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Aplausos sí, dólares no: el FMI dio un fuerte respaldo político a Milei, pero no hay fondos frescos

El gobierno obtuvo del Fondo Monetario Internacional un firme respaldo político, aunque no necesariamente una mayor asistencia financiera: lejos de firmar un nuevo acuerdo, las partes se limitaron a retomar el cronograma de desembolsos que había quedado suspendido por el incumplimiento del ex ministro Sergio Massa con las metas.

Ahora, Luis Caputo y Santiago Bausili se comprometieron no solamente a corregir los desvíos, sino que habrá un sobrecumplimiento en el crucial capítulo fiscal. Mientras el objetivo original para este año era un déficit primario de 0,4% del PBI, ahora la meta pasa a ser un superávit de dos puntos. Como ese monto coincide aproximadamente con lo que Argentina paga por concepto de intereses de deuda, el resultado fiscal global -el primario más el financiero- terminará siendo de equilibrio.

Caputo dejó en claro que, incluso en la eventualidad de que el Congreso no aprobara la «ley ómnibus» -en la que se prevén aumentos de impuestos para reforzar la caja fiscal- el objetivo del superávit de 2% no se vería alterado, y que en ese caso se implementarían recortes adicionales al gasto público.

Pero el compromiso con el celo fiscal no resultó sorpresivo. En cambio, sí llama la atención la meta de acumulación de reservas: u$s10.000 millones es un objetivo desafiante incluso con la perspectiva de un año con un holgado superávit de balanza comercial gracias a la recuperación del campo.

Dado que hay una decisión -al menos, por ahora- de no solicitar «dólares frescos», no podrá contarse con que sea el FMI quien ayude a reforzar las reservas del Banco Central. Eso había ocurrido en 2022, el primer año de vigencia del acuerdo. Este año, a diferencia de lo ocurrido en aquella oportunidad, no habrá un sobrante de dólares sino que la suma de aportes del FMI coincide prácticamente con la de pagos que debe realizar Argentina.

El calendario prevé que se realicen pagos por u$s7.675, mientras que presumiblemente se sumarían desembolsos del organismo por u$s7.900. Lo anunciado oficialmente llega solo hasta abril, es una cuota por u$s4.700 millones, que alcanza para pagar los vencimientos del primer cuatrimestre y, además, devolver el dinero que se le había pedido a la Corporación Andina de Fomento para realizar el último pago de 2023.

Bausili y Caputo anunciaron el acuerdo tras una semana de negociaciones con la misión técnica del FMI

Bausili y Caputo anunciaron el acuerdo tras una semana de negociaciones con la misión técnica del FMI

Una apuesta al déficit comercial

En definitiva, toda la mejora en las reservas deberá necesariamente salir del superávit comercial -que, además, deberá aportar para pagar los vencimientos de la deuda con acreedores privados-.

Es en ese tema donde están planteadas las mayores dudas del mercado, dado que la compra de divisas que realizó el BCRA desde el recambio gubernamental -u$s3.600 millones en un mes- es algo que el mercado percibe como fruto de una situación excepcional, en el que hay factores estacionales que juegan a favor del gobierno y, además, en el marco de importaciones virtualmente frenadas.

Pero esa es una situación que no podrá extenderse por mucho tiempo. De acuerdo con el nuevo esquema de comercio exterior, el 13 de enero se agregarán varios rubros a la lista de los autorizados para recibir divisas -hasta ahora sólo se entregaban dólares para la importación de energía-.

A partir de la semana próxima se agregan los pagos para productos farmacéuticos, insumos para la salud y productos fitosanitarios. Pero, además, el resto del universo importador empezará el cobro progresivo en cuotas, lo que implica que se liberarán divisas por el 25% del monto de la importación, y que continuarán subiendo en igual medida cada 30 días corridos, contando a partir del ingreso aduanero.

Y, al mismo tiempo, ya se nota la ralentización en la exportación agrícola, que tuvo su momento fuerte en la segunda mitad de diciembre, cuando los productores aprovecharon la «ventana» de oportunidad que les daba la devaluación para sacar el máximo provecho de su mercadería mientras la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo tocó su punto mínimo.

Ahora, con la brecha otra vez en el escalón del 50%, la actitud del campo vuelve a ser cautelosa, como queda en evidencia por las cifras cada vez menores que el BCRA está adquiriendo en un mercado cambiario donde es casi el único comprador.

Tasas y dólar: siga, siga

También resultó llamativo -y un síntoma del alineamiento del organismo dirigido por Kristalina Georgieva con el discurso del gobierno de Milei- el hecho de que se haya apoyado la política monetaria y cambiaria, el punto menos ortodoxo de la política económica diseñada por Caputo.

Lejos de las recomendaciones tradicionales en el sentido de que las tasas de interés deben ser positivas en términos reales y que el tipo de cambio no debe fungir como ancla inflacionaria, el Fondo se mostró comprensivo con la nueva situación y justificó las medidas argumentando la necesidad de realinear precios relativos y solucionar el «peso overhang» -es decir, el exceso de oferta monetaria-.

El documento del Fondo apoya la política cambiaria y monetaria del gobierno, pese a las controversias que genera en el mercado financiero

El documento del Fondo apoya la política cambiaria y monetaria del gobierno, pese a las controversias que genera en el mercado financiero

En otras palabras, es un guiño del Fondo para la política de licuación de los ahorros bancarios y pasivos del BCRA que llevan a cabo Caputo y Bausili.

Preguntado sobre este punto, el titular del Central dijo que los funcionarios del FMI no habían objetado ningún detalle de las políticas monetaria y cambiaria y que «se sienten cómodos» con el panorama actual.

Fue otra sorpresa, dado que en este momento hay controversia en el mercado respecto de la sostenibilidad del tipo de cambio corriendo a una velocidad ínfima de 2% mensual en un contexto de inflación superior al 20%. También se prendieron alarmas por el descenso abrupto en la masa depositada en plazos fijos, algo que se atribuye a la tasa fuertemente negativa y a la volatilidad cambiaria de las últimas dos semanas.

Sin embargo, el FMI elogió la política monetaria, a la que identificó con el rol de «ancla», en un proceso de paulatina desinflación en el corto plazo. Elogió el fin de la financiación del BCRA al Tesoro.

Y, en otra señal tácita de alineamiento, no hizo mención alguna a las críticas por le expansión monetaria que implica la compra de dólares por parte del BCRA, ni al hecho de que el Tesoro, para saldar un pago de intereses de bonos, le entregue a Bausili una «letra intransferible» en vez de pesos.

Alineamiento con el discurso de Milei

El alineamiento del Fondo con el discurso de la administración de Milei no se limita a las consideraciones financiera sino que también alcanza a la política.

Por ejemplo, hay una insinuación de que el esquema de importaciones que implementó Massa en el final de su gestión dio lugar a situaciones de corrupción. El texto oficial difundido por el FMI califica de «opaco» al sistema de SIRAS con el que se aprobaban las operaciones de comercio exterior.

Tras describir el deterioro del clima económico en el último semestre del año pasado, el Fondo califica las primeras medidas de Milei como «un ambicioso plan de estabilización» y elogia la dirección del plan.

«Javier Milei y su equipo económico se movieron con rapidez y decisión para desarrollar e implementar un fuerte paquete de políticas que restauren la estabilidad macroeconómica y están totalmente determinados a traer el actual programa otra vez a su curso», dice el comunicado oficial.

En pleno debate por la ley ómnibus, el FMI elogió los esfuerzos de Milei por generar

En pleno debate por la ley ómnibus, el FMI elogió los esfuerzos de Milei por generar «apoyo social y político» para su plan de estabilización

Los elogios llegan incluso al delicado tema de las políticas de asistencia social. En las últimas semanas había circulado la versión de que el Fondo tenía dudas respecto de la capacidad del gobierno para impulsar el recorte fiscal sin un mayor respaldo de jugadores clave como el Congreso y los sindicatos.

Sin embargo, en su declaración final, el FMI reconoce que el gobierno «está construyendo apoyo social y político para su plan de estabilización» y además considera que los aumentos en los montos la Asignación Universal por Hijo y en la tarjeta Alimentar son un incremento sustancial en la protección social.

También elogió la política de desplazar a «los costosos intermediarios» -es decir, a las organizaciones sociales- en la gestión de la ayuda social.

Y, respecto de la derogación de la fórmula de indexación jubilatoria, el FMI dijo que la medida había sido tomada para poder garantizar el mantenimiento del valor real de los haberes de los jubilados en un contexto de inflación alta.

En suma, el Fondo demostró un alineamiento total con el discurso y las políticas de Milei, lo que probablemente se vea reflejado en una mejora de las cotizaciones de la deuda soberana y las acciones de empresas argentinas. De hecho, ya cuando se comunicó que se había llegado a un acuerdo, el índice de riesgo país tuvo una abrupta caída y se ubicó nuevamente por debajo de los 2.000 puntos.

Sin embargo, la contracara de este apoyo político es la confirmación de lo que muchos sospechaban: «no hay plata». El Fondo mantiene el programa de desembolsos que había previsto originalmente y confía en que el plan de austeridad del gobierno provea los dólares necesarios.

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