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No, el fentanilo no ha llegado a España: los expertos desmienten el bulo

El fentanilo, la droga que está haciendo estragos en Estados Unidos y Canadá, no ha llegado a España. Lo aseguran tanto las autoridades sanitarias como los analistas de estupefacientes, como reacción a las informaciones aparecidas en varios medios españoles en los últimos días, que afirmaban que se había detectado esta sustancia en algunas ciudades como Barcelona. EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, del grupo Prensa Ibérica, ha hablado con expertos en consumo y tratamiento de estupefacientes, que rechazan este escenario.

Desde Energy Control, programa pionero de intervención desde la reducción de riesgos en el ámbito de los consumos recreativos de drogas de la Asociacion Bienestar y Desarrollo (ABD), también desmienten la presunta llegada del fentanilo a España. Desde grandes ciudades como Madrid, fuentes del SUMMA112, consultadas por este diario, se pronuncian en la misma dirección: los servicios de urgencias médicas tampoco han confirmado casos de intoxicación por fentanilo.

«No disponemos de evidencias para afirmar que el fentanilo ha entrado en los mercados de drogas ilegales en España», sentencian los portavoces de Energy Control, concluyendo que «las evidencias disponibles sobre la presencia de fentanilo en España nos indican que del 15,8 % de la población española que reconoce haber consumido analgésicos opioides alguna vez en su vida, el 14 % dijo haber consumido fentanilo, lo que equivale a un 2% de la población total, aproximadamente».

El Sistema Español de Alerta Temprana, red coordinada por la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, no ha emitido ninguna alerta relacionada con la presencia de fentanilo

Prosiguen apuntando que no se ha intervenido esta sustancia de forma habitual en nuestro país: «La cantidad de fentanilo decomisado en los últimos cinco años en España es de 336 gramos, de los que 291 corresponden a un único decomiso de 2018«. Además, «el Sistema Español de Alerta Temprana, red coordinada por la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, no ha emitido ninguna alerta relacionada con la presencia de fentanilo, sus análogos u otros nuevos opioides en nuestro país».

Consumo «muy residual»

Ni lo han detectado las fuerzas de seguridad, ni desde Energy Control, que precisamente se encargan de analizar las sustancias que los usuarios consumen: «En los servicios de análisis de sustancias y en servicios de reducción de daños tampoco se ha detectado la presencia relevante de fentanilo, sus análogos o de otros nuevos opioides sintéticos. En las salas de consumo supervisado, el porcentaje de personas que consumen fentanilo es muy residual».

Drogas incautadas, en una imagen de archivo. EPE

Concluyen aclarando que no se pueden comparar las realidades de Estados Unidos y Canadá (países donde el fentanilo está haciendo estragos, especialmente en EEUU) con la de España y que nuestro país está mucho mejor preparado para afrontar un eventual desembarco de esta droga al mercado negro: «Podemos afirmar que no existen evidencias suficientes como para afirmar la llegada del fentanilo a los mercados de drogas en nuestro país«.

Las urgencias médicas

En la misma línea, fuentes del SUMMA 112 de Madrid, detallan porque no han confirmado ni tenido conocimiento de casos de intoxicación por fentanilo. Primero, indican, porque cuando acuden a domicilio, los servicios de emergencias no tienen determinación de tóxicos -eso se realiza en el hospital y los servicios de emergencia pierden la trazabilidad del paciente una vez que le dejan en el centro sanitario- y dos, y lo más importante, porque en ninguna intervención han tenido constancia, ni los pacientes les han «verbalizado» que hayan consumido fentanilo.

Si se hace parangón con Estados Unidos, abundan en una diferencia fundamental. La prescipción de fentanilo está absolutamente controlada. También las dosis. «No te van a dispensar más dosis de la prescrita. Además, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) lleva un control riguroso de lo que se fabrica. Incluso de lo que se destruye», explican.

Para el dolor en traumatismos

En las UVI móviles del SUMMA 112 llevan fentanilo. En emergencias, lo utilizan, sobre todo, para aliviar el dolor en graves traumatismos. Como una precipitación, un accidente de tráfico o una persona que se despeña por la montaña, citan. Siempre con la firma del médico. Además, hay un libro central de contabilidad donde figuran todos los estupefacientes que los servicios de emergencia han recibido de farmacia. Un control automatizado y cerrado.

 Si se da el caso de que una ampolla con fentanilo está rota, el SUMMA 112 tiene que notificarlo, con el número de lote.

Hasta el punto de que si se da el caso de que una ampolla con fentanilo está rota, tienen que notificarlo, con el número de lote. Incluso, si se caduca, hay que devolverla a la farmacéutica, «no es como con cualquier otro medicamento que se tira al punto de químicos y ya». En España sería muy raro que, por la vía legal, empezara a resurgir el fentanilo, insisten desde el SUMMA 112.

Sanitarios del SUMMA 112 atienden a un paciente en Madrid. EPE

Otra cosa, añaden desde el Servicio de Urgencia Médica de la Comunidad de Madrid, es que, en general, sí están percibiendo un repunte «en todo tipo de intoxicaciones de drogas». Y del consumo de «algo que parecía olvidado», como la heroína. Es preciso mantenerse vigilantes, advierten.

Una epidemia en Estados Unidos

El fentanilo es un agonista, es decir, un compuesto (hormona, neurotransmisor, enzima, etc.) que incrementa la actividad de otro. Es narcótico, es decir, que produce sopor y relajación muscular. Y es sintético; es decir que se obtiene por procedimientos industriales. Esta sustancia se utiliza en medicina por sus acciones analgésicas y anestésicas porque tiene una potencia superior a la morfina. Procede del opio, se explica en un artículo de ‘InDependientes’, publicación online destinada a las personas con problemas de adicción y sus familias.

Las vías de administración son múltiples. Bien en forma de parches, con spray nasal, por vía sublingual, en comprimidos que se disuelven en la boca, o también por vía intravenosa o por epidural. Dependiendo de la vía de administración los efectos tardan en aparecer segundos o minutos. «El fentanilo es una epidemia en Estados Unidos, pero no en España. Aquí se estableció una pre-alarma, no una alarma», indica a este diario Francisco Pascual, presidente de la sociedad científica Socidrogalcohol.

La prescripción

«El problema en España con el fentanilo, entre comillas, lo hemos tenido en el uso de prescripción. Es decir, hay fentanilo farmacológico -en forma de parches, spray, de ‘chucha-chups’, enumera Francisco Pascual-, que se ha dado a pacientes probablemente, no voy a decir de forma muy ligera, pero sí en patologías donde a lo mejor no estaba indicado o, a lo mejor, se ha puesto una prescripción durante más tiempo del que se debía«.

En España, su indicación es bien clara: para el dolor oncológico. «En los cánceres no hay que escatimar nada para que la persona no sufra», advierte Francisco Pascual, presidente de Socidrogalcohol

Habla de una droga con una potencia «muy elevada» que puede ser causa de adicción muy rápida. «Con lo cual lo que sí hemos visto es a pacientes con dolores que han empezado a tener un problema de adicción al fentanilo de prescripción», apunta. En España, su indicación es bien clara: para el dolor oncológico. «En los cánceres no hay que escatimar nada para que la persona no sufra», advierte. No estaría indicado, añade, para enfermedades crónicas. No debería prescribirse, ejemplifica, para una artrosis, una fibromialgia, cefaleas, migrañas…

Los dolores más agudos

Y es ahí donde, explica, en la última década, en España, «hemos patinado un poco, porque vivimos en una sociedad en la que no nos gusta el sufrimiento. Por eso he dicho, en dolores agudos sí, pero en crónicos no oncológicos, no. Esto lo hemos tenido que retomar y, en algunas personas que han empezado a tomar este tipo de fármacos por el dolor, lo hemos tenido que reconducir o bien con la rotación a otros fármacos, o bien con otras dosis, porque, por un lado puede ser que haya habido una prescripción errónea -en tiempo, en dosis o en una diagnóstico no adecuado- y, por otro lado, la automedicación del paciente a veces ha tenido conductas aberrantes: ir a por más recetas, ir a la farmacia a trapichear…».

«En Estados Unidos, lo consiguen de todas partes, se lo machacan, se lo inyectan, se lo esnifan…hacen de todo, pero las situación aquí es completamente distinta. Hay controles para que no suceda», dice Francisco Pascual

En España, afortunadamente y a diferencia de Estados Unidos, abunda Francisco Pascual, «tenemos, de entrada, mayoritariamente, una sanidad pública que te permite ir controlando por medios informáticos lo que está tomando cada persona. A nivel de fentanilo de calle -es decir, por circuitos ilegales- creo que hemos sacado las cosas de quicio. En Estados Unidos, lo consiguen de todas partes, se lo machacan, se lo inyectan, se lo esnifan…hacen de todo, pero las situación aquí es complemante distinta. Hay controles para que no suceda«.

Buen uso de los analgésicos opioides

En la ‘Guía de consenso para el buen uso de analgésicos opioides’, editada por Socidrogalcohol en 2017, se analiza el tratamiento del dolor agudo en España, vía fármacos, en diferentes etapas. En el documento, se especifica que, entre 2008-2015, en nuestro país, aparecen nuevas formulaciones de fentanilo (orales e intranasales) y numerosas presentaciones de hidromorfona, oxicodona, buprenorfina y fentanilo. Los principios activos más utilizados son el tramadol, sólo o en asociación, y el fentanilo, que suponían un 62.21% y un 17.51% del total, respectivamente. El 84% del fentanilo utilizado correspondía a su forma transdérmica (a través de la piel).

Un paciente recibe quimioterapia. EPE

La comercialización de esas nuevas formulaciones de fentanilo -tanto orales (comprimidos sublinguales y bucales, películas) como nasales (pulverizadores)-, son «formas galénicas muy potentes de acción muy rápida que sólo están indicadas para el tratamiento del dolor irruptivo en adultos que están en tratamiento de mantenimiento con opioides para el dolor oncológico«, precisa el documento.

«Su elevada potencia y su rapidez de acción desaconsejan su uso en el dolor crónico no oncológico, debido a su elevado riesgo potencial de abuso y adicción. A pesar de ello, hay pacientes que tienen prescritas estas formulaciones para el tratamiento del dolor crónico neuropático resistente a otros tratamientos», se puntualiza.

Hay que mantener la calma «pero sí decir a la gente que esté tomando opioides de prescripción: ‘Mire, vaya con cuidado, que esto no son caramelitos de menta’»

Por eso, concluye Francisco Pascual, hay que mantener la calma «pero sí decir a la gente que esté tomando opioides de prescripción: ‘Mire, vaya con cuidado, que esto no son caramelitos de menta’». Además, incide, hay planes autonómicos de uso racional de medicamentos y existe un plan nacional sobre el uso racional de opioides donde se estipula «quién lo tiene que dar, cuándo, en qué enfermedades, cuánto tiempo». Así se evita que una persona «que pueda empezar con un opioide menos adictivo, como el tramadol –que también lo es-, suba escalones y, al final, se vaya a un fentanilo que, sobre todo, en las formas rápidas -como esos sprays o ‘chupa-chups’ para aliviar el dolor de los enfermos de cáncer-, tiene una capacidad más adictiva«.

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