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Cavani y Merentiel, polos opuestos en el ataque de Boca: del goleador en deuda a la revelación del año

Boca transita el final de un 2023 extraño, que lo tuvo a minutos de ganar la Copa Libertadores pero con una campaña pobre en el plano local, y a dos partidos de llevarse la Copa Argentina. Un andar con polos y emociones opuestas, como la estadística de su dupla de ataque, los uruguayos Edinson Cavani y Miguel Merentiel.

La falta de gol de Boca ha sido un karma durante todo el año, y quedó reflejada en la Libertadores que se le escapó en el Maracaná a manos del Fluminense de Germán Cano. El dato contundente dice que el argentino que juega en el flamante campeón fue el máximo artillero del certamen, con 13 tantos; la misma cantidad que marcó todo Boca en los trece partidos de la competencia.

A propósito, esos trece gritos en la Libertadores confirman las falencias del ataque xeneize: los goles fueron convertidos por Luis Advíncula x4, Marcelo Weigandt x2, Valentín Barco, todos defensores (el Colo jugaba de lateral) y tres futbolistas que ya no están: Alan Varela (mediocampista), Sebastián Villa y Luis Vázquez x2. Merentiel y Cavani apenas marcaron un gol cada uno de ellos, el primero ante Nacional, en octavos de final, y el segundo contra Palmeiras, en semis. Demasiado poco.

A Boca le quedan varias finales en las que se juega su 2024, con el objetivo fundamental de clasificarse a la Copa Libertadores. Depende de sí mismo solamente en la Copa Argentina, en la que jugará contra Estudiantes de La Plata en semis (el 22/11), a la espera de lo que pase en la otra llave entre San Lorenzo y Defensa y Justicia. Y será clave el aporte de los uruguayos, con realidades opuestas en lo estadístico.

Miguel Merentiel y su cabezazo al gol contra Nacional, en los octavos de la Libertadores. Foto: EFE/ Juan Ignacio Roncoroni.Miguel Merentiel y su cabezazo al gol contra Nacional, en los octavos de la Libertadores. Foto: EFE/ Juan Ignacio Roncoroni.Merentiel llegó a préstamo desde Palmeiras a fines de enero, en silencio, con el gran recuerdo que había dejado su paso por Defensa y Justicia pero con poco rodaje en el equipo brasileño. A fuerza de mucha movilidad, sacrificio y olfato en el área, el de Paysandú superó las expectativas y se consolidó como el goleador del año en Boca: con su lindo grito ante el Ciclón llegó a los 14 en 2023, cifra a la que hay que sumarle 4 asistencias.

Es por eso que el Consejo de Fútbol del equipo de La Ribera ya tomó la decisión de hacer uso de la cláusula de su préstamo y comprar a Merentiel en 3 millones de dólares, un negocio redondo si se tiene en cuenta que el uruguayo de 27 años ya es una fija dentro del equipo.

Si lo de Merentiel es bueno, lo de Cavani va camino a ser la gran decepción del segundo semestre en el mundo Boca. El Matador arribó al Xeneize en agosto con la chapa de su brillante carrera goleadora (de los más prolíficos del mundo, en actividad) y parecía ser el salto de jerarquía que se necesitaba para ir por la Copa Libertadores.

A los 36 años, el de Salto mostró sus credenciales a la hora del esfuerzo, y fue clave en algunos partidos en los que Boca necesitó aguantar o manejar resultados. Pero se mantiene en deuda con el gol. Hizo apenas tres, uno en cada competición: cabezazo a Platense por Copa de la Liga, penal contra Talleres en Copa Argentina y empujó a la red un pase de Merentiel frente a Palmeiras, en San Pablo.

Cavani marcó ante Palmeiras, para meter a Boca en la final. Foto: EFE/ Sebastiao MoreiraCavani marcó ante Palmeiras, para meter a Boca en la final. Foto: EFE/ Sebastiao MoreiraLos números son todavía más impiadosos si se miden sus chances de gol: en quince partidos pateó solamente 11 tiros al arco, lo que da un promedio de un remate cada 105 minutos. Y tuvo definiciones impropias de un delantero de su categoría, como la que se le presentó ni bien comenzó la final ante Fluminense, cuando la pelota le quedó un poco atrás y decidió pasársela (mal) a Barco.

En Boca le tienen fe a Edi, y fundamentan este bajón de su rendimiento en la adaptación que requiere el fútbol sudamericano, con una dinámica más intensa y una fricción que en Europa no se consigue. Sin embargo, el monto de su contrato, con fecha hasta diciembre de 2024, hace dejar un asterisco respecto a su futuro en el club en caso que el equipo no clasifique a la Libertadores del año próximo, un golpe que puede ser todavía más duro que el recibido en el Maracaná.

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