Valeria Bertuccelli y su papel más dramático: una enferma de cáncer terminalEspectáculos 

Valeria Bertuccelli y su papel más dramático: una enferma de cáncer terminal

Desde sus épocas en el under porteño, en el dúo Las hermanas Nervio, hasta La Tana de Un novio para mi mujer, pasando por la Elbita de Gasoleros, Valeria Bertuccelli está identificada con la comedia. Y aunque ya protagonizó dramas, nunca se la vio como en El cuaderno de Tomy, de Carlos Sorín, donde tiene un papel tan lacrimógeno que la película debería ser auspiciada por Carilina.

Rapada, ojerosa, aún más flaca de lo que naturalmente es, Valeria Bertuccelli hace de María “Marie” Vázquez, la mujer de 43 años que entre septiembre de 2014 y abril de 2015 conmovió a Twitter contando paso a paso la última fase de un cáncer terminal.

Fue una historia que tuvo una gran repercusión mediática y se convirtió en un fenómeno editorial cuando se editó en forma de libro el cuaderno que, en su lecho de muerte, ella escribió para su único hijo, Nippur, que entonces tenía tres años.

Valeria Bertuccelli protagoniza “El cuaderno de Tomy” la película inspirada en el caso real de María Vázquez. Foto Netflix

Ahora es una película que se estrena el martes 24 de noviembre en Netflix: cuenta los siete meses que Marie pasó internada recibiendo cuidados paliativos, consciente de que ya no se curaría de la enfermedad. En su lecho de muerte, la arquitecta es capaz de enfrentar su destino con tanto humor como crudeza, tal vez con mayor presencia de ánimo que su marido (Esteban Lamothe) y sus amigos.

Bertuccelli se identifica con el espíritu de Marie: “Ella tenía algo muy dramático, pero no podía evitar reírse en el medio de la tragedia. Cuando me preguntan qué me gusta más, si el drama o la comedia, yo digo que las dos cosas, porque para mí son lo mismo. Realmente. Esta película es el punto exacto donde se encuentran el drama y la comedia. Como lo que ella escribía. Nunca dejó de estar pensando afiladamente en todo, hasta el final”.

-En tu última película fuiste “La reina del miedo” y ahora te tocó ser la reina del coraje.

(Ríe) Sí, hoy pensaba lo mismo, que era “la reina del no miedo”. Ella tiene una valentía que va muy de la mano de la verdad. Una verdad absoluta para ella y para los demás.

-¿Cómo fue componer un personaje que prácticamente está en la misma posición física y la misma situación anímica durante toda la película?

-Súper intenso, física y emocionalmente. Fue dejar todo para poner mi cuerpo, mi espíritu y mi mente dispuestos. Parece hippie lo que voy a decir, pero para mí fue un seminario intenso de aprendizaje sobre la vida. Fue como si me hubiera ido a hacer un retiro a algún lugar. Nunca antes, con ninguna película o personaje, había sentido tal intensidad. Nunca me quedó tan impregnado lo aprendido.

Valeria Bertuccelli como María Vázquez. Foto Netflix

-¿Te cambió la relación que tenías con la muerte?

-En nuestro mundo occidental vivimos muy alejados de la muerte, no la tenemos muy presente. Siempre nos sorprendemos cuando alguien se muere, como si no nos fuéramos a morir nunca. Vivimos muy intensamente los últimos días de alguien querido: conectamos con lo que es importante, los vínculos son muy profundos, lo trivial cae. Entonces querés tener más presente ese estado, pero después pareciera que la vida te lleva puesto y terminás preocupado por nimiedades. Esta experiencia fue un poco más allá: se trata de cómo transitar la muerte.

-El mandato de vivir cada día como si fuera el último es imposible de cumplir.

-Sí, eso es súper exigente. Yo en realidad pensaba en una frase que ella le escribió a Nippur en su diario: “Lo más importante es ser uno mismo más allá del resultado”. Ser uno mismo porque es lo único que podés hacer, más allá de cómo te vaya. Ser feliz tiene que ver con poder aflojar las pretensiones. Y no sólo en términos profesionales, sino incluso con la idea de la felicidad. Hay que tener más presente que no vivimos dos millones de años.

-Marie eligió exponer su agonía, ¿vos hubieras hecho lo mismo?

-Estaría lejos de poder hacer lo mismo porque no tengo redes sociales.

Valeria Bertuccelli es María Vázquez y Esteban Lamothe, su marido, en “El cuaderno de Tomy”. Foto Netflix

-¿Por qué?

– Al principio, cuando todos empezaron a tener, fue de colgada. Después me colgué tanto que pasó el momento. Ahora me distraería mucho.

-Entonces la respuesta es no.

-La situación es diferente, además, porque ella no era alguien público. Lo que hizo sirvió muchísimo, ayudó un montón para poder hablar de la muerte, de la enfermedad, del cáncer, de la vida. Por algo trascendió así. Ella no escribió un libro, sino un diario para su hijo. Ese diario se convirtió en libro y el libro se convirtió en una peli. Evidentemente todos tenemos ganas de saber algo que dice ahí, más allá de que pueda resultar triste o difícil.

-¿Por qué atrae tanto ver cómo lidia alguien con la enfermedad?

-Como no hablamos mucho de la muerte y suponemos que sólo va acompañada de tristeza y de dolor, nos sorprende ver a alguien que te cuenta que, a la par de la tristeza o el dolor, puede estar creando. David Bowie, aun sabiendo que estaba enfermo, hizo ese disco que hizo, Blackstar. No tenemos muy presente que la muerte puede ser vivida de una manera creativa o alegre. O de conexión, de modo de despertar algo en los demás, más allá del recuerdo.

-¿La película rompe un tabú?

-Sí, réquete. Para nosotros la muerte es un tabú. Y el cáncer, ni hablar. Cuesta hablar de cualquier tabú, pero alivia. Eso es lo que más me interesaba de hacer esta película: es enriquecedor iluminar cualquier lugar oscuro. No importa que llores o te pongas triste. ¿Por qué evitar eso? Prefiero llorar por algo de verdad y conectar con lo que tenga que conectar.

Valeria Bertuccelli y un papel muy dramático en “El cuaderno de Tomy”. Foto Netflix

-Es imposible ver la película sin llorar desde el minuto 3. ¿A quién se la recomendarías?

(Ríe) Se las recomiendo a todos, de verdad. Me acuerdo de, por ejemplo, La fuerza del cariño, con Shirley MacLaine. ¿Por qué elige uno ver películas donde sabe que va a llorar? Porque hay una parte tuya que tiene ganas de hacer contacto con eso, que no se puede hacer la boluda y quiere saber cómo otro transita la enfermedad y la muerte. Eso te inspira y te da la idea de que lo podés pasar de otra manera de la que todos imaginamos, que sólo es triste. Quizás estoy muy embebida en sus enseñanzas, que no serán las de Don Juan, pero son las de Marie.

-¿En qué te identificaste con Marie?

-El guion de la película me encantó, pero ni bien leí el diario me sorprendí porque la sentí muy cercana en su manera tragicómica de ver la vida y la muerte. En el momento más dramático no puede dejar de hacer chistes. Tiene una frase que me encanta, que es “lo único que lamento de morirme es que tengo muchos chistes buenos para hacer”. Incluso generacionalmente y en sus gustos musicales la siento cercana. Hablé con Vanesa, su mejor amiga, y quedé conectada. Fue un encuentro hermoso. Nos escribimos, me hace reír. Podría ser amiga mía también.

En “El cuaderno de Tomy”, Mauricio Dayub es el médico de María Vázquez, interpretada por Valeria Bertuccelli. Foto Netflix

-¿Hablaste con ella para preparar el personaje?

-Me preparé de muchas maneras. Una, físicamente. No sólo me tuve que pelar, sino bajar un montón de peso, y entonces ahí hubo nutricionista, médico clínico y demás. Fue muy importante hablar con Vanesa y también con Sebastián, el marido de Marie, un par de veces. Y también con su médico. Por diferentes motivos, los tres me ayudaron un montón.

-¿En qué medida te sirvió el cambio físico?

-Un montón. La verdad es que nunca tuve que hacer una transformación física tan grande. A partir de que leés un guion y lo aceptás, ya empezás a trabajar aunque hagas la película seis meses después. Porque empezás a observar y a pensar en el personaje. En este caso, arranqué mucho antes para no bajar tanto de peso de una manera muy brusca. Empezar poniendo el cuerpo a disposición tan anticipadamente fue una manera mucho más intensa de entrar al personaje.

-¿Cómo te ponés en el lugar de una moribunda?

-El camino era ir despojándose de todo, y la rapada final fue terminar de aterrizar ahí. Adelgazar me hizo sentir un poco más enclenque, más debilucha. Puse el cuerpo muy atento a todo lo que sentía y a todo lo que sabía que le iba a ir pasando a ella. Todo tenía que ver con el despojo. Al final, poder irte tiene que ver con estar lo más desapegado posible de todo. El desapego total fue lo más intenso de hacer en las escenas.

En “El cuaderno de Tomy”, Esteban Lamothe es el marido de María y Malena Pichot, su mejor amiga. Foto Netflix

-¿Cómo llegaste a incorporarlo?

-Entendí que realmente ella podía tener ese desapego. Y que ese es el momento en el que uno puede partir. Esto fue muy hablado con su médico, Sebastián, Vane… Me lo hicieron todo muy fácil. Me preguntaba qué me esperaba tantos días filmando acostada en una cama en la misma posición con escenas con tanta intensidad, pero el rodaje fue feliz.

-¿Qué clima había en el set?

-Muy amoroso. Estábamos todos muy emocionados y también nos podíamos reír. En eso tuvo mucho que ver el espíritu que tenía Marie. Yo le decía a Esteban (Lamothe) que para mí el género de la película es “punk amoroso”. Así era ella. Una explosión de amor. Y ante todo la verdad, mal que te pese. En una entrevista dice que la palabra es “aceptar”. Nosotros tenemos incorporado que es bajar los brazos.

Resignarse.

-Claro, pero ella lo dice en el sentido de surfear, aceptar que viene la ola y que no te golpee, dejarte llevar, ir con la ola. Por eso te digo que fue como un seminario. No hay manera de hacer esta película de costado, sin involucrarte, sin que te vibre el espíritu y quedes involucrada antes y después por mucho tiempo. No hay manera de hacerla sin estar completamente comprometida.

Julián Sorín hace de Tomy en “El cuaderno de Tomy” la película inspirada en el caso real de María Vázquez. Foto Netflix

-La película toca el tema de la eutanasia. ¿Después del aborto legal la lucha debería ser esa?

-Cada persona debería tener derecho a elegir sobre su propio cuerpo siempre. Lo siento claramente así en el tema del aborto, y en todo.

-Justo este año murió de cáncer tu amiga Rosario Bléfari.

-No supe que Rosario estaba enferma hasta el mismo día en que me enteré de su muerte. Fue un golpe tremendo. Murió una artista grosa. No puedo ni decir que murió. Rosario era “la” abanderada de lo independiente y de la verdad. De la única manera en que lo puedo pensar feliz es que ahora hay una estrella poeta.

-A los artistas la pandemia los golpeó especialmente, ¿tuviste que apelar a ahorros?

-Todos estamos apelando a los ahorros y viendo cómo llegamos. Al principio decías “es una semana, dos meses, tres, seis…”. Hasta que te diste cuenta de que iba para largo y hubo que empezar a pensar cómo y de qué manera seguir. Todos vamos a tener que ir encontrándole la vuelta a vivir con esto. Estuve escribiendo mucho, sembrando con la escritura. Espero poder hacer lo que estoy escribiendo.

La verdadera María Vázquez con su hijo Nippur.

-¿Un guion?

-Sí, estoy escribiendo un guion para dirigir y actuar también. Agarré ese método, ¿viste? Es una artesanía propia que me estoy inventando, que me encanta. Descubrí que me gusta mucho. Lo hacía hace muchísimo tiempo, lo había dejado y lo retomé con La reina del miedo, y me encantó la experiencia. Me encantó dirigir, me encanta escribir y entonces estoy yendo por ese caminito.

-Ahora que se asentó la polvareda, ¿qué conclusión sacaste de todo el episodio con Ricardo Darín?

-No es algo que quiera hablar ahora que estoy presentando una peli muy hermosa, la verdad. No es un tema del que pueda hablar como si nada mientras estoy haciendo otra cosa. Sinceramente, va por otro carril.

WD

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