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“Magdalena, defensora a ultranza del periodismo independiente”

¡Cómo te vamos a extrañar, Magdalena! Un ejemplo en todo sentido. Valiente, sólida, culta, trabajadora incansable, una profesional intachable, coherente hasta la médula, buena compañera, solidaria, empática, defensora a ultranza del periodismo independiente y de la libertad de expresión. Justo hoy, que todo esto está en peligro.

Seguirás siendo un faro, una fuente de inspiración, un modelo a imitar, un referente insustituible. Creo que no muere quien deja semejante legado.

¡Gracias, por tanto, Magdalena Ruiz Guiñazú! Buen viaje. Ojalá te encuentres con Gene Kelly y te invite a “bailar bajo la lluvia …”

Irene Bianchi / [email protected]

El cálido adiós a Magdalena Ruiz Guiñazú

Falleció Magdalena Ruiz Guiñazú, periodista excelsa, irremplazable. El periodismo decente y serio la llora, ganó 15 Martín Fierro e infinidad de premios y distinciones, hasta las escupidas de la intolerancia de los imberbes K.

Magdalena Ruiz Guiñazú, sos parte de mí vida, gracias por todo.

Darío Díaz / [email protected]

Murió Magdalena Ruiz Guiñazú. Para nosotros una defensora de los Derechos Republicanos y Humanos.

Para otros, de seguro, “una odiadora menos”. Se fue una Gran Mujer que se extrañará.

Abel Nuccio / [email protected]

El juicio a Cristina y el discurso del odio

Otra vez lo turbio, lo sospechoso, lo poco creíble, la confrontación, el odio, el enemigo, la victimización. Son especialistas en todos estos quehaceres nefastos para la Argentina. Lo ejecutan muy bien. Es su especialidad desde hace …. Y van para ochenta años. Han destrozado todo, la esperanza, la fe, la confianza, la ilusión.

Me avergüenza de pensar que, habiendo tanta gente buena, decente, trabajadora, no hayamos podido derrotarlos. Nos han condenado a lo peor. Nos han quitado la esperanza.

Alejandro Zucotti / [email protected]

Tengo casi 70 años de vida y siempre en Argentina. He vivido, participado, comprometido y sufrido las sucesivas etapas por las que transcurrió nuestra sociedad en todos estos años. Y sí, hubo una constante, fue la del discurso del odio. La grieta no es un invento actual. Nació con la Patria enfrentando Unitarios y Federales y fue cambiando de “cara” según las circunstancias sociales. Pero la constante es que si bien el nivel de enfrentamiento físico pudo tener etapas suavizadas en el campo de la comunicación oral y escrita, fue cada vez más violento.

Basta con recordar pintadas como “5 x1 no va a quedar ninguno”, “Viva el cáncer” o “Haga Patria mate un judío”. Y la culpa es de los Medios… ¿o de quien los lee y repite? Y la culpa es de los políticos… ¿o de quién los votó y reeligió y reeligió…? Y la culpa es del otro… ¿nunca es mía?

Cuando publico algo no demoran en gritarme “sos macrista”. Pero en el posteo siguiente me gritan “sos K”. Y al posteo siguiente me pegan el “sos un zurdo”, obvio que tampoco me faltó el agravio (y no entiendo porqué es agravio) de “sionista”. Tampoco falta el de “machista del patriarcado”. Y todos tienen algo en común: me mandan a estudiar porque lo que digo, simplemente no lo entienden ellos.

¿Cómo puede ser que al mismo tiempo deba portar todas esas “etiquetas”? En casi todos los casos, cuando propongo el debate y expongo mis argumentos no son capaces de contraargumentar y caen en agravios y agresiones. Entonces, resulta que el discurso del odio no está sólo en los políticos, en los dirigentes, en los medios… sino que está en cada uno de nosotros y los protagonistas sólo muestran lo que nosotros queremos escuchar y repetimos mostrando más ignorancia que sabiduría.

En nosotros está la llave para terminar con el discurso del odio. Si lo rechazamos y exigimos diálogo… Si lo rechazamos y tratamos de encontrar ese 1% en el que no podamos poner de acuerdo… Si lo rechazamos y tendemos puentes para comprendernos… …seguramente podremos corregir este destino que nos lleva cada vez más a la profundidad del abismo.

Claudio E. Gershanik / [email protected]

Ya no tiene límites la falta de valores que caracteriza al poder y el frente gobernante. No han dejado nada por profanar y ahora van contra la libertad de expresión. Han encerrado arteramente a un pueblo por la pandemia. Han administrado vacunas de Covid a propios, poniendo en riesgo la vida de otros.

La inseguridad al amparo del poder. Lo mismo el narcotráfico al libre albedrío, asaltos, robos y crímenes por doquier. Jubilados y el 50% de la población marginados, con hambre y sumidos en la miseria. Amenazas a la Justicia. Copamiento de tierras por grupos apátridas en el Sur y otros sitios del país, etc. Ahora, la idea de la ley del odio.

Esta obra macabra está sustentada por tres pilares que fomentan sólo el anarquismo: los sediciosos corruptos y asesinos de los 70 en el poder, el narcotráfico que sustenta todo esto y la corrupción política en especial del frente que gobierna. Lo último que les falta es callar a la gente y no lo van a lograr. Nadie me va o nos va a cercenar el derecho de expresarnos libremente.

Están acorralados por la Justicia por los hechos de corrupción K y la principal implicada recurre a cualquier artilugio para tratar de evitar lo inevitable, su condena y la de sus socios.

Rodolfo C. Castello / [email protected]

Odio, palabra odiosa si la hay. Su sola mención ya produce rechazo, escozor y negatividad. Hoy está en boca de todos, sí, hasta el Congreso quiere tratar una ley. Más allá de que sería una pseudo mordaza a la libre expresión, también buscaría ocultar o restringir un sentimiento humano que, en su justa medida, es un derecho de todos.

El odio es generado por un rechazo a los hechos que consideramos un mal incorregible y repetitivo que escapa de nuestro control para evitar ciertas consecuencias que nos genera.

¿Y si empezamos por el origen y corregimos los hechos? Es mucho más fácil, no esperemos a la consecuencia del mal accionar. ¿Alguien odia a Papá Noel, a Los Reyes Magos, o a Dios? Evidentemente, se odia a los malos, a los incorregibles, a los delincuentes, hipócritas, deshonestos, etc. Empecemos a corregir el origen, y el odio desaparecerá solo.

Omar Achear / [email protected]

Cuando Máxima era en su momento prometida del Príncipe. Mi empresa privada y en particular por mí, le hacíamos la custodia personal. Si bien tenía su seguridad oficial de Holanda, la responsabilidad en Argentina era mía. Así fue que pasó, según ella, unos días maravillosos, en partidos de polo, equitación, servicios para la mujer y paseos por calle Florida entre otras actividades.

Todo porque había excluido a la Policía Federal, dado que cada vez que llegaba al país, los paparazis le coartaban su libertad; siempre anoticiados por personal de esa fuerza.

Pero cuando se casó, la seguridad pasó a ser “responsabilidad del Estado” y quedamos fuera.

Si en ese entonces me excluyeron de esa responsabilidad, ¿cómo puede ser que ahora la vicepresidenta, tenga en primera ola, una custodia de “barras” pertenecientes a La Cámpora? ¿Quién es entonces el responsable del acto del jueves pasado?

Juan E. Salaverry / [email protected]

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