexionar tanto a educadores como a alumnos. El desafío, en palabras del pediatra y psicoanalista británico Daniel Winnicott, es que «donde existe el desafío de un joven en crecimiento, que haya un adulto para encararlo».
