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“¿De qué cuadro sos, Isabel II?”

“De qué cuadro sos… de qué cuadro sos, Isabel… de qué cuadro sos” bien podría haberle cantado alguna hinchada argentina, tan fanática como cualquiera británica, a la difunta Isabel II. Entre tantos secretos de Palacio, los colores favoritos de Su Majestad nunca se confirmaron y hay versiones contradictorias. Hincha de West Ham. O del Arsenal. Sí se sabe que la monarca nunca quiso admitirlo públicamente para mantenerse neutral ante los súbditos. Y, además, no era el fútbol su deporte preferido aunque lo inventaron sus antepasados. Los caballos eran su pasión. No faltaba a la cita de Ascott y su hija Ana fue jineta olímpica.

Durante los 96 años que vivió, Isabel II fue contemporánea de los 21 Mundiales disputados. De los cuales los primeros cuatro los vivió como princesa. En 1952, un cáncer de pulmón mató a su padre Jorge VI, fumador empedernido, y la transformó en su sucesora. Fue coronada en 1953 de modo que desde Suiza 1954 hasta Rusia 2018 los vivió como Reina. Entregó la copa Jules Rimet de 1966 a Bobby Moore, capitán de la Inglaterra campeona tras vencer a Alemania en al final con un gol trucho. Moore era emblema del West Ham, por aquellos años, poderoso en la Liga. Tanto que sus hinchas cantaban con la melodía de Guantanamera: “One team in London, is only one team in London…is the West Haaaaam…”.

Isabel II le entrega la copa Jules Rimet a Bobby Moore, capitán de Inglaterra, campeón del Mundial 1966, marcado por las polémicas. Foto: AFP.

Tal vez por eso a Isabel II le adjudicaron su simpatía con el equipo de camiseta bordó y mangas celestes en el que fugazmente jugaron, muchísimos años después, Carlos Tevez y Javier Mascherano y hoy lo hace Manuel Lanzini.

Sin embargo, en las últimas dos décadas, no sólo los cronistas que siguen la vida de la realeza afirmaron que la Reina simpatizaba con el Arsenal. En 2007, el equipo que dirigía Arsene Wenger fue recibido en Buckingham. Dos años antes había ganado su última Premier y en 2006 perdió la final de la Champions League por 2-1 ante el Barcelona donde despuntaba un tal Lionel Messi. Había pasado lo mejor de los “gunners” pero Her Majestic recibió al plantel. El español Cesc Fabregas, integrante de aquel equiupo, dijo en varias entrevistas que Isabel II le había dicho que ella “era” del Arsenal.

“El fútbol es un negocio difícil y los futbolistas son unas primas donnas, pero el fútbol es un juego maravilloso” dijo luego de aquel encuentro con el equipo que capitaneaba Thierry Henry.

Carlitos Tévez, ídolo en West Ham. Foto: JUSTIN TALLIS / AFP.

Tampoco hay muchas certezas sobre los favoritismos futboleros de su familia. De Felipe se desconoce a qué cuadro seguía. Carlos es del modestísimo Burnley, Harry del Arsenal y William del Aston Villa.

La primera vez que asistió a un partido ya coronada fue a la final de la FA Cup de 1953, entre Blackpool y Bolton. En los 60, de visita en Brasil asistió a un amistoso entre las selecciones de Río de Janeiro y San Pablo. Ahí le presentaron a Pelé, por entonces muy joven pero ya bicampeón mundial. Años después le otorgaría el título de Sir.

Tuvo un gran gesto con Diego Maradona, pasado el tiempo de la Man of the God”. En 2015 lo invitó a presidir a ONG Football For Unity que ayudara a los niños pobres de Latinoamérica. Todo un caballero, Diego le envió un video en el que dice “Soy Diego Armando Maradona; quiero saludar a su majestad, la Reina, y al Parlamento inglés, y comunicarles que acepto de todo corazón la designación que me dieron para la fundación en Latinoamérica” .

Diego y la Reina mantuvieron una relación lejana. El 10, en su esplendor, fue invitado a tomar el té por el entonces primer ministro Tony Blair. “No, no estaba, ya se había ido” contó Guillermo Cóppola en repetidas entrevistas de la TV local. “Pero estaba Carlos” añadió el ex representante y contó una anécdota extraordinaria. El flamante rey Carlos rompió todos los protocolos, tocó a Diego, lo abrazó. Maradona odiaba que la gente lo tocara. ¿Cómo iba saberlo el entonces príncipe, quien justo decidía romper los moldes clásicos? Según la versión de Cóppola, Diego apretó los labios y le susurró a Guillote “decile al Narigón que saque la noma del hombro”.

Testigo privilegiada de dos siglos, todavía princesa, asistió al primer Gran Premio de Fórmula 1. Estaba con su esposo Felipe, su hermana Margarita y el conde de Mountbatten, confidente y a veces padre sustituto de su primogénito Carlos. Fue en 1950. Fue en Silverstone. Y ganó el italiano Farina.

El recuerdo a la reina Isabel II durante el partido entre FC Zurich v Arsenal. Foto: REUTERS / Denis Balibouse.

Ya Reina fue nombrada padrona de la Rugby-Football Unión, de la Walsh Rugby Unión y del All England Lawn Tennis and Croquet. Sin embargo, pocas veces asistió a una final de Wimbledon.

Hay otras monarquías europeas más futboleras. Alberto Grimaldi no sólo es hincha sino propietario del Mónaco. ¿Podía esperarse otra cosa? El emérito Juan Carlos de Borbón y su sucesor Felipe no esconden su pasión por el Real Madrid, club que debe su actual nombre otro rey. Alfonso XII le concedió el título de Real al Madrid Club de Football en 1920. Era generoso aquel Borbón porque les concedió el mismo título a varios clubes, entre ellos al Real Valladolid, la Real Sociedad, el Real Celta de Vigo y el Real Betis.

Toda una vuelta de la vida, los británicos que inventaron el juego que “es un negocio difícil” y lloran la muerte de su Reina, tienen el fútbol invadido por otros tipos de reyes. Los millonarios americanos en el United, hasta hace poco el ruso Abramovich en el Chelsea. El PIF, Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita, está por adquirir el popular Newcastle. Y Manchester City es de la monarquía absoluta de Qatar. El país que albergará el próximo Mundial. El que Isabel II no podrá ver.

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