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San Lorenzo igualó con Palmeiras 1 a 1 en el debut en la Copa Libertadores

Un estreno esperado y un empate que dejó atribulado a San Lorenzo en medio de las urgencias. El debut frente al rival que resulta el más encumbrado por historia y presente del Grupo F, un examen para intentar descubrir las pretensiones en la Copa Libertadores. Y el sueño que abrazan en el Ciclón, que quedó relegado y prácticamente sin posibilidades en la Copa de la Liga, ofreció una primera imagen que provocó entusiasmo y un segundo acto que le desdibujó la sonrisa y el entusiasmo. El empate 1 a 1 frente a Palmeiras, en el Nuevo Gasómetro, el primer episodio de seis en los que se necesitara de juego, inteligencia y entrega para sostener la ilusión.

El clima de fervor y de acompañamiento que caracteriza al púbico de San Lorenzo por pasajes del año se convierte en un escenario enrarecido, espeso. No depender de sus propias fuerzas en la Copa de la Liga, con dos partidos para el desenlace de la etapa regular, desató algunas diferencias y críticas para un grupo que entusiasmó el año pasado y del que se esperaba un salto de calidad. La Copa Libertadores fue un sueño y una realidad diez años atrás, con el Patón Bauza como director técnico y futbolistas de recorrido: Néstor Ortigoza fue un emblema, autor del gol de la consagración, ahora es vocal y manager del Ciclón. La presentación de la lista de buena fe, con la aparición de 10 futbolistas que no están en la consideración del entrenador Rubén Insua –observó el juego lejos del banco de suplentes, debe una fecha de suspensión- un malestar interno que era fácil de evitar y ayudaba a imponer un escenario favorable ante un rival que es una potencia en el continente, pero que arribó al estreno con una alineación alternativa, porque el domingo jugará el desquite ante Santos, por la final del campeonato Paulista.

El cabezazo de Romaña que produjo el desequilibrio a favor de San LorenzoGustavo Garello – AP

Siete de los habituales titulares, entre ellos la estrella juvenil Endrick, se quedaron en San Pablo; el entrenador portugués Abel Ferreira apuntó 11 cambios, respecto a la derrota con Santos –el regreso del capitán Gustavo Gómez, repuesto de una lesión que lo alejó durante más de un mes de las canchas, la sorpresa-, algunas de las decisiones para el campeón de la Libertadores 2020 y 2021 –también en 1999- y semifinalista en 2022 y 2023. Estas determinaciones no son nuevas: el año pasado –como ahora- eligió la definición del torneo estadual ante el estreno internacional. Aquella vez fue derrota 3-1 con Bolívar, en La Paz; ahora, caída con el Ciclón. Nada de esas virtudes y debilidades del rival afectó a San Lorenzo, que después de un inicio dubitativo, en particular con el manejo de la pelota, se agigantó y desató el nudo.

La bandera fue el paraguayo Adam Bareiro, que se elevó entre los zagueros centrales para impactar de cabeza un pase de Malcom Braida. La guapeza del goleador y capitán –ganó tres veces- posibilitó a Cristian Ferreira rematar desde la media luna del área y provocar la atajada de Marcelo Lomba. La acción derivó en una molestia muscular de Ferreira, que le cedió a Iván Leguizamón la ejecución del tiro de esquina: la pegada del paraguayo y la fiereza del colombiano Jhohan Romaña, la combinación para destrabar el resultado y afirmar la partitura que preparó San Lorenzo.

Un doble cinco dominante, con Irala y Perruzzi; la apertura que propiciaban Giay y Barrios –más las trepadas de Braida-; la inteligencia de Ferreira, la velocidad de Leguizamón y la explosión de Bareiro se combinaban para diseñar supremacía ante Palmeiras, que sintió el impacto. Un contraataque ejecutado con precisión y ritmo dejó a Leguizamón mano a mano con el guardavalla, que adivinó la intención de pincharle la pelota. Las transiciones de defensa-ataque eran espaciadas, pero con ellas justificaba la ventaja el Ciclón, que sufrió con una pirueta de Roni que detuvo en dos tiempos Facundo Altamirano.

El resumen del partido

Solidario en todas sus líneas para reducir espacios e incomodar a los paulistas y alerta para intentar tomar réditos ante los adelantamientos del rival, las modificaciones que ensayó Palmeiras le quitaron la conducción del juego al Ciclón. Un desborde de Luis Guilherme, una asistencia sutil de taco del argentino José Manuel López y Roni que no le acertó al arco; tampoco tuvo puntería Gómez, que cabeceó libre de marca en el área menor. La diferencia futbolística del primer tiempo mutó a resistencia y sacrificio con pequeños momentos de producción ofensiva, como la pelota que estrelló en el travesaño Lukaku Herazo y la situación que desperdició Bareiro en un ida y vuelta que denunció nerviosismo y disminuyó la felicidad con el gol de tiro libre del uruguayo Piquerez.

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