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Por qué el aire del gimnasio puede facilitar la propagación del Covid

Muchos gimnasios se están llenando de nuevo de personas deseosas de volver a su antigua rutina y sus comunidades o de ponerse en forma para el verano boreal, en el mismo momento en que las nuevas variantes de Ómicron hacen que aumenten los contagios por Covid. Entonces, ¿hasta qué punto es seguro volver al gimnasio? Dicho de otro modo, ¿cuántas partículas microscópicas de aerosol exhalan los otros ciclistas en la clase de spinning? ¿Cuántas expulsa el que corre en la cinta cercana?

Un pequeño estudio sobre la respiración y el ejercicio publicado el lunes en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences ofrece algunas respuestas bastante sorprendentes.

El estudio analizó el número de partículas de aerosol que 16 personas exhalaban en reposo y durante los entrenamientos. Estos diminutos fragmentos de materia suspendidos en el aire -que miden apenas unos cientos de micrómetros de diámetro, o aproximadamente el grosor de un cabello, y que están suspendidos en el vaho que proviene de nuestros pulmones- pueden transmitir el coronavirus si alguien está infectado, transportando el virus por el aire de unos pulmones a otros.

El estudio descubrió que, en reposo, los hombres y las mujeres exhalaban unas 500 partículas por minuto (ppm). Pero cuando hacían ejercicio, ese total se multiplicaba por 132, superando las 76.000 ppm en promedio durante el esfuerzo más intenso.

Cuando las personas hacen ejercicio exhalan 76 mil partículas de aerosoles por minuto. Foto Télam

Estos hallazgos ayudan a explicar por qué varios eventos notables de superdifusión de Covid desde 2020 han ocurrido en clases de gimnasia en interiores. También podrían renovar las preocupaciones de algunas personas sobre los programas de gimnasia en lugares cerrados a medida que los casos de Covid-19 aumentan de nuevo en gran parte de la nación y plantean preguntas sobre cómo reducir mejor los riesgos de exposición cuando hacemos ejercicio.

En general, poner a los cuerpos que respiran con dificultad en espacios cerrados es una mala manera de evitar la transmisión del Covid-19 u otras enfermedades respiratorias. En 2020, 54 surcoreanos desarrollaron Covid después de clases de zumba con instructores infectados y luego lo transmitieron a familiares y conocidos. Ese mismo año, los 10 miembros de una clase de spinning en Hawai impartida por un instructor infectado dieron positivo después, al igual que otros 11 que entraron en contacto estrecho con uno de los miembros de la clase, un entrenador personal e instructor de kickboxing.

Los científicos que investigaron estos brotes y otros similares especularon que la ventilación inadecuada y las altas tasas de respiración de los deportistas contribuyeron a la propagación del Covid en los gimnasios afectados. Sin embargo, sólo podían adivinar hasta qué punto el ejercicio había aumentado los niveles de partículas de aerosol en las zonas de los gimnasios. Medir con precisión el aumento de las partículas flotantes durante el ejercicio es difícil.

Por eso, para el nuevo estudio, un grupo de científicos especializados en ejercicio físico e investigadores en dinámica de fluidos de Alemania idearon una novedosa forma de medir la emisión de aerosoles, utilizando una sola bicicleta fija y un ciclista dentro de una tienda de campaña hermética. Los ciclistas llevaban máscaras de silicona que capturaban sus respiraciones exhaladas, enviando el aire a través de tubos a una máquina que contaba cada partícula a su paso.

Los investigadores midieron primero la producción de partículas de las personas mientras estaban sentadas y luego mientras pedaleaban a un ritmo cada vez más exigente hasta que estuvieron demasiado agotados para continuar. Las partículas se contaron constantemente.

Los científicos esperaban que la producción de aerosoles de los deportistas aumentara a medida que aumentaba la intensidad. Todos respiramos más profunda y rápidamente cuando hacemos más ejercicio. Pero la magnitud del aumento “nos sorprendió”, dijo Henning Wackerhage, profesor de biología del ejercicio en la Universidad Técnica de Munich y autor principal del nuevo estudio.

Los expertos recomiendan el uso de barbijo dentro de los gimnasios cerrados. Foto EFE

El aumento de las emisiones de aerosoles comenzó de forma moderada cuando los ciclistas entraron en calor y empezaron a pedalear más fuerte. Pero a medida que alcanzaban un umbral en el que el ejercicio se volvía notablemente más extenuante -más o menos cuando un trote se convierte en una carrera o una clase de spinning se convierte en intervalos- el aumento de las emisiones se volvía exponencial.

Los ciclistas empezaron a expulsar unas 10 veces más de aire por minuto que en reposo, mientras que el número de partículas por minuto se multiplicó por más de 100 a medida que los ciclistas se acercaban al agotamiento (con una variación considerable de una persona a otra).

En una sala repleta de ciclistas de spinning, corredores de cinta de correr o practicantes de boot camp, “la concentración de partículas de aerosol aumentaría mucho”, afirma Benedikt Mutsch, estudiante de posgrado del Instituto de Mecánica de Fluidos y Aerodinámica de la Universidad de las Fuerzas Armadas Alemanas de Múnich y coautor del estudio. A mayor número de partículas, mayor posibilidad de contagio de Covid-19 si se infectan los ejercitantes.

“El estudio aporta datos mecánicos que respaldan la hipótesis de que hacer ejercicio en lugares cerrados es una actividad de mayor riesgo en lo que respecta a la transmisión del Covid-19” que hacer ejercicio al aire libre, según declaró Linsey Marr, profesora de ingeniería civil y medioambiental en Virginia Tech y experta en la transmisión de virus por el aire.

Pero estos riesgos pueden mitigarse. “Una buena ventilación y el intercambio de aire son una gran manera de reducir el riesgo de transmisión”, dijo Chris Cappa, profesor de ingeniería civil y ambiental en la Universidad de California, Davis, y experto en la dinámica del flujo de aire.

“Las ventanas abiertas, especialmente con ventiladores, pueden ser a menudo tan eficaces como los sistemas de ventilación activa”, dijo. Si las ventanas de tu gimnasio están cerradas, pide al encargado que las abra de par en par y ponga en marcha los ventiladores. Si el clima es sofocante y es necesario el aire acondicionado, asegúrate de que las unidades de tu gimnasio extraigan aire del exterior para que el aire fresco sustituya al aire lleno de emisiones de tus aerosoles y los de tus compañeros.

También puedes sugerir al gimnasio que instale filtros de aire en cada zona de entrenamiento, dijo Cappa. “Estos pueden ser realmente eficaces para reducir el riesgo de transmisión al eliminar el virus del aire”. Pueden adquirirse en el comercio o incluso hacerse en casa.

Además, hay que mantenerse bien alejado de otros deportistas. “El distanciamiento social de 2 metros o más es siempre importante“, dijo Mutsch. Pero puede no ser suficiente durante las clases de ejercicio extenuante en lugares cerrados. El nuevo estudio no rastreó hacia dónde fluyen las partículas de aerosol de los ciclistas, pero es probable que fluyan mucho más allá de 1,80 metros. Así que hay que mantener una distancia de al menos 2,5 metros durante los entrenamientos extenuantes, lo que requiere salas grandes y clases pequeñas.

Las propias clases deben estar igualmente bien espaciadas. “Si hay clases de ejercicios seguidas, parte del aire de la primera clase se trasladará a la segunda”, dice Cappa. Asegúrate de que haya descansos de al menos 15 y preferentemente, 30 minutos entre las sesiones para permitir que el aire se despeje.

Es clave la ventilación y la distancia social para evitar contagios. Foto Mariana Villa / Los Andes

También hay que usar mascarillas respiratorias. “Las mascarillas respiratorias reducen las emisiones de aerosoles”, afirma Wackerhage.

Si una mascarilla N95 ajustada te resulta incómoda durante el ejercicio intenso, “te sugeriría que te pusieras una buena mascarilla quirúrgica”, dijo Cappa, que puede resultar algo menos constrictiva y vaporosa.

Por último, comprueba la incidencia del Covid-19 en tu zona. “Cuanto más altos sean los índices locales de casos”, dijo Cappa, “más probable es que una persona infectada pueda estar en la clase a tu lado”. Si los índices están aumentando, quizá debas ir en bicicleta -o hacer footing o caminar o pasear- al aire libre hasta que los casos disminuyan.

Pero sigue moviéndote. Este estudio “es un incentivo más para asegurar una gran ventilación y que no haya aglomeraciones en los gimnasios”, dijo Marr. Pero no es una razón para saltearte los entrenamientos. Hay tantos beneficios en el ejercicio”, dijo, “que seguiré haciéndolo en mi gimnasio bien ventilado y sin aglomeraciones”.

The New York Times. Especial 

MG

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