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Precios por las nubes: el café no para de subir y se convirtió en un nuevo «lujo» para la clase media

El cambio de Gobierno, la desarticulación de los programas oficiales y la devaluación del tipo de cambio oficial conformaron una «tormenta perfecta» que hizo disparar los precios durante diciembre. El café no fue la excepción.

De hecho, aseguran que en algunos casos se registraron subas de hasta el 100% en algunas de sus variantes desde los días previos al balotaje de noviembre y en muchas cadenas de supermercados hubo faltantes.

Desde el sector aducen que los aumentos del café están vinculados con el salto del dólar, debido a que la materia prima es íntegramente importada, mientras que el «faltante» de algunos productos está relacionado al atraso que existía por las regulaciones de precios del Gobierno anterior y las dificultades para importar.

Lo cierto es que, debido a estos factores, el café se encuentra cada vez más caro y se convierte, de a poco, en un nuevo «lujo» para la clase media. Sobre todo, para aquellos amantes de esta infusión que eligen las variedades de mayor calidad o gustan degustarlo en las clásicas cafeterías porteñas.

Café: aumentos y precios por las nubes

«Antes del balotaje del 19 de noviembre, un frasco de café instantáneo de 170 gramos se vendía en $1.690. El 21 de noviembre, el primer día hábil posterior a las elecciones, el café pasó a valer $3.200. Nunca nos quedamos sin stock, pero la suba que tuvo fue muy grande: prácticamente duplicó su valor«, resumió a iProfesional Fernando Savore, presidente de la Federación de Almaceneros de la provincia de Buenos Aires (FABA).

«Muchos clientes me dicen que en los hipermercados no encuentran café. Nosotros tenemos, pero obviamente con precios muy altos«, agregó el referente de los almaceneros bonaerenses. Efectivamente, en muchas de las grandes cadenas de supermercados aún cuesta encontrar la variedad habitual de café.

Un frasco de café soluble de 100 gramos cuesta

Un frasco de café soluble de 100 gramos cuesta $4.851 en un supermercado

La devaluación oficial se trasladó rápidamente a precios: por ejemplo, un café molido torrado aumentó 25% sólo durante la primera semana del gobierno de Javier Milei. Desde entonces, su valor trepó otro 10% y actualmente el paquete de un kilo cuesta $8.300.

En tanto, el frasco de 100 gramos de café instantáneo en granos cuesta $4.851 (es decir que el kilo sale $48.517). Es posible encontrar café soluble más económico: otra marca, en su versión «suave», cuesta $3.876 los 170 gramos (unos $22.800 el kilo). Mientras que un café tostado molido (para cafetera) cuesta $3.868 los 250 gramos (son $15.472 el kilo).

Por su parte, una caja de café con 12 cápsulas, cuesta $6.288 en un supermercado. Es decir que si se utiliza una cápsula de café por día, al mes se gastaría unos $15.720 en café.

Sentarse a tomar un café, todo un lujo

El aumento del precio del café impacta de lleno en uno de los hábitos más comunes de muchos habitantes de la Ciudad de Buenos Aires: sentarse en una cafetería a disfrutar de una lágrima o un cortado. Es que, lógicamente, los incrementos repercutieron también en las cartas de los locales comerciales.

Por ejemplo, en una de las cadenas de cafeterías más importantes de la Ciudad, un pocillo de café negro cuesta $1.500, mientras que el café con leche sale $2.500 y un latte, 2.700 pesos.

Lógicamente, hay un sinfín de alternativas para darse un gusto: en una cafetería de barrio, el café solo cuesta $850, mientras que el café con leche sale 1.100 pesos.

Un café negro en una cadena de cafeterías cuesta

Un café negro en una cadena de cafeterías cuesta $1.500

Es decir que si una persona se toma un café con leche por día en una cafetería, tres veces por semana, gastará al mes entre $13.200 y $30.000 sólo en café. Lógicamente, el monto puede depender del lugar donde se tome esta infusión.

Inflación y cambios de hábitos en el consumo

Como ocurre con otros productos, tanto alimentos como bebidas, los consumidores debieron ir modificando distintos hábitos ante la aceleración inflacionaria y la caída del poder adquisitivo. Migrar a segundas marcas o comprar en tamaños y formatos más accesibles, son parte de la nueva norma.

«Desde hace un año y medio vengo diciendo que el día 15 ya es fin de mes. Porque a partir de ese día se ve el cambio de conducta en la compra del cliente y en el pago. Tal vez los primeros días se compra la primera marca, pero después comienzan a buscar segundas marcas. Lo mismo en cuanto al medio de pago: los primeros días es con efectivo, débito, transferencia o QR; pero después es tarjeta de crédito», explicó Savore.

«El salto a las segundas marcas se viene viendo desde hace un año y medio. Ahora, yo no sé a qué marcas va a saltar la gente. Porque desde el 21 de noviembre a hoy, la mercadería duplicó el valor«, agregó el presidente de la Federación de Almaceneros bonaerenses.

De todas formas, sostuvo, «con el café no hay mucha escapatoria en cuanto a segundas marcas». Y concluyó: «No es como los fideos o las galletitas, que tenés distintas marcas. En el café hay pocos importadores. Puede haber alguna marca más económica, pero la diferencia es de un 10%. El café está caro y no hay resguardo. Es tomás o no tomás».

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