El hallazgo de la nena de 2 años y 8 meses que estuvo desaparecida casi 20 horas en Cosquín, Córdoba, se produjo este jueves en un extenso descampado lindero al barrio San José Obrero, donde la pequeña reside con su madre. Según la fiscal de la causa, Silvana Pen, la aparición se produjo a 437 metros de la casa de la niña, que se encontró en buen estado de salud, aunque las circunstancias en las que se produjo su ausencia se siguen investigando sin descartar, por el momento, ninguna hipótesis.
El caso mantuvo en vilo a la provincia y al país, y trajo a la memoria hechos dolorosos como las desapariciones de Liam Flores Soraide (3) en la ciudad cordobesa de Ballesteros y de Loan Danilo Peña (6) en Corrientes.
Parece una paradoja, pero este jueves la vecindad se preparaba para vivir una fiesta religiosa ya que se celebraba el día de San José Obrero, el patrono que le da nombre al barrio. En cambio, la comunidad se movilizó desde ayer por la tarde para buscar a la nena.
El barrio de la niña está ubicado en la zona este de la renombrada Capital Nacional del Folklore y se ubica al pie del cordón montañoso de las Sierras Chicas, a la vera de la circunvalación de la ruta nacional 38, una de las más extensas del país. El “viejo río Cosquín” es el límite natural que separa a este sector del centro de la ciudad.
La mayoría de los habitantes de la zona se dedica a tareas relacionadas con el turismo, la construcción, el campo y el comercio.
Un camino en el monte
En el barrio las calles tienen nombres de folkloristas y la nena vive en una casita sobre Jacinto Piedra, casi Santiago Ayala.
El monte está pegado a las casas de la zona y hay un sinnúmero de terrenos baldíos y basurales clandestinos en los que hubo intensos rastrillajes desde la tarde del miércoles hasta este jueves a la mañana. El intendente Raúl Cardinali deslizó en un reportaje radial que se trata de “un barrio complejo” y atribuyó esa definición a la llegada de nuevos habitantes.
Faltaban unos minutos para el mediodía de este jueves y desde uno de los vallados hasta los que se permitía acceder a los curiosos y periodistas se comenzaron a escuchar gritos y lamentos.
Detrás de la casita de los padres de la niña está el monte y ella apareció entre los pastizales, a unos 437 metros en línea recta, en medio en una zona de difícil acceso a pie.
Clarín estuvo en el lugar preciso donde dos efectivos del Escuadro Motorizado de la Policía de Córdoba encontraron a la niña cuando salía de entre los pastizales. «Agua” fue lo primero que les dijo y pidió, por lo que una de las hipótesis es que anduvo sola en la noche en esa zona boscosa. Mientras que otra versión da cuenta de que uno de los perros que participo de los rastrillajes detectó que la nena estuvo en un punto ubicado a la vera de la ruta 38 y a unos 500 metros del sitio donde finalmente apareció.
La nena estaba en lo que fue el predio de una colonia de vacaciones gremial. Hay construcciones abandonadas, sin aberturas y colmadas de yuyos, convirtiéndolo en un sitio lúgubre y altamente peligroso para una niña de tan corta edad.
El sendero para volver al barrio desde el sitio del hallazgo es angosto y pedregoso, y tiene partes escarpadas. No es lineal y para recorrerlo hay que transitar más de 1.000 metros, según los pasos que contó este periodista.
Por su parte, la fiscal Pen indicó que al momento del hallazgo la nena estaba sola y no había otras personas en el lugar. También dejó en claro que se siguen todas las pistas posibles, pero que hasta el momento no hay detenidos ni sospechosos. Y queda abierta la posibilidad de que alguien la haya dejado en ese punto sin ser visto por la gran cantidad de bomberos y policías que rastrillaban el área.
Córdoba. Especial.
AA
