La secretaria general de la Presidencia instó a su equipo y a ministros a priorizar la reelección de Javier Milei, dejar atrás disputas internas y cerrar acuerdos electorales.
El Gobierno argentino inició formalmente el camino hacia la reelección del presidente Javier Milei. Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, pidió a su tropa y a los ministros reencauzar la gestión, cerrar acuerdos electorales y dejar atrás las diferencias internas, según declaraciones de un funcionario que recibió la instrucción el jueves pasado en la Casa Rosada.
“Entró en modo reelección. Ya lo dijo en Misiones cuando fuimos la semana pasada: todos los esfuerzos tienen que estar puestos en que el Presidente sea reelecto y que nadie se puede desviar de ese camino. Karina no olvida pero es más pragmática que nadie”, afirmó el funcionario al diario Clarín.
La instrucción implica un cambio de etapa en el entorno de Karina Milei. Hasta hace semanas, se enfocaba en resolver disputas de poder dentro de La Libertad Avanza y en las filas del asesor Santiago Caputo. Ahora, la prioridad es consolidar la gobernabilidad, avanzar con reformas pendientes y construir condiciones políticas para la competencia electoral.
“No hay límites para los acuerdos, salvo con quien no quiera que Milei siga gobernando”, sostuvo una alta fuente del Gobierno sobre la flexibilidad otorgada al jefe de Gabinete, Diego Santilli, para tejer alianzas.
En Casa Rosada aseguran que, a diferencia de lo ocurrido en 2025, Karina está dispuesta a ceder en gran parte de sus ambiciones locales. También planteó puertas adentro bajar la presión sobre Caputo, quien recibió un nuevo apoyo público de Milei con un abrazo en el balcón de Balcarce 50 tras el Tedeum. La propia secretaria general alentó al asesor a sumarse a saludar a Milei frente a la multitud, gesto que en el Gobierno interpretaron como señal de tregua.
Karina también protagonizó otra postal de acercamiento junto a Patricia Bullrich. Estas concesiones, según fuentes, tienen vencimiento: se retomarán cuando considere que la reelección está asegurada.
Del lado del consultor Santiago Caputo, lo reciben con alivio y advierten que “Santiago jamás movió ninguna ficha contra Karina”, aunque admiten fricciones con los Menem. Bullrich apuesta a su vínculo directo con el jefe de Estado.
Para amortiguar la gestión entre esos polos, Karina decidió empoderar a Santilli. Mientras Manuel Adorni operaba como su delegado, quiere que el flamante jefe de Gabinete coordine la negociación con cada gobernador para encauzar las reformas en el Congreso. “Todo tiene que pasar por Diego”, aclararon desde el círculo íntimo de Karina.
La primera prueba de Santilli es conseguir que la reforma electoral se vote entre agosto y septiembre en el Senado. Logró revertir parte de la resistencia de algunos gobernadores, aunque mantiene diferencias con el PRO y la UCR, que cuestionan el regreso de las colectoras, mecanismo que varios mandatarios consideran clave para sostener su representación legislativa.
La postura acuerdista parte de la necesidad, no de un convencimiento en la hoja de ruta. Semanalmente llegan encuestas a la Casa Rosada que reflejan que, sin un marco de alianzas, la chance de Milei de acercarse a un triunfo en primera vuelta es lejana.
El diario Clarín publicó un informe sobre la moderación libertaria. El Observatorio de Psicología Aplicada (OPSA) de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA) presentó un estudio de opinión pública. El dato que más perturba a los colaboradores de Milei surge del escenario de eventual balotaje en el que Axel Kicillof obtiene casi 9 puntos de ventaja (48,2% a 39,3%). En el Gobierno rechazan esos números pero se conforman con haber cortado la sangría de casi cuatro meses por el caso Adorni.
En el marco de cierre de grieta interna, generó cierta tensión los coletazos de los cambios en Salud con la renuncia del viceministro Guido Giana y el ascenso de Rodrigo Sbarra, quien había llegado de su mano pero construyó juego propio alineado con Caputo. Sbarra, ex funcionario del Ministerio de Producción durante la gestión de Mauricio Macri, es observado con desconfianza en algunos sectores del área.
Pese a su decisión de armonizar el vínculo con las distintas vertientes oficialistas, Karina mantiene bajo la lupa a una de las últimas incorporaciones que promovió su hermano: el nuevo vocero Adrián Ravier. El pampeano llegó al Gobierno por su vínculo directo con el Presidente y con la Fundación Faro, de Agustín Laje. El portavoz comenzó con el pie izquierdo: Karina se enteró de su ingreso vía Twitter, en su primera conferencia recomendó “abrigarse” a quienes no pudieran afrontar el aumento de tarifas, y dijo que su antecesor Adorni se tuvo que ir porque “la gente no le creyó”. En la Secretaría General todavía no salen del asombro. “Tenía mil respuestas posibles y eligió la peor”, resumió un funcionario que reporta a Karina.
En la Casa Rosada aseguran que Ravier quedó bajo observación. El propio Milei alimentó esas especulaciones durante el Tedeum, cuando apenas extendió la mano y desairó al economista. Dicen que Karina “está esperando el momento”.
