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Viajes, videos y un mensaje inquietante: las 96 horas salvajes de Brenda Uliarte tras el ataque a Cristina Kirchner

Fueron casi 96 horas salvajes en las que Brenda Uliarte, la novia del Fernando Sabag Montiel, se movió por distintos barrios y distritos del conurbano, tuvo apariciones televisivas, hizo un vivo en su cuenta de Instagram y terminó detenida en la estación Palermo del ferrocarril San Martín luego de que la Justicia determinara que su rol en el ataque no había sido secundario.

El raid de locura y traslados, que Clarín reconstruyó en base a fuentes de la investigación y del entorno de la joven, arrancó el jueves pasadas las 21 horas cuando su pareja Sabag Montiel intentó dispararle dos veces a la vicepresidenta Cristina Kirchner y terminó el domingo cerca de las 23 horas cuando la esposaron en el andén.

Uliarte, que también se hacía llamar Ambar, había llegado el jueves 1 de septiembre hasta la zona de Juncal y Uruguay junto a su novio, según logró determinar la Justicia en base a las cámaras de seguridad de la zona.

Fue un dato clave, ya que la joven había negado estar en el lugar.

Tras el ataque, Uliarte huyó del lugar y evitó volver a la habitación de 15 metros cuadrados en la que vivía junto a Sabag Montiel. Ya intuía que esa vivienda sería foco de alguna pesquisa judicial. Desesperada, según reconstruyeron los investigadores en base a las declaraciones de testigos, vagó sin rumbo hasta que entrada la madrugada se comunicó con uno de los pocos grupos de amigos que tenía, los “copitos de nieve”, con quienes vendía algodones de azúcar de colores en la calle.

A la madrugada le envió un mensaje a quien presuntamente manejaba el negocio de los copos de nieve, Nicolas Carrizo, un joven de unos 30 años que ya declaró en la Justicia y que buscó desligarse del atentado. Con el se mostró en una entrevista televisiva el día después del ataque. 

El hombre la invitó a que fuera a un domicilio en el barrio porteño de Barracas que pertenecía a otro de los vendedores de copos de nieve. Al día siguiente, el viernes 2 de septiembre, cerca de las 13, Uliarte llegó a ese domicilio en el que estuvo hasta el sábado. En el medio fueron hasta Bernal, a otra vivienda. 

Brenda Uliarte posa con el arma de Fernando Sabag Montiel.

Ese viernes, Uliarte y los otros cuatro hombres que integraban la banda de los “copitos de Nieve” a la que también pertenecía Sabag Montiel, decidieron salir a hablar por la televisión. Dieron una entrevista el el noticiero Telefe Noticias donde dio una versión de los hechos que luego se corroboró falsa.

“Estoy con mucho miedo porque nos quitan la posibilidad de trabajar y también porque nos están culpando de algo que no hicimos, dicen que somos un grupo terrorista y no tenemos nada que ver”, declaró la joven. Además, dijo que se enteró del atentado “por la televisión” y agregó que estaba “cursando” cuando sucedieron los hechos: ”No pensé que fuera capaz de hacer algo así. Me quedé perpleja”, agregó

Más tarde, la Justicia detectó que estuvo en el lugar del ataque y que además no estaba estudiando ninguna carrera.

El domingo, antes de ser detenida, Brenda Uliarte habló desde en un vivo desde su cuenta de Instagram

Cuando declaró el martes en la Justicia, Uliarte aceptó que estuvo en Juncal y Uruguay, pero sostuvo que desconocía lo que planeaba su pareja. Y calificó el hecho como “aberrante”.

Luego de la entrevista televisiva la joven se quedó en compañía de los “copitos de nieve” y recién el sábado se distanció del grupo aunque siguieron hablando y conectados por WhatsApp hasta el domingo.

Hubo en el medio, cómo contó Clarín, un indicio de que algo andaba mal. Según declaró uno de los amigos de Uliarte en la Justicia, el fin de semana recibieron un mensaje vía WhatsApp de una amiga en común donde les contaba que la joven decía estar orgullosa del ataque de Sabag Montiel.

Ese mensaje ya lo analiza la Justicia. 

Brenda Uliarte el día siguiente del atentado a Cristina Kirchner dio una entrevista televisiva.

Más rarezas: Uliarte, una semana antes del ataque, había cambiado el color de su pelo porque decía que no quería que la reconozcan tras sus apariciones televisivas en Crónica TV donde habló de los planes sociales. 

El sábado la joven volvió a su casa en San Miguel -una humilde vivienda que compartía con su padre y lindera a un domicilio de sus tíos y primos- y a pesar de que por esas horas Sabag Montiel estaba detenido y la Justicia empezaba a poner el foco en su participación en el atentado, decidió seguir mostrándose. El domingo armó un video en vivo desde su cuenta de Instagram.

En las imágenes se la ve recostada en la cama. Allí vuelve insistir con que no sabía que existía el arma y da a entender que podía ser falsa, pese a que la Justicia los días siguientes corroboró que ella misma se había fotografiado con la Bersa.

Por esas horas, la Policía Federal, por orden de la Justicia, monitoreaba en vivo su teléfono para rastrear su ubicación y detenerla. Cuando salió de su casa cerca de las 20 horas y se subió al tren en la estación de San Miguel, la jueza Capuchetti dio la orden de detenerla.

Hoy Uliarte está presa y tras su declaración indagatoria la Justicia se prepara para procesarla como partícipe necesaria del intento de homicidio contra la vicepresidenta. Su novio está acusado de intento de homicidio agravado. Si lo encuentran culpables pasarán varios años en prisión. 

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