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Vecinos cansados del ruido hackean los parlantes de las “abuelas bailarinas” chinas

Usan un equipo capaz de bloquear los altavoces en forma remota, promocionado como un “dispositivo de justicia social”.

Los bailes en plazas y espacios públicos son un ritual en distintas ciudades de China.Por: (Foto: Captura CBS)

China es un país superpoblado –supera los 1.400 millones de habitantes- y en semejante densidad hay unas 100 millones de mujeres que bailan en las plazas y otros espacios públicos. La escena puede resultar simpática para algunos, aunque muchas de las personas que viven en las proximidades de esos sitios padecen la música a todo volumen que brota de los parlantes y se cuela en las casas.

De acuerdo a los reportes que llegan desde el gigante de Asia, aquel ritual está vinculado a la Revolución Cultural de la década de 1960 y ha demostrado ser una forma popular para que las personas mayores se ejerciten y socialicen.

En tal contexto ocurre una singular confrontación entre las bailarinas y los vecinos cansados de los ruidos, que ahora usan un dispositivo para hackear los parlantes. Se trata de equipos capaces de sabotear los altavoces a una distancia de entre 50 y 80 metros. De ese modo, la música de las abuelas danzarinas puede acallarse desde los balcones, sin “poner la cara”.

Según cuenta The Guardian, ese modo tecnológico para silenciarlas es mucho más pacífico que otros métodos que se han visto en el pasado en este enfrentamiento: ciudadanos alterados por la música de las mujeres de pasos sincronizados han arrojado pintura, aceite e incluso excremento.

¡Silencio abuela!

“No hay nada de malo en esa actividad, pero no deberías molestar a otras personas”, dijo una de las personas que utiliza el gadget que afecta a los altavoces.

El “silenciador” en cuestión es un dispositivo con forma de linterna, tal como muestra el South China Morning Post, que al ser apuntado a los parlantes los desactiva. Opera como un control remoto. En diferentes negocios y tiendas online lo venden por entre 20 y 40 dólares, promocionándolos como un “dispositivo de justicia social”. Eso sí: algunos advierten la existencia de aparatos que prometen acallar la música cuando en verdad se trata de simples linternas sin más funciones que iluminar.

Docenas de mujeres bailan sincronizadas en las plaza bajo los edificios, con música a todo volumen.

Los compradores que compraron unidades que sí funcionan publican comentarios en las tienda como “gran invento, con esta herramienta ahora seré el jefe del barrio”, y aquel que dijo: “¡Esto no es sólo un producto regular, es justicia social!”

La problemática de las abuelas bailarinas ha llevado al gobierno de China a establecer una multa por contaminación acústica de aproximadamente 80 dólares, cuentan los medios locales. En medio de conflicto emerge una solución posible, que algunas abuelas bailarinas comenzaron a poner en práctica: usar auriculares Bluetooth para escuchar la música y moverse al ritmo de la melodía, aunque sin molestar al vecindario ávido de silencio.

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