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“Ardió la ira de Moisés”: qué quiere decir el pasaje bíblico que compartió el presidente Javier Milei en las redes

En su cuenta de Instagram, ayer Javier Milei compartió con sus seguidores tres pazukim o pasajes de la Biblia, del libro del Éxodo, del Antiguo Testamento, en hebreo. El Presidente se encuentra de visita en Israel, acompañado por la secretaria general de la Presidencia, su hermana Karina Milei, y una comitiva de empresarios. En suelo israelí comparó a la organización terrorista Hamas con el nazismo y anunció que mudaría la sede de la embajada argentina de Tel Aviv a Jerusalén. Durante el viaje presidencial, en el Congreso se dio por terminado el debate sobre la “ley ómnibus” que el oficialismo decidió retirar del recinto luego de una serie de traspiés de los diputados libertarios y de las “traiciones” (en opinión del Presidente) de algunos opositores.

En la versión de la Biblia en español conocida como Reina-Valera (hecha por Casiodoro de Reina y revisada por Cipriano de Valera), la traducción del posteo del Presidente es la siguiente: “Y aconteció que cuando él llegó al campamento, y vio el becerro y las danzas, ardió la ira de Moisés, y arrojó las tablas de sus manos, y las quebró al pie del monte. Y tomó el becerro que habían hecho, y lo quemó en el fuego, y lo molió hasta reducirlo a polvo, que esparció sobre las aguas, y lo dio a beber a los hijos de Israel. Y dijo Moisés a Aarón: ¿Qué te ha hecho este pueblo, que has traído sobre él tan gran pecado?”. Las tablas que Moisés rompe en su rapto de ira “eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios grabada sobre las tablas”. La publicación, que ya cosechó más de 77.000 “me gusta”, habilita varias interpretaciones.

Consultado por LA NACION, el filósofo Santiago Kovadloff brinda una apreciación. ”Luego de una larga estadía en la cumbre del Sinaí, Moisés baja con las tablas de la ley para su pueblo y lo encuentra envuelto en un festín de idolatría, porque ha creado con la colaboración de Aarón, el hermano de Moisés, un becerro de oro -señala-. Fundieron el oro disponible para crear una divinidad similar a la de los demás pueblos, porque no han resistido el tiempo de espera que requiere el encuentro con las tablas de la ley y no han tenido confianza en Moisés. Alegóricamente, la impaciencia sería el rasgo que podríamos subrayar como el dominante en el episodio que desemboca en el festín idolátrico y que podría ser, con cautela, vinculado con la presunta impaciencia del pueblo argentino para llevar a cabo el proceso de ‘sacrificios’ indispensables a fin de que el país se reinscriba en una realidad ‘sana’ desde el punto de vista económico e institucional. Los mandamientos de las tablas evidencian la incertidumbre y la anarquía en que vivía el pueblo de Israel”. Este mes, Emecé reeditó, en la Biblioteca Santiago Kovadloff, La extinción de la diáspora judía, ensayo de 2013.

“Javier Milei citó Éxodo capítulo 32 del pasaje 19 al 21 -dice a LA NACION Facundo Milman, especialista en pensamiento judío-. Milei se identifica a través del proceso de mímesis con Moisés cuando sube al Monte Sinaí. Así como Moisés sube, Milei fue a Israel: ‘subió’ espiritualmente. Pero en tanto que baja, es decir, se desconecta de los lugares sagrados como el Kotel, el Muro de los Lamentos, le suscita una ataque de ira. Porque él quería entregar las tablas de la ley, la ‘ley ómnibus’, y el pueblo está bailando alrededor del becerro de oro, el impuesto País. Entonces así como Moisés rompe las tablas y destruye el becerro de oro, el Presidente de la Argentina retira la ‘ley ómnibus’ y, cabe preguntarse, ¿también destruirá el impuesto País como se anuncia en los medios?”.

El periodista Juan Luis González, autor de la biografía El Loco, que ya va por su cuarta edición, dice que el Presidente “es muy literal”. “Su relación mesiánica-mística es parte de lo mismo: vida, política, religión, esoterismo es para él una sola cosa -sostiene-. Es un capítulo más. Vengo viendo un incremento muy marcado en la inestabilidad de Milei; el hecho de que en un solo día tuitee o retuitee quinientas veces no lo hacía ni antes de ser presidente. Me preocupa”. Para González, el significado del posteo bíblico es evidente: “No me aprobaron la ley, entonces serán castigados”.

El abogado Carlos Maslatón, exaliado de Milei, dio su interpretación en X. “Por el contexto, debe ser tratado como una amenaza de su parte contra la democracia argentina en camino de una insurrección constitucional inexcusable -escribió en la red social-. Milei pegó los versículos 19-21 del Capítulo 32 del Éxodo, Antiguo Testamento. Es grave porque versa sobre la ‘inconducta’ de los hebreos contra Moisés mientras escribía los 10 mandamientos en las Tablas de la Ley en el Monte Sinaí hace 3300 años, porque Moisés tardaba demasiado allí arriba entonces ‘el pueblo’ construyó un becerro de oro, mezcla de fiesta y de protesta. Al regresar Moisés al campamento hebreo, destruye el becerro de oro y procede a castigar como corresponde. ¿Cómo interpretar ahora a Milei con lo que ha hecho y con lo que le ha pasado? El presidente de viaje por Israel, de bueno que es, le dio al pueblo argentino la Ley Ómnibus (Tablas de la Ley). Los Diputados en el Congreso se la podaron (lo que hace las veces del becerro de oro) y él entonces como venganza rompió la Ómnibus a través del diputado Zago al mandarla a comisión parlamentaria. Ahora Milei, que se la cree en serio, castiga al Congreso y no le habla más hasta que todos se rindan ante su voluntad, porque él es el dueño del Estado, se hace lo que él dice, no se le discute nada y su poder es y debe ser absoluto por gracia del Todopoderoso”. Apocalípticamente, concluyó: “Dios salve a la Nación Argentina”.

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