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Polémica por la misa K en Luján: el Episcopado descartó sacar un comunicado y apunta al arzobispo

En la Conferencia Episcopal dejaron trascender este lunes que es el arzobispo de Mercedes-Luján, Jorge Scheinig, a quien le corresponde pronunciarse -si así lo cree conveniente- sobre la llamada Misa por la Paz y la Fraternidad a la que convocó el sábado el kirchnerismo y para la oposición terminó siendo un “acto partidario”.

La decisión implica un giro respecto al debate interno de la Iglesia, que, como adelantó Clarín, hasta este domingo analizaba sacar un comunicado para despegarse de la misa del oficialismo. 

Según concluyeron y argumentan ahora en el Episcopado, la celebración en la basílica de Lujan le fue pedida a Scheinig por el intendente local, Leonardo Boto, del Frente de Todos; y tanto el santuario como la ciudad se encuentran dentro de su jurisdicción eclesiástica.

Sin embargo, Scheinig optó por ahora por no hacer más comentarios luego de que hacia el final de la misa admitió que la celebración había adquirido una gran envergadura política y solo con la presencia de exponentes del oficialismo

Consciente de que la convocatoria había causado malestar en la cúpula del Episcopado -que consideró que podía ser objeto de una apropiación política- y entre muchos fieles, Scheinig pidió disculpas: “Sí, metí la pata”.

El Episcopado había convocado previamente a rezar este fin de semana por la convivencia en el país, preocupado por la escalada en la tensión política. El intendente de Luján, por su lado, decidió sumarse con una misa en la basílica más emblemática del país. Pero lo que a priori se presentaba como un encuentro extra partidario, se convirtió en un acto oficialista.

Los opositores que fueron invitados, ofendidos por haber sido acusados de instigar el atentado a Cristiana -como la Justicia y los medios- con supuestos “discurso de odio”, y previendo lo que sería la ceremonia, desistieron de ir. Sólo se vio cómo figura “externa” al ex presidente Eduardo Duhalde, que se ubicó al lado de Alberto Fernández. Cristina Kirchner no fue.

Muy cercano a Casaretto y avalado por Bergoglio

Nacido en Buenos Aires en 1959, Scheinig es un prelado definido por la Iglesia como “moderado” y alineado con el ex obispo de San Isidro, Jorge Casaretto, quien lo ordenó sacerdote en 1983 y en cuya diócesis se desempeñó como párroco.

En los años ’80 Scheinig tuvo una activa participación en el trabajo religioso con los jóvenes, área que encabezaba Casaretto a nivel nacional y participó en en 1987 en la organización de la Jornada Mundial de la Juventud que se realizó en la avenida 9 de Julio, presidida por Juan Pablo II.

Con la llegada del nuevo milenio, Scheinig se dedicó a especializarse en la llamada pastoral urbana, es decir, la evangelización en grandes ciudades, para lo cual se estableció unos años en el arzobispado de Buenos Aires y se vinculó con el entonces cardenal Jorge Bergoglio.

En 2017 fue nombrado por el Papa obispo auxiliar de Mercedes-Luján, y en 2019 lo promovió a arzobispo de esa arquidiócesis, donde está enclavado el principal santuario del país: Luján.

Además, es miembro de la comisión de la Pastoral Social del Episcopado, que se ocupa de la relación con el mundo político, empresarial y sindical, un aspecto que siempre le interesó.

De Moyano a los bolsos de López

En paralelo, tres datos se suman a la polémica y suman interrogantes. Hace cuatro años, en la misma basílica de Luján, el sindicalista Hugo Moyano participó con sus militantes de una misa encabezada por el antecesor de Scheinig, monseñor Agustín Radrizzani, y allí directamente se reclamó un cambio de rumbo económico.

También los focos de la política y la Justicia se posaron en esta arquidiócesis, cuando el ex secretario de obras públicas José López apareció revoleando bolsos con millones y dólares y pesos en un monasterio de General Rodríguez

Y desde la oposición recuerdan que la arquidiócesis incluye la ciudad de Mercedes, cuyo principal referente nacional es Eduardo “Wado” de Pedro. Se trata justamente del ministro camporista que se puso al frente del fallido llamado al diálogo con la oposición.

Pese a la polémica, que envuelve la Iglesia, otro camporista decidió este lunes subir la apuesta: Andrés “El Cuervo” Larroque avisó que la del sábado no fue la primera ni será la última convocatoria K para defender a la vicepresidenta. 

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