Cómo son los días de Brenda Uliarte detenida: aislada, custodiada y con una sola visita

Brenda Uliarte pasará una larga temporada en prisión si todo sigue el rumbo que inaugurará la jueza María Eugenia Capuchetti con el procesamiento de la joven pareja de Fernando Sabag Montiel por tentativa de homicidio, delineando su rol y participación en el atentado contra la vicepresidenta Cristina Kirchner.

Hace una semana Uliarte quedó detenida y permanece en una celda individual, aislada de otras reclusas “por seguridad”. Pidió pocas cosas que fueron garantizadas por su padre, la única persona que la visita. No pregunta por Sabag Montiel, pero se lamentó por una situación en particular.

Están quienes la definen como alguien “infantil, influenciable, incapaz de atacar a nadie”. Pero la justicia la ubica como una pieza clave en el ataque a Cristina Kirchner.

Más de diez días transcurrieron desde que Sabag Montiel gatilló dos veces la pistola a pocos centímetros de la cabeza de la Vicepresidenta. Minutos después, Brenda Uliarte huyó de la escena de los hechos, con una bolsa blanca en su mano izquierda. Inmutable ante el caos que la rodeaba, los gritos y la confusión que imperaba en el lugar.

Se fue sin mirar alrededor. Sabía lo que había ocurrido y que en medio de la militancia aún permanecía su pareja. A pocos metros de él, en el piso, se encontraba la pistola Bersa calibre 32, la misma con la que ella posó en al menos tres imágenes que Clarín dio a conocer la semana pasada. Las fotografías se recuperaron de la tarjeta SIM del celular del joven detenido.

La escena suma otros elementos. Uliarte había estado días previos en las inmediaciones de Uruguay y Juncal y, por ello, los investigadores le atribuyen tareas de inteligencia,, fortaleciendo la tesis de la planificación del ataque contra la vida de la Vicepresidente.

Desde el domingo pasado está detenida. Cuando el juzgado la detectó en el rastreo de imágenes de una de las formaciones del tren, en la estación Palermo, la joven se dirigía a San Miguel, a la casa de su ex pareja, al lugar que eligió para refugiarse el jueves por la noche después de que Sabag Montiel apuntó con el arma de fuego contra Cristina Kirchner. Nunca llegó porque para entonces, ya se había convertido en una sospechosa de la tentativa de homicidio.

No se resistió a la detención, pero el nerviosismo la acompañó durante muchas horas. Quienes la vieron durante el primer día desde que quedó privada de la libertad, aseguran que no toma aún dimensión de las consecuencias de sus hechos. En función de esa actitud, se le atribuyó una primera definición: “Es infantil”. Esas mismas palabras utilizó su padre, un reconocido fanático del kirchnerismo. Incluso pidió que Cristina reciba a su hija para que ella “pueda pedirle disculpas”.

Permanece hace siete días en una celda de la sede de la Policía de Seguridad Aeroportuaria porque la Justicia consideró que era un lugar “más seguro” para la joven de 23 años. Ella como Sabag Montiel están alojados en zona muy restringida acceso exclusivo a oficiales, y miembros del grupo GEAT de la PSA (tácticos) los custodian durante las 24 horas.

Aislada del resto de las detenidas

Está aislada de las demás reclusas del lugar y ajena a las novedades que los medios de comunicación van informando sobre el caso que la tiene como imputada de haber intentado asesinar a la Vicepresidenta. 

“Está ubicada en tiempo y espacio, sabe lo que ocurrió pero reitera en cada ocasión que puede que ella no tuvo nada que ver”, aseguró a Clarín una fuente cercana a la familia de Uliarte.

En su celda, donde cuenta con una cama y nada de elementos personales, pasa la mayor cantidad de horas del día. Ese lugar de detención cuenta con instalaciones nuevas, inauguradas hace no más de tres años y se ubica en la zona del aeropuerto de Ezeiza.

Es una zona restringida donde no accede ni siquiera personal del aeropuerto. Su padre, Leonardo Uliarte, fue a visitarla. Se reunió con ella en varias ocasiones durante la última semana, y fue a él a quien le pidió que le lleve ropa algo que le alcanzó durante los días siguientes.

Su padre reiteró en varias entrevistas que Brenda tiene un “retraso madurativo” para deslindarla de toda responsabilidad de los hechos. Quienes la entrevistaron desde su detención, los estudios médicos de rigor, las entrevistas iniciales oficiales, la mostraron como una persona tímida, de pocas palabras y cuando se le preguntó sobre los hechos que la llevaron a estar tras las rejas, “expone una risa nerviosa“.

Para determinar su situación psicológica, la defensa oficial a cargo de Gustavo Kollman ordenó un informe socio ambiental, para determinar su medio de vida, el contexto del cuál proviene y la situación en la que se encontraba a la hora de los hechos bajo investigación.

Durante los días que lleva detenida, Uliarte nunca expresó una sola queja sobre nada: ni sobre la reducida celda que se le asignó, ni tampoco sobre el total aislamiento al que está sometida, tampoco hizo ningún comentario sobre la comida que se le proporciona. No se queja, tampoco se la vio lamentándose por su situación, una que podría dejarla al borde de una pena que va de 15 a 22 años.

En la sede de la PSA donde está hace una semana, no tiene contacto con nadie. Está completamente aislada “por medidas de seguridad, porque es mejor para ella siendo una presa de riesgo”, explicaron a Clarín fuentes judiciales.

En el último tiempo Uliarte buscaba terminar el colegio secundario, y se quería inscribir para cursar el CBC de la UBA. “Le gusta leer libros vinculados a temas de medicina”, señalaron a este medio personas que estuvieron en contacto con ella el último tiempo. Pese a eso, no pidió tampoco material de lectura para hacer más llevaderas las horas en prisión.

La semana pasada, la Fiscalía pidió exponerle a Uliarte el arma de fuego que utilizó Sabag Montiel para atacar a Cristina. La miró sin ninguna reacción, sólo añadió que no era de su propiedad. En privado sumó unos datos más: creía que su pareja tenía el arma de fuego en defensa personal “porque el barrio donde vivíamos era peligroso”, dijo a los investigadores. Cuando se le preguntó por qué había posado con el arma Bersa, sólo dijo que le parecía “un juego”. A todo le restó valor, algo que la Justicia no hace a la hora de ponderar su rol en lo que calificó que un ataque planificado.

Pasaron los días, las noticias que la colocan en el centro de la escena junto a Sabag Montiel, sabe que él también está detenido pero en toda la semana ante las personas que la visitaron, nunca preguntó por él. Sí se refirió al joven de San Miguel que fue llevado a Comodoro Py para prestar declaración testimonial. Se trata de su ex pareja con quien perdieron un hijo durante la pandemia. “No quería que termine involucrado”, fue lo único que dijo y agregó que le dio “pena que haya tenido que declarar”.

Fernando Sabag Montiel y Brenda Uliarte mientras se dirigían al domicilio de Cristina Kirchner

El jueves por la noche después del ataque que protagonizó el joven de 35 años, Brenda se dirigió a la casa de su ex pareja. Allí sin ninguna explicación arribó a la noche y se acostó a dormir. A la mañana siguiente le contó lo que Sabag Montiel había hecho, pero su ex pareja no le creyó y la acompañó a la parada de colectivos. Fue la última vez que se vieron ya que el domingo por la noche ella quedó detenida.

El joven de San Miguel, que vive de realizar trabajos de albañilería, dijo que tenía un gran cariño por Brenda y abonando los dichos del padre, sostuvo que era “manipulable” y que los últimos meses “estaba bajo la influencia” de Sabag Montiel a quien no conocía. Eligió la palabra “infantil” para describirla.

Pese a todas las descripciones que buscan desligarla de los hechos investigados, los últimos días la acumulación de pruebas en contra de la joven, sólo la han complicado aún más respecto a su situación procesal.

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