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Neuquén: hallan restos de un dinosaurio carnívoro que serán clave para nuevas investigaciones

Un equipo de investigadores del CONICET presentó este lunes los restos de una nueva especie de dinosaurio. Se trata del Elemgasem nubilus, un carnívoro de cuatro metros de largo que vivió en las afueras de lo que hoy es Plaza Huincul, una de las zonas más proliferas de la Patagonia argentina.

Su hallazgo, según explican los investigadores, ayuda a resolver una serie de misterios alrededor de la época en que vivió. Es que su familia, los abelisáuridos, sobrevivieron a una masiva extinción. Y el Elemgasem fue la especie que atravesó dicho cambio. Sus huesos traen algunas respuestas. Y más preguntas. 

El paper fue presentado en la revista Papers in Palaeontology, donde describen a este ejemplar que fue primo del Carnotaurus, una de las especies más icónicas de la paleontología nacional. Los abelisáuridos, como se llama el subgrupo familiar, estuvieron presentes en lo que hoy es Sudamérica.

“Para estudiar a esa familia de dinosaurios, los abelisáuridos, hay que venir a la Argentina”, cuenta el paleontólogo Mattia Baiano a Clarín. Su acento italiano lo delata: efectivamente vino al país a estudiarlos.

El ejemplar de Elemgasem nubilus hallado tenía una longitud aproximada de cuatro metros desde la cabeza a la cola y una altura cercana a los dos metros (Abel Germán Montes/ Prensa Conicet)

“Demasiado futbolero y fanático de Nápoli”, se ríe ante la consulta sobre su origen. Su trayectoria profesional comenzó en la Universidad de Nápoles, siguió con una maestría en Barcelona y terminó en la Argentina tras ganar una beca doctoral en 2015. Hizo el mismo camino de Diego Maradona, pero al revés.

Baiano le dedicó al estudio de los restos del Elemgasem su tesis de becario doctoral del CONICET, en lo que se convirtió en su primer paper como autor principal. Se trata de unos fragmentos de huesos encontrados inicialmente en 2002. Para ello recorrió las muestras de distintos museos de todo el país para comparar los ejemplares y poder clasificar bien el hallazgo.

Este punto es clave para ubicar al ejemplar dentro del mapa de dinosaurios, uno que crece cada año con nuevas especies y mejores ejemplares. 

“A partir de análisis histológicos de los fósiles, determinamos que el ejemplar, un bípedo carnívoro que comía principalmente animales herbívoros, tenía una edad mínima de ocho años. Era un individuo sexualmente maduro, pero todavía no había terminado de crecer”, cuenta. Es decir, podría ser todavía un poco más grande. 

Una raza de cazadores

Los abelisáuridos eran una de las tres familias de carnívoros dominantes de la Patagonia, junto a los megaraptóridos (como el Megaraptor) o los carcarodontosaurios (Giganotosaurus). La característica principal de los abelisáuridos son las osamentas de huesos en el cráneo y unos brazos muy pequeños. Sin embargo, eran poderosos depredadores. Además del Carnotaurus, también Aucasaurus y Skorpiovenator son parientes de ese grupo.

“Elemgasem nubilus era parte de una fauna que cuenta con varios dinosaurios carnívoros descritos previamente como Patagonykus, Megaraptor, Neuquenraptor y Unenlagia, todos procedentes de la misma localidad fosilífera”, destaca Baiano, ahora becario posdoctoral del CONICET.

El ejemplar de la nueva especie encontrada tenía una longitud aproximada de cuatro metros desde la cabeza a la cola y una altura cercana a los dos metros. Es un ejemplar “chiquito”, en comparación de otros primos mayores de la misma familia.

Restos fosilizados del fémur de Elemgasem nubilus. Créditos: Gentileza de Mattia A. Baiano.

Pero su antiguedad es un aspecto clave en la historia. Es que se habían encontrado ejemplares de abelisáuridos antes y después en la línea de tiempo del período Cretácico, pero nada en el medio. Este ejemplar permite entender mejor cómo fue la evolución de esta especie.

“Elemgasem nubilus es el primer dinosaurio de su familia en ser encontrado en la Formación Portezuelo, que abarca un lapso temporal de un millón y medio de años aproximadamente (en el intervalo Turoniano-Coniaciano)”, explica de manera más técnica Baiano.

A eso se suma otro dato de interés, y es que dicha época estuvo marcada por una fuerte extinción masiva que se registró a nivel planetario, un cambio climático global donde la fauna se vio severamente afectada y donde los abelisáuridos como rama lograron sobrevivir.

Mattia Baiano,ahora becario posdoctoral del CONICET. (Foto Gentileza/ Mattia Baiano)

“Cada vez que nos enfrentamos a una época del pasado del planeta en la cual hubo grandes extinciones nos preguntamos por qué algunas especies sobrevivieron y otras no. ¿Es simplemente un factor azaroso o las especies que sobreviven suelen tener algún factor en común que explique su supervivencia?”, agrega Diego Pol, también autor del trabajo e investigador del CONICET en el Museo Paleontológico Egidio Feruglio, en Trelew

“Lo difícil es encontrar las especies sobrevivientes justo en la época de estas extinciones. Creo que Elemgasem nos aporta un poco de información sobre este aspecto”, agregó.

Para bautizar al nuevo ejemplar los paleontólogos eligieron el nombre Elemgasem, un dios de la cosmovisión tehuelche, que era dueño de los animales y tenía el poder de petrificar. El segundo nombre, nubilus, refiere a un hecho fortuito en la campaña donde se encontraron sus restos: había mucha niebla.

“La niebla es poco común en el clima semiárido de la Patagonia, pero fue muy persistente durante los días en los que se descubrieron sus fósiles”, cierra Baiano.  

SC

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